El Comando Feminista explicó que el ataque a la sede del Episcopado Mexicano fue en represalia por todos los niños abusados por sacerdotes, entre otros delitos, señaló, cometidos por los prelados.

Ciudad de México, 26 de julio (SinEmbargo).- Un grupo feminista se atribuyó el ataque con explosivos que sufrió ayer la sede capitalina de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) como una protesta, dijo, por los casos de pederastia.

En su página web, el denominado Comando Feminista Informal de Acción Autoautoritaria Coatitlue precisó que “el 25 de julio de 2017 colocamos un artefacto explosivo hecho con dinamita, gas lp y butano en la conferencia del episcopado mexicano, ubicada en Calzada de los Misterios número 26, Tepeyac Insurgentes, CDMX (sic)”.

Asimismo, el Comando Feminista explicó que el ataque fue en represalia por todos los niños abusados por sacerdotes en el país, entre otros delitos, señaló, cometidos por los prelados.

“Ni Dios ni amo. Por cada tortura y asesinato en nombre de su Dios. Por cada niño ultrajado por los pederastas”.

En tanto, la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJ-CdMx) indicó que continuará las investigaciones al respecto.

La explosión se registró alrededor de la 1:50 de la madrugada en la puerta principal del Episcopado, causando sólo daños materiales.

De acuerdo con peritos que acudieron al lugar, el artefacto explosivo fue de fabricación casera, construido con un extintor, pólvora, cinta adhesiva y una mecha.

“Al parecer no es el primer caso que ocurre en esta zona” de la Ciudad de México, afirmó en un comunicado el vocero Armando Cavazos.

El Obispo Ramón Castro, de la Diócesis de Cuernavaca, tuiteó que el incidente “refleja la situación de México”, donde la tasa de homicidios aumenta en medio de una guerra contra las drogas que lleva más de una década.

En una conferencia de prensa, un representante del Episcopado exhortó a la “serenidad, la prudencia y al respeto” frente a la violencia. “Este hecho nos invita a reflexionar enfáticamente sobre la necesidad de reconstruir el tejido social”, expresó.

Ha habido tres asesinatos de sacerdotes católicos en lo que va del año, y 18 desde 2013. Algunos sufrieron robos, extorsiones o secuestros, y no ha quedado claro si los clérigos eran perseguidos por su religión.