La antigua pregunta se repite: ¿estamos solos en el universo? Han pasado más de tres años desde que el objeto interestelar Oumuamua fuera hallado por Robert Weryk. En un artículo de 2018, el físico Avi Loeb argumentaba que esta podría ser “la primera evidencia de tecnología extraterrestre” descubierta.

Ahora, Loeb presenta Extraterrestrial, un libro donde pide a los lectores mantener la mente abierta sobre lo desconocido en el mundo y el universo; de lo contrario, “podríamos perdernos algo asombroso”.

Ciudad de México, 28 de enero (SinEmbargo).- Han pasado más de tres años. Oumuamua, un objeto interestelar que atraviesa el sistema solar, fue descubierto en una órbita altamente hiperbólica por Robert Weryk el 19 de octubre de 2017 desde el telescopio Pan-STARRS1.

Se le clasificó rápido como un cometa. Luego, se le reclasificó como un asteroide. El objeto obtuvo una alta velocidad tras un encuentro cercano con Júpiter. La alta excentricidad de 2017 U1, junto con su dirección de procedencia indican que nunca ha estado gravitacionalmente ligado al sistema solar y, presumiblemente, es un objeto interestelar.

El 12 de noviembre de 2018, narra The New York Times, Avi Loeb, entonces presidente del Departamento de Astronomía de Harvard, así como un joven investigador asociado, Shmuel Bialy, publicaron un artículo en el prestigioso Astrophysical Journal Letters argumentando que los humanos pueden haber descubierto la primera evidencia de tecnología extraterrestre en forma de un objeto misterioso llamado Oumuamua, que atravesó el sistema solar.

“Los reporteros acudieron en masa a su puerta. Yo no era uno de ellos, porque pensé que la afirmación era inteligente y audaz, pero inverosímil, y todavía lo hago, por mucho que desearía que fuera cierto. Pocos de sus colegas científicos están de acuerdo con él, como Loeb dice en su libro Extraterrestrial, que es en parte una elegante memoria y en parte una súplica para mantener la mente abierta sobre las posibilidades de lo que hay en el mundo, en el universo; en particular, la vida. De lo contrario, dice, podríamos perdernos algo asombroso, como los funcionarios de la iglesia en el siglo XVII que se negaron a mirar a través del telescopio de Galileo”, dice Dennis Overbye, reportero del diario.

“¿Estamos listos, tanto científicos como profanos?”, pregunta Avi Loeb en la introducción del libro. “¿Está la civilización humana lista para enfrentar lo que sigue a nuestra aceptación de la conclusión plausible, a la que llegamos a través de hipótesis respaldadas por la evidencia, de que la vida terrestre no es única y quizás ni siquiera particularmente impresionante? Me temo que la respuesta es no, y que el prejuicio prevaleciente es motivo de preocupación”.

Oumuamua, en hawaiano “explorador”, fue detectado por primera vez por un telescopio en la isla de Maui el 19 de octubre de 2017, cuando ya estaba saliendo del sistema solar, habiendo pasado más cerca del sol un mes antes. Venía de fuera del sistema solar, de la dirección de la estrella Vega.

Nadie consiguió imagen del objeto, pero por cómo varió su brillo cuando aparentemente cayó, los astrofísicos pudieron deducir que tenía aproximadamente un cuarto de milla de ancho y al menos de cinco a 10 veces más largo que ancho.

“La interpretación de un artista de la roca rojiza en forma de cigarro fue ampliamente reproducida. Basándose en algunos movimientos sorprendentes y espasmódicos al salir de nuestro reino, los astrónomos concluyeron que Oumuamua era un cometa extraño. Estos objetos a menudo se aceleran por chorros de gases en evaporación en su superficie, aunque en este caso no se detectaron gases en evaporación”, agrega el periodista Dennis Overbye.

Pero Loeb sostiene que no es más absurdo suponer que Oumuamua era una vela ligera, un material delgado que recibe su impulso propulsor de la luz solar o de las estrellas, ya sea lanzado en nuestra dirección o anclado como una boya en el espacio, donde nos topamos con él en nuestro viajes del planeta alrededor de la galaxia. En cuyo caso, la antigua pregunta: ¿estamos solos en el universo?