En la lucha por encontrar una cura para los enfermos de COVID-19, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) aplica desde abril un tratamiento con el uso de plasma convaleciente a pacientes que están en condición grave.

Ciudad de México, 28 de mayo (RT/SinEmbargo).- Estudios recientes han demostrado que el uso de plasma en pacientes con COVID-19 es seguro, pero su efectividad no ha sido probada en profundidad. Dos nuevos ensayos clínicos que empezarán esta semana planean evaluar qué tan efectiva es esta terapia para tratar a las personas que se han expuesto al virus o que se encuentran en las primeras fases de la enfermedad, informa USA Today.

Científicos de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore lideran los ensayos, que se llevarán a cabo en distintas ciudades de EU. Los dos nuevos estudios serán ensayos clínicos controlados aleatorios, donde los pacientes serán elegidos al azar para recibir plasma con anticuerpos contra el coronavirus o plasma ordinario donado antes de la pandemia. De esta manera los especialistas buscan medir la efectividad del tratamiento en la lucha contra el virus.

Los nuevos estudios en curso se realizarán en dos grupos. El primero incluye a 150 trabajadores de la salud que han tenido una exposición prolongada a pacientes con COVID-19 sin usar protección. Mientras que en el segundo grupo participarán 300 pacientes que han dado positivo en las pruebas de coronavirus o que presentaron síntomas de la enfermedad en los últimos 10 días.

Los nuevos estudios en curso se realizarán en dos grupos. Foto: Leo Correa, AP

Al respecto, David Sullivan, especialista en enfermedades infecciosas del Hospital Johns Hopkins, considera que esto puede ayudar a “evitar hospitalizaciones y muertes”. Además, considera que si los resultados son favorables, para las personas resultaría más fácil regresar al trabajo al haber un tratamiento efectivo.

También sugirió que si el plasma tiene éxito, miembros del Gobierno y otros trabajadores esenciales podrían recibir una infusión una vez cada dos meses para protección mientras se desarrolla una vacuna. Los médicos son optimistas sobre que suficientes estadounidenses que hayan sobrevivido a la enfermedad y tengan niveles de anticuerpos adecuados en su plasma aceptarán donarlo.

Los dos nuevos ensayos clínicos utilizarán plasma con altos niveles de anticuerpos. Se sabe que cerca del 30 por ciento de las personas que se recuperan de la COVID-19 no tienen niveles de anticuerpos lo suficientemente altos como para que su plasma sea adecuado para tratar a un paciente, y por lo general los hospitales no miden los niveles de anticuerpos en la sangre.

Un estudio presentado la semana pasada por investigadores de la Clínica Mayo, de la Universidad Estatal de Míchigan, y la Universidad Johns Hopkins, concluyó que la transfusión de plasma convaleciente a personas infectadas con coronavirus provocó un pequeño número de efectos adversos graves, así como una baja tasa de mortalidad.

MÉXICO APUESTA POR EL PLASMA CONVALECIENTE

En la lucha por encontrar una cura para los enfermos de COVID-19, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) aplica desde abril un tratamiento con el uso de plasma convaleciente a pacientes que están en condición grave, como Hortensia, una mujer de 65 años quien pasó de estar hospitalizada con un ventilador a la recuperación en casa. Con ella, son ya 50 personas con el nuevo coronavirus que están bajo este procedimiento.

El doctor David Macedo Reynada, médico hematólogo del Banco Central de Sangre del Centro Médico Nacional La Raza (Ciudad de México), explicó a SinEmbargo, que el tratamiento consiste en la transfusión directa de plasma de personas recuperadas de la infección:

“Esta es una intervención terapeútica, una medida médica que decidimos comenzar a implementar dado que existen varios antecedentes de otras epidemias con evidencia disponible. Consideramos que había evidencia suficiente para poder considerar al plasma como una alternativa más, pero esto siempre apegados a un protocolo para después tratar de analizar los resultados y ofrecer esta opción a más pacientes”.

Hasta el momento, son cuatro centros del IMSS están nutriendo el plasma: Centro Médico Nacional La Raza, Centro Médico Nacional de Occidente en Guadalajara, Unidades Médicas de Alta Especialidad (UMAE) de cardiología de Monterrey y el Centro Médico Siglo XXI.

Hasta el momento, son cuatro centros del IMSS están nutriendo el plasma. Foto: Pavel Golovkin, AP

Para poder ubicar a los pacientes candidatos a donación de plasma, el IMSS se basa en una base datos con acceso directamente desde el nivel central donde se registran todas las pruebas PCR, que son las pruebas que se necesitan para el diagnóstico de la enfermedad.

“En la base de datos se observa cuáles son los pacientes que son probables candidatos por el tiempo de recuperación que ya llevan. Se les contacta telefónicamente, se les platica el protocolo y se les invita a participar”, destacó el médico hematólogo de La Raza.

Para que un enfermo recuperado de COVID-19 se considere como donador de plasma, tiene que pasar por un breve filtro: preguntas de perfilamiento para ver si son aptos para donación o no y una segunda prueba para comprobar que ya están negativos a la enfermedad. Todo bajo la Norma Oficial Mexicana 253.

¿CÓMO SE IMPLEMENTA EL PLASMA?

El principio terapeútico del plasma convaleciente parte de que una persona que se recuperó de una infección, ya sea viral, bacterial o por hongos, forma algo que se llama anticuerpos, éstos son proteínas que el sistema inmunológico formó para atacar esta infección, explicó el médico del IMSS.

En el caso particular de la COVID-19, estos anticuerpos tienen la capacidad de neutralizar le virus y cuando se neutraliza el virus el paciente se puede recuperar.

“Los pacientes que ya se recuperaron de la infección tienen una carga alta de anticuerpos y esa carga puede mantenerse por varias semanas o meses, entonces nosotros colectamos su plasma”, mencionó el médico del IMSS. “Cuando administramos a una persona que está en un estado grave estos anticuerpos lo que podemos hacer es ayudarle a su organismos a que primero neutralice la infección viral y posteriormente a que su propio organismo pueda formar una respuesta inmunológica propia y pueda resolver este estado inflamatorio que sufre un paciente grave con COVID-19”.

LOS CASOS DE ÉXITO

Vanessa, de 23 años, dejó las instalaciones del Hospital General de Zona (HGZ) No. 48 “San Pedro Xalpa” el pasado 25 de mayo, luego de recibir dos unidades de plasma y mejorar su condición de salud.

La joven llegó al hospital el 17 de mayo con dificultades respiratorias, tos seca, fatiga, entre otros síntomas que indicaban la gravedad de su situación.

Luego de cuatro días hospitalizada, Vanessa cumplió con los criterios para ser candidata a la transfusión de plasma, con lo que obtuvo una notable mejoría y pudo regresar a casa a salvo.

“Al personal de salud los aprecio mucho, este momento llegó gracias a ellos. Esto me dio una segunda vida porque me intubaron y fue como volver a nacer, tengo otra oportunidad de vivir”, comentó.

La joven se suma a Hortensia, de 65 años de edad, quien se recuperó de la COVID-19 después de haber recibido dos transfusiones de plasma de otros dos pacientes que vencieron a la enfermedad.La paciente recibió las donaciones abastecidas por el Banco Central de Sangre del Centro Médico Nacional La Raza luego de corroborar la compatibilidad de los donadores y de la receptora.Hortensia inició con el protocolo experimental de transfusión el 27 de abril cuando cumplió con los criterios de gravedad.

“Posterior a la transfusión del plasma, Hortensia evolucionó satisfactoriamente, se pudo retirar el respirador el 29 de abril y una vez que pudimos estabilizarla, se le dio de alta por la tarde del viernes 8 de mayo”, dijo la doctora María Dolores Ochoa Vázquez, jefa del Servicio de Neumología Adultos del Hospital General del Centro Médico Nacional La Raza.

En México, donde el número de contagios por COVID-19 supera los 70 mil y la cifra de muertos pasa los 8 mil, el tratamiento de plasma convaleciente sólo se aplica en pacientes graves, es decir, quienes están bajo ventilación mecánica asistida; que tienen alguna falla orgánica a nivel renal, hepático, pulmonar; enfermos con diabetes, los mayores de 65 años o quienes tienen alguna condición de inmunosupresión como el cáncer.

Los resultados de éxito con este tratamiento todavía son pocos, pero brindan una esperanza: Al menos cuatro pacientes han tenido buena respuesta y se ha administrado la dosis a unas 50 personas.

-Con información de Guadalupe Fuentes, de SinEmbargo