Al terminar 2018, México habrá destinado 489.1 mil millones de pesos para el pago de intereses de la deuda pública nacional, que es de 10.5 billones de pesos. Esta cantidad es 55.5 por ciento superior a la registrada en 2013 (314.6 mil millones de pesos) y equivale a 13 veces el presupuesto que recibe la Universidad Nacional Autónoma de México.

Si a esa deuda se suman “otras erogaciones” federales, los réditos ampliados ascenderían a 663.5 mil millones de pesos, monto que es 6.6 veces mayor a, por ejemplo, los gastos en materia de justicia y de seguridad nacional.

Ciudad de México, 28 de diciembre (SinEmbargo).– Entre enero y octubre de 2018, México pagó más del doble (118 por ciento adicional) de intereses derivados de la deuda pública nacional, en comparación con el mismo periodo de 2013.  La diferencia (237.3 mil millones de pesos) en estos cinco años es equiparable, por ejemplo, a la mitad (44 por ciento) de lo que el Gobierno federal invirtió el año pasado en salud, o a la tercera parte (35 por ciento) de lo que erogó en materia educativa.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el Gobierno de México pagó, hasta octubre de este año, más de 438.5 mil millones de pesos para el pago de intereses de la deuda pública.

Para el cierre de este año, el país habrá pagado cerca de 489.1 mil millones, según los estimados del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2018. Esta cantidad es 13 veces superior al presupuesto (38.3 mil millones de pesos) que el Gobierno federal le otorgó a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para 2018.

Comparado por años, el aumento de los intereses entre 2012 y 2017 fue de 74.7 por ciento, por una diferencia cercana a los 228 mil millones de pesos.

En 2019, según el PEF, México pagará casi 543 mil millones de pesos en intereses. Esto será 11 por ciento superior a lo que la SHCP prevé para el cierre de 2018, por una diferencia de casi 54 mil millones.

El pago de intereses por deuda pública es parte del “gasto no programable” del Gobierno federal. Esto implica que es una obligación “que no financia la operación de las instituciones” gubernamentales. Es decir, que no se traduce en bienes y servicios para la población.

Los intereses limitan, por un lado, el espacio fiscal (o el dinero disponible para gastos) del Gobierno. Además, como uno de sus principales impactos, contribuye al aumento de la deuda pública.

Según la SHCP (comunicado 088/2018), entre 2018 y 2017, “el costo financiero de la deuda aumentó 12.3 por ciento real, debido, en mayor medida, por un mayor pago de intereses de la deuda y, en menor medida, a mayores recursos para los programas de apoyo a ahorradores y deudores de la banca”.

Este año, el Gobierno de AMLO anunció que habría una “austeridad republicana”. Ante los recortes presupuestarios y salariales, hubo roces entre Morena, PAN y MC en el Congreso de la Unión. Foto: Victoria Valtierra, Agencia Cuartoscuro.

Sin embargo, las cifras mencionadas son el dato más conservador del total de intereses que comprometen, cada año, al presupuesto federal.

Si consideramos –además del “Ramo General 24 Deuda Pública”– las “otras erogaciones” gubernamentales, como lo son la deuda de las empresas de Estado y los ramos generales 29 (para pago de operaciones y programas de saneamiento financiero) y 34 (para las erogaciones de programas de apoyo a ahorradores y deudores de la banca), los intereses se disparan.

En 2018, el costo financiero estimado de la deuda pública ascendió a 663.5 mil millones de pesos. Para 2019, las previsiones de Hacienda se elevan a más de 749 mil millones. Esto es una diferencia de 11 puntos porcentuales, equiparables a un monto de 53.8 mil millones de pesos.

Con ese dinero, por ejemplo, casi podría triplicarse el monto total (35.1 mil mdp) que la administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) invertirá, en 2019, para la adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático.

Inclusive, el costo financiero de la deuda pública para 2019 supera, con un copete de 249 mil millones de pesos, a la inversión inicial (500 mil mdp) del nuevo Gobierno para el desarrollo de proyectos de infraestructura prioritarios, como lo son los trenes en el Istmo de Tehuantepec y de la Riviera Maya, o la construcción de 300 caminos rurales en el sureste del país.

De acuerdo con un estudio de la Universidad Autónoma del Estado de México (Uamex), los costos financieros de la deuda pública se incrementaron como consecuencia de factores macroeconómicos (como el ajuste de las tasas de interés y el tipo de cambio).

Sin embargo, “en principio fueron resultado del mayor endeudamiento” porque “el gasto corriente aumentó de manera constante en todos los sexenios, lo que, ante la caída de los ingresos petroleros, elevó los requerimientos financieros del gobierno, algo que no se ha reconocido fehacientemente”, se lee en el estudio “Endeudamiento público de México: un análisis comparativo de los últimos tres sexenios”.

LA DEUDA PÚBLICA

A partir de 1993 –después de una tendencia a la baja (al menos) desde 1990– y hasta la fecha –con excepción de 1996, cuando la deuda pública decreció 0.2 puntos porcentuales– el endeudamiento del Estado mexicano tuvo una tendencia al alza.

Hasta hace dos meses, la deuda pública ascendió a 10.5 billones de pesos. Esta cantidad duplica (96.5 por ciento) la registrada a inicios del sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto (al cierre de 2012, fue de 5.4 billones de pesos) y 29.4 veces mayor a la registrada en 1993 (357.4 mil millones de pesos actuales).

La cifra de enero a octubre de este año, asimismo, es 87.3 por ciento superior a la registrada en el mismo periodo, pero de 2013 (cuando la deuda era de 5.6 billones de pesos).

A lo largo de 25 años, el interés básico (del Ramo 24) generado por la deuda se multiplicó 13 veces, al pasar de 33.3 a 438.5 mil millones de pesos.

Debido al incremento constante de la deuda nacional y sus réditos, AMLO ha prometido que durante su mandato no endeudará más al país.

“Ese es nuestro compromiso. No gastaremos más de lo que ingrese a la hacienda pública. Se respetarán los contratos suscritos por los gobiernos anteriores, pero ya no habrá más corrupción ni influyentismo en negociaciones con empresas particulares”, refirió el 1 de diciembre pasado, al rendir protesta como el sexagésimo quinto Presidente de la República mexicana.

Hasta enero de este año, el monto de la deuda pública mexicana fue la segunda más alta de América Latina, sólo por debajo de la de Brasil, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Las cifras oficiales de la SHCP y del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi) indican que, a la fecha, cada uno de los más de 120 millones de mexicanos tiene una deuda proporcional contraída de 85 mil 509 pesos.