Las autoridades tienen conocimiento de ello: Alfonso Lira está reclutando, formando un equipo de policías y ex policías para extorsionar comerciantes y cobrar piso. Como en el pasado –a los integrantes del Cártel Arellano–, esas relaciones deshonestas con policías, les sirven también para ejecutar o amenazar a los uniformados que afectan sus ganancias. Iniciados como su grupo de sicarios, las células de “La Prima” y “El 300” se contratan también como matones al servicio del mejor postor. Sin embargo, a la fecha solo existe solicitud de orden de aprehensión contra los delincuentes de este grupo, que presuntamente participó directamente en el asesinato del Arturo Kaloyán, encargado de despacho del IMDET…

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Investigación del Semanario Zeta revela que Alfonso Lira, “El Atlante” está reclutando policías y ex policías para extorsionar comerciantes y cobrar piso. Foto: Cuartoscuro

Tijuana, 29 de enero (SinEmbargo/Zeta).– Alfonso Lira Sotelo “El Atlante” pasea lo mismo por plazas comerciales de Tijuana que por patios de Juzgados federales, donde –a través de familiares de los delincuentes– se contacta o presenta personalmente con abogados que llevan las defensas de los miembros de su célula criminal que son detenidos, particularmente a aquellos que les decomisan droga, armas o dinero.

De acuerdo al análisis de las áreas de inteligencia de Seguridad Estatal, el criminal lleva un registro de agentes que en aseguramiento de droga, armas o dinero, se quedan con parte del botín.

Quienes lo han visto, abogados, vecinos e incluso policías municipales, afirman “no se parece a la foto” que está en poder del Consejo Estatal de Seguridad de Baja California, donde luce como un hombre bastante entrado en años, de rasgos toscos,  bigote ralo, cejas tupidas y enorme papada, poco agraciado físicamente, subido de peso y con vestimenta humilde.

Ahora, dijeron a la autoridad quienes lo han visto, luce “como 40 kilos abajo”. Agregan: “Parece que se hizo la lipo (liposucción)”. De hecho, aseguran, cuando su cara se dio a conocer públicamente, en noviembre de 2013, el presunto delincuente ya estaba delgado.

Algunos de los que han atestiguado su presencia en Tijuana, lo identificaron porque se ha presentado con nombre y apellido. Otros, porque han sido sus operadores criminales –se cambiaron de célula–, pero afirman que aún conserva rasgos que lo delatan, además, lo ven pasear acompañado por la mujer que los delincuentes saben, es su pareja, o por su mano derecha en los negocios de la droga, un hombre identificado como Eduardo Gutiérrez Sandoval “El Gordo”.

Hoy, este hombre que está en los cuarentas, pesa unos 75 kilos (de los 120 que tenía antes). Sus mejillas son angulosas y nada de carne guinda bajo su barbilla. Su ceja luce más levantada y la nariz delgada, incluso respingada, además, trae barba. De la ropa, prefiere la de marcas reconocidas, pero nada ostentoso, llamativo o escandaloso. Como parte de su nueva imagen, informan que se puso frenos para mejorar la línea dental, razón por la cual ahora también lo apodan “El Brackets”.

Una serie de asesinatos cometidos en el segundo y tercer trimestre de 2013, pusieron el nombre de Alfonso Lira Sotelo en el organigrama criminal de la zona costa bajacaliforniana. Entre septiembre del año pasado y enero de 2014, su nombre ya había sido mencionado como presunto autor intelectual de varios asesinatos.

Además, grupos a los que se les decomisaron 11 kilos de cocaína y decenas de armas largas y cortas, decenas de kilos de ‘cristal’ y heroína, aseveraron en sus declaraciones  que “El Atlante” era su jefe. En agosto de 2013, el grupo coordinación ya tenía identificadas por lo menos tres casas de cambio y empresas de renta y venta de casas administradas por algunos familiares y amigos que le servían para lavar dinero.

“Mueve millones”, admitieron elementos de las corporaciones locales.

CÁRTEL JALISCO NUEVA GENERACIÓN

La jornada violenta iniciada por Lira en 2012 contra “Los Chapitos”, y evidenciada en 2013 contra los operadores de José Soto “El Tigre”,  fue considerara por las autoridades como una escisión del cártel sinaloense, sin embargo, cabecillas en zona costa, los hermanos Alfonso y René Arzate, no tuvieron problemas con estas pugnas internas desarrolladas en zonas como Playas Colonia Postal, Zona Norte, Zona Este y fraccionamientos colindantes con Rosarito.

Consultados por oficiales de inteligencia, los infiltrados a células delictivas negaron que este hombre se hubiera separado del Cártel de Sinaloa, como prueba referían la operatividad de Lira con Raúl Miranda Ordaz “El 300” y Felizardo Arturo Campos Benavidez “El Seven” (muerto), a quienes ubicaban también como operadores de René Arzate “La Rana”.

En el proceso, las indagatorias de inteligencia indicaron que “El Atlante” podría estar ligado al Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), remanente de la célula de “Nacho” Coronel. Los avances revelan que efectivamente, Lira tiene contactos importantes –un hombre apodado “Meño”– con ese cártel en Jalisco, pero eso no lo separa de la organización sinaloense. “Aquí son los mismos, Sinaloa lo sabe y no tiene problemas”, indican.

Incluso, relacionan este contacto criminal con el cártel jalisciense con la pretensión de algunos narcotraficantes menores de rebautizar la mafia local como  “Grupos Unidos Nuevo Cártel de Tijuana”, nombre que hicieron público en una narcomanta colgada el 7 de octubre de 2013 en el puente del fraccionamiento La Cúspide, donde amenazaban a los policías municipales con matarlos, si detenían traficantes o hacían decomisos.

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“El Atlante” podría estar relacionado con el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) o ser una nueva organización criminal, aseguran. Foto: Cuartoscuro

“CORROMPE CORPORACIONES”

Tanto en el anterior como en el transcurso del presente año, las declaraciones de presuntos cómplices no han sido utilizadas para consignar expedientes en contra del “Atlante” y solicitar órdenes de captura. Consultados oficialmente, en la Procuraduría del Estado respondieron: “(Lira) No cuenta con orden de aprehensión por ningún delito en la Subprocuraduría contra la Delincuencia Organizada, homicidio, secuestro o delincuencia organizada”, sin importar que el 7 de agosto de 2013, su presunto cómplice Margarito Javier Ibarra García, detenido con  seis armas cortas, tres rifles, 3.7 kilos de ‘ice’ y un kilo de marihuana, lo haya identificado físicamente y como el propietario del cargamento ilícito.

Los dichos de Luis Ángel Torres Barba y Luis Jesús Ramírez Partida, detenidos el 17 de agosto de 2013, señalándolo también como dueño de los 11 kilos 300 gramos de cocaína valuados en más 11 millones de pesos, tampoco fueron respaldados por trabajo policial que lleve a la captura de “El Atlante”.

Por eso, puede tranquilamente pasearse por la ciudad, incluso visitar las inmediaciones de las Procuradurías y Juzgados sin problemas. Sus escoltas son para protegerse de sus enemigos del narco, la Policía no le importa, ya está arreglado.

Del lado oficial, la información de inteligencia revela que Lira Sotelo reclutó a ex policías municipales y ex ministeriales para hacer acuerdos con algunos elementos de las corporaciones, y cobrar piso a criminales y pequeños empresarios establecidos. La labor de los ex funcionarios, aseguran, se limita a la zona que abarca de la “5 y 10” hasta la zona de la línea de San Ysidro; de las inmediaciones del Bulevar Díaz Ordaz, hacia la Zona del Río.

De hecho, uno de ellos, de apellido Preciado, fue detenido por la Policía Municipal, no precisan la fecha, pero la retención precautoria de este ex servidor fue confirmada desde la Secretaría de Seguridad Pública de Tijuana.

Oficialmente, fue identificado y detenido en la calle por elementos del área de inteligencia para verificar que no existiera orden de aprehensión en su contra, debido a que aún hay detenciones pendientes de la administración del ex Alcalde Jorge Ramos Hernández. Pero corrieron sus datos en  Plataforma México, no encontraron nada y fue liberado.

La versión del lado del detenido fue distinta, y se quejó con sus ex compañeros, asegurando que al detenerlo, le pidieron dinero, lo amenazaron con consignarlo “plantándole” un arma y droga, así que terminó por ceder y les entregó 20 mil dólares –obtenidos de su labor con el crimen organizado–. Afirmó que los acusaría de extorsión, sin embargo, ese proceso no ha iniciado.

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Alfonso Lira Sotelo, “El Atlante”, principal operador del trasiego de drogas en Tijuana. Foto: Zeta

Las autoridades niegan la recepción del dinero, pero al referir la posible infiltración del área de inteligencia, el secretario Alejandro Lares Valladares detalló que en 50 días de administración, ha hecho cambios –sin otorgar validez a las versiones de los criminales, como la antes mencionada– para evitar abusos. De entrada, diez de los veinte elementos han sido reasignados a otras actividades y otros cinco están en proceso, porque esa área se va a  reestructurar. “La conservaremos, pero no serán hombres vestidos de civil encapuchados y armados circulando en la ciudad”, advirtió.

Los 20 mil dólares en mención, son una cifra que se repite, es la misma cantidad que en diciembre de 2012, aseguró un delincuente, Lira entregó a la Policía Estatal Preventiva para que capturaran al que fuera uno de los principales operadores de José Soto “El Tigre”,  Rosendo Campos.

Consultados, elementos de la tropa y directivos, desde la Municipal indican que policías estatales están metidos con Lira, y la PEP señala por lo mismo a los municipales de Tijuana, mientras ambos apuntan a los ministeriales. A partir de los operativos coordinados, aseveran que los federales no han tenido problemas al rendirse a los dólares del traficante.

Los que aseguran no estar recibiendo dinero, manifiestan su preocupación y miedo,  no consideran “mala suerte” o casualidad que Lira Sotelo se les haya ido dos veces en menos de cinco meses, en septiembre de 2013 y enero de 2014.

En las dos ocasiones, los hombres capturados primero ofertaron dinero por su libertad, y ante la negativa de los uniformados, ofrecieron la ubicación de su jefe “El Atlante”. Como no existe orden de aprehensión, la única posibilidad de detenerlos, es en posesión de drogas o armas. Pero en ambas ocasiones, después de recibir la información, los jefes replegaron las fuerzas para, después de transcurrido un tiempo –hasta dos horas–, enviar operativos que no encontraron nada.

“Si le dan tiempo para huir y le avisan, claro que se les va”, reclamaron oficiales que dudan de la disposición de los actuales jefes policiacos.

PRUEBA DE FIDELIDAD

Oficialmente, pocos son los avances en la indagatoria por el asesinato del ex policía jefe de las Fuerzas Especiales, Carlos Enrique Gavarain Rebollar. El arma de fuego tipo cuerno de chivo utilizada en su contra, no se encuentra relacionada con ningún delito, y la indagatoria descarta el delito de abuso sexual que se le imputó –la investigación indica que no hubo tal–  en octubre de 2013,  motivó de la causa de cese de la corporación.

La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) sigue la línea de sus últimas detenciones en la Policía Municipal, realizadas en agosto y septiembre de 2013, debido a que las declaraciones –no oficiales– de sus compañeros al interior de la corporación, evidencian que a Gavarain “lo mandó matar El Atlante”.

Presuntamente en septiembre del año pasado, en una de las detenciones importantes de narcotraficantes homicidas de la Zona Norte, elementos de las Fuerzas Especiales golpearon a uno de los detenidos antes que confesara, un hombre muy cercano a  “El Atlante” –aunque otras indagatorias lo ligan a su presunto enemigo de célula, Javier Cabrera El R4–-, “pero en este momento todos trabajan para todos, como independientes, y traicionan a todos, y al rato vuelven a operara juntos…está muy revuelto”, acusa uno de los investigadores locales.

Todo indica que se la tenían guardada, y aunque los criminales no saben de cuáles policías golpearon al criminal, como Gavarain encabezaba el grupo, a él le tocó “pagar”.

Por el momento, como presunto autor material, las autoridades tienen identificado a un ex policía ministerial que operaba con “El Tigre”, quien “volteó bandera”, y la prueba para aceptarlo, fue que asesinara al policía, un tema que según los delincuentes, traían pendiente.

De hecho, el asesinato de Francisco Manzo Morán “El Negro” –10 de enero 2013– y su presencia en Rosarito, territorio dominado criminalmente por “El Tigre”, lo ubica como uno de los muertos de esta pugna. Manzo había sido capturado en julio de 2009, como parte del Cártel Arellano Félix. Entre otros delitos, estuvo relacionado en las indagatorias por el asesinato y desmembramiento de dos muchachitas de Mexicali, sin embargo, solo lo acusaron de posesión de armas y quedó en libertad el noviembre de 2013. “Andaba frío desde entonces”, refieren las autoridades. Sin embargo, los avances indican que el hombre con el que fue a desayunar ese viernes lo puso, por lo que se investigan sus antecedentes y relaciones.

CASO “HACHO”

Como parte de esta pugna y los asesinatos que resultan de ella, no dejan de salir los nombres de los integrantes de las células de Felizardo Campos “El Seven”  (presuntamente muerto/Dalia Rodelo “La Prima” (viuda) y Raúl Miranda Ordaz “El 300”, todos afiliados al grupo criminal de René Arzate “La Rana”.

De hecho, registros judiciales indican que Campos y Miranda fueron detenidos por robo en por lo menos tres ocasiones, juntos. La más reciente en abril de 2011. Además, Miranda Ordaz fue detenido y presentado el 16  de abril de 2013 con Agni Ulises Tapia Navarro, su socio criminal (consignados juntos en varias ocasiones), por un doble homicidio cometido en una taquería de la Rampa Álamos, pero liberados antes de pisar la cárcel.

Hoy estas células siguen siendo investigadas por el homicidio de Arturo Hachadur “Hacho” Kaloyán, y como móvil criminal, los detenidos siguen refiriendo asuntos personales, de los narcos y del ex funcionario.

“La neta había pedos con su patrón ‘Hacho’, que tenían órdenes de matarlo, ya que supuestamente el ‘Hacho’ andaba con una mujer joven y ésta era la hija del patrón…”, fue lo que declaró “El Taxista”, Luis Antonio Meza Durán.

Según él, esas fueron las palabras de Diego Molina “El Dago” y/o “El Grande” (también detenido), cuando le dijo que matarían al ex funcionario, pero no aclaran cuál de todos sus patrones.

El día de los hechos –16 de diciembre de 2013–, minutos antes del ataque,  Meza Durán entró a las oficinas de Kaloyán con el pretexto de pagar su renta diaria, y al salir, informó a sus cómplices que la víctima estaba sola.

Antonio Meza llevaba año y medio rentándole el taxi a “Hacho”, a razón de 350 pesos diarios, de lunes a sábado. También hacia recorridos con el taxi para el traficante Dagoberto Molina y su “jefe”, José García “El Licenciado”  y/o “El Lic” – presunto autor material del asesinato de Kaloyán–, quien además de vender droga, cobra a destajo por homicidios que comete, sin importar a qué célula pertenezcan las víctimas. Le pagan por matar. “Trabaja para el mejor postor”, aseguran oficiales estatales.

En sus declaraciones, tanto Meza como Molina mencionaron a Julián López “El Chino” como otro de los cabecillas, y aunque la PGJE no tiene la identificación plena de los sujetos antes mencionados, el de apodo “El Chino” aparece como autor material del asesinato de Daniel Ramírez González, ocurrido en marzo de 2013, en el bar Ruta 6 de la calle Sexta, Zona Centro de Tijuana.

Se trata de un grupo grande que, según admiten los detenidos y en el organigrama criminal, Dagoberto Molina, además de participar en homicidios y levantones,  era encargado de recoger la venta de por lo menos 15 tienditas dedicadas a la venta de droga, labor que desarrollaba por lo menos tres o cuatro veces por semana en las colonias 3 de Octubre, Niño Artillero, Reacomodo y Sánchez Taboada; recorrido que le tomaba entre tres y cuatro horas junto con el taxista, a quien le pagaba 600 pesos por día.

CÉLULAS CRIMINALES EXTENDIDAS

Raúl Miranda Ordaz, alias "El 300". Foto: Zeta

Raúl Miranda Ordaz, alias “El 300”. Foto: Zeta

Conforme a los datos en poder de las autoridades, Lira Sotelo y René Arzate han podido empoderarse basados en la violencia criminal desatada por los grupos de “El 300” y  “El Seven”, en la actualidad, presuntamente bajo el mando de su viuda “La Prima” y “El Chino”.

Enfrentados a “Los Chapitos” y a los de “El Tigre”, han ganado espacio criminal en las calles de Tijuana. Tanto Bojórquez/Rodelo como Miranda Ordaz, están en el radar de las policías locales desde 2011, aunque entonces fueron detectados como una banda dedicada al robo.

Como sus socios criminales, las autoridades tienen identificados a los ya mencionados Alfonso López “El Chino” y José García “El Lic”,  y a otros hombres y mujeres que han sido detenidos con ellos, o en compañía de algunos de sus socios criminales.

Los nombres que a continuación se mencionan, corresponden a hombres y mujeres que han sido apresados, y en la mayoría de los casos, impunemente liberados por delitos como robo, posesión de armas, incluso homicidio.

Algunos han sido consignados usando nombres falsos, entran y salen de prisiones y separos policiales, de manera más o menos recurrente: Agni Ulises Tapia Navarro, Christian Martín Alfaro Castro, Jesús González Velasco, Israel Ramos Marmolejo “El Isi”y/o Israel Fuentes Uriostegui; Humberto Zambrano “El Pato”, Jesús María Navarro Ruiz “El Flaco”, Oswaldo Andrade Rico “El Chaparro”, Giovanni Gama Hernández, Rafael Martínez Sánchez, Édgar Iván Hernández Yáñez; Ramón Valleján Plata, Alberto Carlos Gómez González, Cristian Aarón Cuevas Escobar, Elizama Emperatriz Cueva y Anabel Cueva.