Quito, 29 ago (dpa) – El Presidente de Ecuador, Rafael Correa, anunció hoy que su gobierno ha enviado a la Nunciatura Apostólica de Quito una queja por lo que llamó “intervención en la política nacional” del Arzobispo de Guayaquil, Antonio Arregui.

El prelado se refirió en días anteriores al dialogo sobre la “equidad y justicia social” emprendido por el gobierno para superar la conflictividad social, asegurando que esa iniciativa debe “recuperar la credibilidad”.

En su habitual informe semanal de actividades, el presidente Correa señaló que los curas “no tienen derecho” a intervenir en la política por lo que se presentó una carta de queja a la Nunciatura Apostólica, porque “está prohibido por el derecho romano, por el acuerdo con la Santa Sede, el involucramiento, peor de obispos, en política”.

Aduciendo que si los religiosos intervienen en política “recibirán una respuesta política”, acusó al arzobispo guayaquileño de ser “jefe de campaña del candidato del Opus Dei”, aludiendo al principal líder opositor de derecha Guillermo Lasso, a quien se considera cercano a Arregui, uno de los principales pastores de esa orden en Ecuador.

Anteriormente el secretario jurídico de la presidencia, Alexis Mera, censuró al religioso por su apreciación calificándolo de “insolente recadero de la derecha”.

Este trato motivó una declaración de la Conferencia Episcopal de Ecuador (CEE) en la que la iglesia católica manifestó su rechazo a esas expresiones y que las sintieron “como una ofensa a la buena voluntad de todos los obispos de Ecuador”.

El mandatario informó también que recibió del Vaticano dos cartas del papa Francisco en las que se refiere a la hospitalidad ecuatoriana en los días de su visita al país andino el pasado mes de julio.