Ahora que Irán se enfrenta al poderío militar de Estados Unidos e Israel, la gran pregunta es qué hay de los posicionamientos de China y Rusia frente al conflicto que escala día con día en Medio Oriente.
Ciudad de México, 5 de marzo (SinEmbargo).– “Nos opondremos con firmeza al hegemonismo y las políticas de poder, y defenderemos la justicia internacional”, dijo el Primer Ministro chino, Li Qiang, durante la inauguración de la Asamblea Nacional Popular (el Legislativo chino). Agregó que Pekín busca “promover un mundo multipolar igualitario y organizado, y que beneficie a toda la humanidad”.
Pero nunca menciona a Estados Unidos (EU) e Israel. Tampoco menciona a Irán, en teoría un país amigo o, mejor aún, supuestamente “amigo íntimo”.
Nada raro. China y Rusia guardaron un silencio incómodo cuando Estados Unidos secuestró a un Presidente, Nicolás Maduro. Y escondieron su voz cuando Israel y Estados Unidos mataron en su residencia al Ayatolá Alí Jamenei.
“Rusia y China también dicen estar consternadas, pero, para utilizar una expresión diplomática clásica, se debería invitar, con el debido respeto, a los dirigentes de Pekín y Moscú a cerrar la boca”, escribió el 3 de enero pasado Tom Nichols, redactor de The Atlantic y profesor emérito de asuntos de seguridad nacional en la Escuela de Guerra Naval de los Estados Unidos, donde enseñó durante 25 años.

Y Rusia y China cerraron la boca o simplemente dejaron salir un silbido. “Exhortamos firmemente a los líderes estadounidenses a que reconsideren esta postura”, declaró el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, “y liberen al Presidente legítimamente electo de un país soberano y a su esposa. Se debe garantizar a Venezuela el derecho a determinar su propio futuro sin interferencias externas destructivas, en particular de carácter militar”.
China algo dijo, también.
The New York Times publica hoy un artículo que titula: “Irán tiene amigos, pero ¿dónde están ahora?” y el sumario es retador: “Irán mantiene vínculos con diversos países, como Turquía, India, Rusia y China. Sin embargo, en esta guerra, su apoyo es principalmente retórico”.
Ben Hubbard escribe desde Estambul: “A pesar de haber sido tratado durante mucho tiempo como un paria por Occidente y aislado por las sanciones estadounidenses, el gobierno islámico revolucionario de Irán mantuvo vínculos diplomáticos, comerciales y militares con una serie de países. Turquía e India colaboraron con él en materia de comercio y seguridad. China lo buscó para obtener petróleo barato. Corea del Norte, Venezuela y Rusia lo consideraron un aliado en su lucha contra Occidente y conspiraron con él para desarrollar tecnología militar y evadir las sanciones. Ahora que Irán se encuentra bajo ataque por parte de Estados Unidos e Israel, esos amigos, vecinos y socios tienen poco más que decir que ofrecer a la República Islámica”.

Irán también alentó milicias. Pero esas milicias “no pueden ayudar a Irán ahora. Las más formidables, Hezbolá en el Líbano y Hamás en Gaza, han sido derrotadas por las guerras con Israel. La milicia hutí en Yemen y los grupos armados iraquíes respaldados por Irán pueden atacar buques en el Mar Rojo o a las fuerzas estadounidenses en Irak. Pero es poco probable que tales ataques cambien el curso de una guerra dentro de Irán”.
Las relaciones de Irán con otros estados tampoco han dado como resultado un apoyo concreto, incluso de aquellos que están unidos por su animosidad hacia lo que consideran imperialismo occidental.
Sinan Ulgen, exdiplomático turco y director de Edam, un grupo de expertos con sede en Estambul, le dijo al periodista: “Es una dura llamada de atención para aquellos que creían que estaba surgiendo un eje antioccidental”. Refiriéndose a Rusia, China, Irán y Corea del Norte, comentó: “Ahora ven que no significa nada para uno de esos cuatro países cuando están bajo asedio de Occidente”.
Porque, sí, es Occidente completo el que participa, por acción u omisión, en la guerra contra los palestinos y ahora contra los iraníes.

Países de Europa despliegan fuerzas y equipos militares
María R. Sahuquillo y Daniel Verdú escriben hoy en El País: “Francia y el Reino Unido han desplegado ya fuerzas y equipos militares en Oriente Próximo, pese a las críticas hacia Estados Unidos e Israel por la ofensiva contra Irán, que ha incendiado la región con un conflicto que se expande rápidamente. París y Londres mantienen los recelos hacia una operación que temen que pueda arrastrar a Europa, pero han ordenado movilizar cazas militares, fragatas y sistemas antiaéreos para proteger los intereses de sus aliados, tanto europeos como árabes”.
“Países Bajos está analizando enviar también efectivos para participar en la operación. Grecia, que ha decidido instalar una batería antimisiles en la isla mediterránea de Kárpatos, ha enviado buques militares a Chipre. Esta isla, miembro de la UE y situada a unos 200 kilómetros de Líbano, país también alcanzado ya por el conflicto, y a unos 350 de Israel, acoge dos bases de la fuerza aérea británica. Allí impactó un dron el lunes”, agregan.
Su texto se llama: “Europa se ve arrastrada a operaciones militares en una guerra que considera ilegal”.
Los lazos de China y Rusia con Irán
China sigue siendo el principal socio comercial de Irán, principalmente porque compra más de tres cuartas partes del petróleo iraní, que obtiene con un descuento significativo debido a las sanciones estadounidenses.
Pero “China ha pedido moderación, ha criticado el asesinato del Ayatolá Jamenei como ‘inaceptable’ y ha designado un enviado para mediar. Es improbable que desafíe directamente a Estados Unidos, según los analistas, para no perturbar una frágil distensión antes de la visita prevista de Trump a China en abril”, escribe Ben Hubbard en The New York Times.
“Rusia ha sido el aliado estatal más cercano de Irán en su lucha contra Occidente durante más de una década. La cooperación militar entre Rusia e Irán creció durante el conflicto en Siria, donde ambos países apoyaron al Presidente Bashar al-Assad antes de que fuera derrocado en diciembre de 2024. La invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia solidificó aún más la relación porque Rusia necesitaba la tecnología de drones iraní, que desplegó contra Ucrania”, añade.
En enero de 2025, Rusia e Irán firmaron un importante tratado de cooperación que profundizó sus lazos de defensa, pero no incluyó el requisito de defenderse mutuamente en caso de un ataque militar. Rusia ha proporcionado a Irán algunos equipos militares, pero su apoyo ha sido limitado. Y Ahora que Irán está en guerra, Rusia probablemente se mantendrá fiel a su política de evitar un conflicto militar directo con Israel y Estados Unidos. Eso ha demostrado.



