Ciudad de México, 29 de abril (SinEmbargo).- Una persona con discapacidad acusó a un juez de discriminación durante un juicio en el que el denunciante ostentaba el papel de victima.
En una primera instancia la queja fue rechazada, pero la víctima no desistió y llevó el proceso hasta las últimas instancias dejando un precedente legal en materia derecho a la igualdad y no discriminación.
El caso fue resuelto el pasado 12 de febrero, sin embargo, fue dado a conocer apenas este 24 de abril por el Semanario Judicial de la Federación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Esta es la historia.
Dos veces víctima

Todo comenzó cuando una persona con discapacidad derivada de padecer esclerosis mesial bilateral y epilepsia comenzó un juicio como el demandante y víctima del caso.
Durante el proceso legal, la juzgadora del caso, una jueza de control del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, no hizo los ajustes necesarios para que la persona con discapacidad pudiera estar presente y sin limitación algún en el juicio, aún sabiendo los padecimientos de la víctima.
El demandante aseguró que la jueza endureció su barrera de accesibilidad en las audiencias de juicio, ya que prolongó una por más de seis horas sin considerar su dolor y los padecimientos que pudiera tener derivados de ello.
La victima, entonces, presentó un recurso contra la juzgadora acusándola de falta de imparcialidad y discriminación en su contra.
Fue entonces que la persona con discapacidad se convirtió dos veces en víctima: primero, por su denuncia original y, segundo, por las acciones y omisiones de la jueza durante el proceso legal.
"Espérate a final"

A pesar de las evidencia presentadas en su queja, el recuso presentado por la víctima fue declarado improcedente en primera instancia.
El argumento del juzgador es que la queja del denunciante trataba sobre una decisión dentro del juicio que no causaba un daño irreversible y que podía corregirse más adelante.
Con esta decisión, se le sugería a la víctima a presentar su queja una vez terminara el proceso que había legal que había comenzado primero. Es decir, que no se cambiaran las condiciones en las que se estaba llevando el juicio.
Claramente inconforme con esta decisión, la persona con discapacidad presentó un amparo indirecto como un último recurso legal para tener justicia.
La decisión final

El caso llegó a manos del Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito que finalmente falló a favor de la víctima.
En su sentencia, el tribunal colegiado aseguró que los actos reclamados por el denunciante derivan de una evidente falta de ajustes razonables al procedimiento y de accesibilidad, mismos que están estrechamente vinculados con el derecho a la igualdad y no discriminación de una persona con discapacidad.
Los magistrados explicaron que si bien la queja de la víctima no impactaban en la decisión del caso, sí afectaban de manera directa sus derechos ya que, aun con una sentencia favorable en el juicio, la posible discriminación sufrida, con motivo de su discapacidad, no podría destruirse o subsanarse.
El tribunal colegiado señaló que los juzgadores tienen que tomar en cuenta la condición de las víctimas para evitar situaciones que, al ejercer su derecho al acceso a la justicia, resulten desproporcionales e incluso en su perjuicio, agravando su estado de salud física, emocional y neurológica.
Con esta decisión de los magistrados, se rechazó la sentencia original que desechó la queja de la víctima. Ahora se analizará nuevamente el caso y se pondrá bajo la lupa el comportamiento de la jueza para asegurar que la persona con discapacidad pueda seguir su proceso penal sin que esto signifique un martirio para su salud.



