Hace dos años alguien decía en la marcha por el orgullo LGBTTTi: “¿Quién se cree esa prieta con sus lentes imitando a mi Lady Gaga? ¡Ella es intocable!”.

Decía Carlos Monsiváis en 1997: “Hace 10 años, una Semana Cultural Lésbico-Gay parecía, en el mejor de los casos, una excentricidad y en el peor una incitación al escándalo con prohibiciones al calce”.

Hoy la excentricidad de la marcha gay de la Ciudad de México, la de los últimos años, la de última década, ha superado por mucho el escándalo. De alguna manera los chilangos se han habituado al hecho de que en un sábado de junio [como el de hoy], cientos de miles de personas, hombres y mujeres y hasta niños (sobre todo después de que el Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó el matrimonio legal entre dos personas con posibilidad de adopción), inunden el Paseo de la Reforma con banderas de arcoíris, enormes trailers con tipos casi desnudos que se soban los genitales al ritmo de música bailable, chicas agarradas de la mano, bigotones besándose, travestis que compiten por quién lleva el modelito más esponjado, las plataformas más altas, tanto que pueden destrozarte el tobillo y hasta la cadera en un mal paso. Los leathers, sadomasoquistas. Es un carnaval con tintes de protesta.

La visibilidad de la comunidad hoy conocida como LGBTTTI (Lésbico, Gay, Bisexual, Transgénero, Transexual, Travesti e Intersexual) está ya más que demostrada con los derechos ganados en la Ciudad de México: matrimonios con reconocimiento legal entre personas del mismo sexo, alcance de adopción de niños, centros de alta especialización con pacientes en VIH –como la Clínica Condesa– e incluso legislaciones que facilitan el trámite de cambio de nombre en documentos oficiales para las personas transgénero, travestis o transexuales.

Sin embargo también esto es cierto: últimamente es difícil saber si las marchas son una estricta reivindicación del orgullo por ser diferente al esquema buga, o si existe una lucha específica con cada manifestación en el primero y el último sábado de junio de cada año. Aunque este 2012, la muerte de la activista Agnés Torres en Puebla puede ser un incentivo para un buen motor de grito: tipificar el delito de crimen de odio por homofobia.


No es un capricho como extraído del horóscopo que la marchas sucedan en casi todo el mundo el último sábado de junio, o alrededor de esta fecha. La razón es que se conmemora los disturbios de Stonewall, que sucedieron el 28 de junio de 1969, cuando la policía de Nueva York llevó a cabo una violenta redada en el Stonewall Inn que se ubicaba en los números 51 y 53 de la calle Cristopher en el Greenwich Village, bar clandestino que acogía a los homosexuales y travestis de la época. Los abusos de los cuerpos policiales fueron excesivos y crueles y provocó que por primera vez, homosexuales y lesbianas salieran de sus escondites, dando la cara en movilizaciones frente a una sociedad aún conservadora, con muchos prejuicios que la gente utilizaba como armas contra todo aquello que fuera diferente.

Pero este año no será cualquier último sábado de junio. De acuerdo con el calendario y fiel a la tradición, junio acabará el sábado 30, un día antes de las agitadas elecciones presidenciales.

Esto implica varias cosas inesperadas, entre ellas, una aparente ley seca, lo que acabaría con la diversión nocturna, casi indispensable después de una actual marcha del orgullo gay. Y revisando la historia con frialdad y sin pasiones, la lucha por los derechos LGBTTTI surgió de la redada en un bar donde todos buscaban divertirse.

Pareciera que la cultura gay es inherente a la vida nocturna con la diversión que esto implica, ¿hay algo malo en un estilo de vida así?

Lo cierto es que en la Ciudad de México hay una suerte de debate que irónicamente parece estar dentro del clóset: ¿qué es más importante en una marcha de orgullo gay: el respeto histórico al origen, o la celebración en la más fiel de sus tradiciones: música, bolas de espejo, alcohol, con suerte sexo anónimo?

Varios organizadores de la marcha de la capital (la más importante de México) parecen estar convencidos en los extremos de esta dicotomía, a tal grado que en junio de 2012 habrá dos marchas en la Ciudad de México, una que sucederá este 2 de junio que alude a que la marcha no sea ensombrecida por fantasmas de campañas partidistas que quieran adherirse al recorrido como una forma de inducir el voto, y otra que seguirá la tradición el 30 de junio, argumentando que la marcha no puede ser sometida a cálculos económicos, como una pérdida de ingresos por ley seca en venta de alcohol.

Parece que en torno a la marcha, también hay intereses, dinero de por medio. Derechos y dinero que ganar.

Esto ha desatado una serie de rumores como en la mejor tradición del clóset, aunque no lo asumen con visibilidad, se dice que la marcha estará dividida entre aquella organizada por los “empresarios”  y los “activistas auténticos”.

¿Negocio contra historia? ¿Diversión contra protestas? ¿Intereses contra derechos? ¿Todo esto es cierto?


Marcha del 2 de junio, punto de partida Ángel de la Independencia, Zona Rosa, DF, mediodía: Educación formal de la sexualidad ¡YA! A todos los niveles

En la marcha de 2011 hubo un momento en que el recorrido se vio interrumpido. Uno de los organizadores le dijo a Jorge de la Rosa que “una loca vestida de la chilindrina se puso a parar los trailers y eso causó que la marcha se detuviera”.

Años antes, un tipo que bailaba sobre el toldo de la cabina de un camión se electrocutó al pasar por unos cables eléctricos.

La gestión de la marcha del 2 de junio, la que se rumora es de los “empresarios” corre a cargo del Comité Organizador de la XXXIV Marcha Nacional del Orgullo y Dignidad LGBTTTI, cuyo principal representante es Jorge de la Rosa, abogado egresado de la UNAM, empresario desde hace varios años especializado en abrir establecimientos nocturnos pensados para la comunidad gay. En su currículo se encuentran clubes que de alguna manera reinventaron la sofisticación de los antros pensados para un público lésbico-gay, como el BOX en la colonia Anáhuac, un lugar al que todos querían ir.

“Desde el 2001 vengo apoyando al comité, incluso en algún momento gestioné patrocinios importantes para la marcha” comenta Jorge de la Rosa: “Sin embargo, desde hace un par de años a la fecha, cada vez se ha vuelto más difícil tener un recorrido exitoso, es decir, que tu camión tenga un trayecto sin problemas, que tenga visibilidad, que llegue a su destino como tiene que ser y muy importante: seguridad. Siento que no hay nada que te garantice que no habrá un accidente. Esto lo viví de forma muy intensa, la vez que coloqué sobre un camión al elenco de “Las Aparicio”, aquella telenovela producida por Argos”.

Hoy día, una marcha gay pareciera que no es tal sin camiones de redilas adornados, transportando buenos equipos de sonido, DJs y un grupo de gente, musculosos strippers entre ellos. Desde luego estos no son gratis y su inversión depende de los patrocinadores, generalmente empresarios dueños de clubes gay. Jorge De la Rosa asegura haber invertido hasta 150 mil pesos en un camión, en el que promueve fiestas como las famosas White Party. Pero De la Rosa recuerda que ha habido quienes invierten hasta 450 mil pesos en un solo camión, no precisa el año pero si que ese patrocinio tan generoso corrió a cargo de líneas aéreas como Star Alliance.

Desde hace tres años el giro empresarial de Jorge de la Rosa es la de organizar fiestas como la White Party de franquicia internacional, Gay Date productora de artistas internacionales y El Klan productora de artistas nacionales, todos ellos enfocados a una audiencia gay.

La diferencias comenzaron casi un mes antes de que se llevara a cabo la marcha de 2011:

“Debido a esta percepción de poco éxito y falta de seguridad, tengo un acercamiento con uno de los coordinadores de los comités, que en ese tiempo era Augusto Molina. Y le platico que estoy desilusionado porque el trabajo que están haciendo, como comité, no nos representa a todo el colectivo. A mi no me molesta que el comité me pida dinero pero creo que el trabajo tiene que tener otro sentido. Y dije que estaba dispuesto a organizar a los empresarios para crear una suerte de fondo y darlo al comité. Lo único que pedimos a cambio es que el cartel de la marcha nos represente a todos y que nos inviten a participar de los criterios de selección”, cuenta Jorge de la Rosa, y agrega que como empresario nunca donó cantidades de dinero superiores a los 10 mil pesos.

Otras de las inconformidades de De la Rosa era la selección de aquellos personajes que se designan como líderes del movimiento LGBTTTI, representantes, reinas de la marcha. El año pasado, el nombramiento de Lucía Méndez como un persona luchadora por las causas gays desató polémica y altos niveles de reprobación.


Dice Jorge de la Rosa: “Lo de Lucía Méndez no nos representa como comunidad, fue lo que le dije a los miembros del comité cuando me recibieron después de dos horas de esperarlos. El sector empresarial y muchos otros no nos sentimos representados, tienen criterios distintos a los nuestros. Ustedes en función de que seleccionaron este horrendo póster. Me da mucha pena pero acabo de juntar una lana importante, independientemente de los 6 mil  pesos que ya les había dado para publicar un póster que nos represente y de los que ustedes tienen hay uno mucho mejor y yo imprimiría unos 30 mil, y yo los pegaría”.

Al parecer, lo del póster fue la gota que derramó el vaso.

Ante las inconformidades y la falta de representación expuesta por Jorge de la Rosa, miembros del comité de la marcha XXXIII, su coordinador Gilberto Ángeles, y Augusto Molina le extendieron una invitación para postularse como nuevo coordinador de la XXXIV Marcha del 2012.

En su campaña por la coordinación, De la Rosa propuso dos puntos importantes:

“Si me eligen a mí todas las coordinaciones quedan votadas con los que participamos hoy. Que no me interesa ningún cargo de elección electoral. Y garanticé que la marcha no será utilizada por ningún partido político, lo que no quiere decir que puedan participar los partidos que quieran, pero hasta atrás”.

El comité lleva a cabo una suerte de votación y asamblea en un bar de osos (cómo se les denomina a ese sector de la comunidad gay de hombres con aires de leñador canadiense) sobre la calle de Londres en la Zona Rosa, entre Augusto Molina y Jorge de la Rosa, resultando ganador este último por una diferencia de ocho votos. A la votación, no acudieron algunos miembros del comité de la marcha anterior, la de XXXIII, como Alonso Hernández.

De acuerdo con la Secretaría de Turismo del Gobierno del Distrito Federal, la derrama económica después de la marcha LGBTTTI del 2011 se calcula en 22 millones de pesos. Jorge de la Rosa considera que deber ser más.

Ahora bien, de acuerdo con Jorge De la Rosa, el cambio de fecha, del histórico último sábado de junio al 2, se estableció desde al año pasado en presencia del comité organizador de la marcha XXXIII, como una estrategia de apoyo al mundial de futbol gay que en teoría se llevaría a cabo este año y por el mes de junio. Pero tal parece que el mundial no se llevará a cabo por razones de organización y económicas.

“La fundamentación básicamente fue por el Mundial de Futbol Gay y otros eventos. Lo del rollo de las elecciones siempre ha estado. En 2009, el presidente de la marcha era Alonso Hernández y movieron la marcha. En 2006, siendo presidente Mario Arteaga se movió la marcha. La Ciudad de México, los días de la marcha por el orgullo LGBTTTI, es el crisol más importante de la representatividad de toda la República”, explica Jorge de la Rosa.

Marcha del 30 de junio: XXXIV Marcha Histórica del Orgullo LGBTTTI. Ciudad de México 2012. En un Estado Laico Cabemos Todas y Todos, punto de partida, Ángel de la Independencia, 11 de la mañana

En la página de internet de la XXXIV Marcha Histórica del Orgullo LGBTTTI Ciudad de México 2012 se refieren a la marcha del 2 de junio como: “convocada por antros y candidatos a partidos políticos y llama a la población de un sólo sector con la idea de carnaval resaltando la inexistencia de una ley seca, la del 30 es convocada por asociaciones civiles, ciudadanos, estudiantes y establecimientos comprometidos con sus demandas políticas en un ánimo de fiesta sin exaltar una presunta ley seca ante los comicios del 1 de julio (ley seca que no habrá), así como, en un carácter incluyente llama a la población LGBTTTI de todos los sectores”.


Para Luis Manuel Flores, uno de los coordinadores de esta llamada marcha histórica, además de estar al frente de Foro Jóvenes con Liderazgo AC, “en las marchas siempre ha habido la parte que pelea ese espacio no institucional y partidista, porque político siempre ha sido. Un gran ejemplo de esto que digo fue en 1997 cuando Patria Jiménez, en un acto de proselitismo de campaña para diputada federal por el PRD, ofreció la marcha a Rafael Cruz Báez. Eso provocó una división el movimiento, y tal es el quiebre que obliga a reflexionar sobre si queremos que se vuelva a repetir el que los partidos políticos dominen a la marcha”.

De acuerdo con Alonso Hernández, coordinador general de la llamada XXXIV Marcha Histórica del Orgullo LGBTTTI Ciudad de México 2012, además de ser director general de Archivos y Memorias Diversas, “en México, una organización de la marcha por el orgullo LGBTTTI funciona a partir de una convocatoria pública y abierta que hace el comité del año anterior en pleno, siempre y cuando tenga la legitimidad necesaria ante los demás colectivos, esto es a partir del desempeño y sobretodo sus acciones y los colectivos que conforman el comité: “en 2009 por ejemplo, COMAC (Comité Orgullo México AC) perdió la legitimidad después de casi de 10 años de organizar la marcha”, recuerda Alonso Hernández.

Ahora bien, tanto Alonso Hernández como Manuel Flores, coinciden en que en la historia de la marcha, desde la primera –que sucedió el 30 de junio de 1979– la convocatoria se hacía desde los grupos activistas LGBTTTI, y es hasta 1997 en que por primera vez desfilan la presencia de los antros y el primero fue El Taller, aquel club sólo para hombres que se ubicaba en un sótano de la calle de Florencia, a unas cuántas cuadras del Ángel de la Independencia.

“Curiosamente, de los antros, los pocos que han apoyado a la marcha son El Taller, El Almacén y Cabaretito, y en fechas más recientes Marrakesh y La Purísima (ubicados en el Centro Histórico). Y si algo tienen en común estos antros es que sus dueños han sido activistas sociales o han tenido una formación de al interior del colectivo. No han sido empresarios al cien por ciento”, explica Alonso Hernández. Añade el hecho que en un principio la presencia de los antros se vio como un incentivo para atraer a más gente a la marcha, hacerla más lúdica; sin embargo, considera que, actualmente, los antros empezaron a querer imponer los tiempos, formas y horas sin quererse responsabilizar socialmente de su clientela: “De hecho a mi me tocó en 2008, no como organizador pero sí como cronista, escuchar el día del registro de los antros, que ellos pensaban no dar un solo peso a la marcha, porque ellos apoyaban a la lucha contra el sida y quienes morían por VIH”, recuerda Alonso Hernández, quién aclara que no todos los antros son así, es decir que han habido antros que de acuerdo a su perspectiva tuvieron cierta responsabilidad hacia el colectivo.

“La cuestión es que ellos usan la marcha para poder publicitarse, van haciendo publicidad de sus lugares en la marcha, después, en la noche sus antros están llenos y es una vergüenza lo que decía el dueño de un antro que aportó 150 mil en su carro o tráiler y pretende recuperarlo en pura borrachera. ¿Porqué no contribuyen a la población LGBTTTI después de la marcha?”, opina Luis Manuel Flores.

Según Alonso Hernández, desde la marcha 31, la Red Orgullo 31 al ver la situación que se estaba provocando con los partidos políticos y su intención de apoderarse de la marcha, decidió en las últimas asambleas que para evitar tintes partidistas es que, cada que haya tiempos electorales, se moviera la fecha después de la elecciones, con el fin de que los partidos políticos no hicieran su “agosto” electoral durante la marcha y no hubiera intentos de candidatos a puestos de elección de tomar el templete gay. Cuando en 2010 COMAC retoma la marcha, se les comunicó este acuerdo con el cual rompieron junto con otros ya establecidos, como el que en el templete queda estrictamente prohibido subir a funcionarios públicos, como fue el caso de Enoé Uranga, según cita Hernández.

“Nosotros defendimos ese acuerdo a capa y espada y ellos lo rompieron en 2010. En 2011 se les recuerda el acuerdo de mover la marcha después de las elecciones y ellos, motivados por el Mundial de Futbol Gay, cambiaron la marcha al 2 de junio sin consultarlo con las demás organizaciones. Y aquí debemos de recordar que los organizadores de la marcha son facilitadores del proceso, más no dueños de la misma”, explica Alonso Hernández.

Pero a Luis Manuel Flores lo que más le incomodó, mejor dicho molestó, fue el hecho de que la marcha era en realidad un carnaval, dónde las caguamas habían sustituido a las consignas: “Eso parecía una cantina, el Paseo de la Reforma lleno de basura y cascos de cerveza. Eso nunca había pasado. Entonces un grupo de locas y yo decidimos que el 30 íbamos a realizar nuestra propia marcha. Apenas 70 amigos con unas playeras que dijeran NI NOS REPRESENTAS NI NOS CAES BIEN, CHINGUEN SU MADRE Y DEJEN DE USARNOS, y como es un día antes de las elecciones, los partidos no pueden meterse con nosotros por la veda electoral”.

Manuel Flores estuvo en aquella reunión en el bar de osos en la que, asegura, estuvieron Jorge de la Rosa, y un precandidato del movimiento de MORENA, Jaime López Vela. Cuenta que entraban al bar y se paseaban como si se tratase de un concurso de popularidad más que una asamblea activista. Alguien empezó a hablar del poder del voto rosa. “En algún momento Jaime López Vela habló. Dijo que él había hecho tanto por el movimiento LGBTTTI, nos dio matrimonio, leyes, etcétera, y ahora él estaba en su derecho de pedir para su circuito de diversidad que encarnó en ese momento Jorge de la Rosa, la marcha de 2012. Yo me paré diciendo que no avalaba una situación así por coherencia, ya que el propio López Vela estaba contendiendo por un puesto”, dice Luis Manuel Flores.

Luis Manuel Flores y sus 70 amigos empezaron una discreta convocatoria en Facebook que despertó adeptos y fue así como se consolidó la formación de la marcha del 30 de junio, a la que denominaron como histórica.

¿TRAICIÓN A LA HISTORIA ROSA?

La polémica está disponible y ES para todos los gustos. Este año habrá dos marchas del orgullo LGBTTTI, aunque Alonso Hernández y Luis Manuel Flores creen que la del 2 de junio es más bien un parade, un desfile, algo más próximo al carnaval.

Y aunque nadie lo dice abiertamente, el fantasma de la ley seca parece rondar las razones por las que se movió la fecha para que no coincidiera con las elecciones y oportunismos partidistas. Aunque también es cierto que en los días de la marcha vienen muchos participantes de provincia con la intención de participar en el desfile, pero también buscando las fiestas que se dan en la noche. Lo que pone en evidencia también el surgimiento de una brecha generacional, jóvenes que tienen nuevas lecturas de lo que es una marcha gay.

Lo cierto es que no es la primera vez en la que se efectúan dos marchas. Alonso Hernández recuerda que por ahí de 1982, cuando el PRT empezó a coquetear a Grupo LAMBDA de liberación homosexual (uno de los primeros colectivos LGBT de México de formación mixta de finales de los 70), el FHAR (Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, grupo un tanto más marginal) que hasta entonces trabajaban juntos en la organización de la marcha, decide separarse apelando a que el movimiento homosexual es autónomo. En aquella ocasión hubo dos marchas que partieron el mismo día en horas distintas: ambas salieron de los Leones de Chapultepec, una desembocó en el Hemiciclo a Juárez y la otra en el Monumento a Beethoven.

Pero para aquellos activistas que participaron desde la primera marcha, allá por 1979, esto no es tan grave. Xabier Lizárraga, reconocido antropólogo, dramaturgo, escritor, imprescindible activista por la causa LGBTTTI, opina que “no es un hecho en absoluto inédito, en otras ocasiones (por el momento no recuerdo las fechas concretas) se han realizado diferentes marchas, en varios casos utilizando distintos puntos de arranque, rutas y lugares de arribo. Como en cualquier movimiento social, el LGBTTTI no responde a un sector de la población ni monolítico ni unívoco, como cualquier otro sector entre nosotros has diferencias de perspectiva ideológica, objetivos más o menos valorados, diversidad de estrategias”.

Por su parte Luis González de Alba, polémico y agudo escritor quién salió del clóset antes de la primera marcha gay, opina que “nunca he participado en esas marchas por una razón elemental: lo que no es parte de mi esfuerzo no me parece motivo de orgullo. No tengo orgullo de ser mexicano ni de ser gay, porque me ocurrió al azar y sin trabajo mío, así como tampoco me parecen motivos de vergüenza… He visto en Facebook algo de la polémica y son posts que me saltó: se acusan unos a otros de no sé qué porque nunca termino de leer. Pocos han dado la cara en TV, radio, prensa escrita y medios electrónicos tanto como yo, y desde hace decenios, cuando todavía no era in ni buena onda, ni cool, eso de ser gay”.