Karina y su abuela, Ángela de los Santos González, de 50 años, murieron asesinadas en calles céntricas de Las Choapas, Veracruz, a unos metros de la casa donde vivían, en la colonia Las Flores.

Sujetos que se desplazaban en motocicleta, las atacaron con pistolas. La abuela, presuntamente por defender a su hija, salió corriendo con la pequeña y fueron atacadas por la espalda por los agresores.

Las Choapas, Veracruz/Ciudad de México, 3 de noviembre (BlogExpediente/SinEmbargo).- Karina V.S, de 12 años, soñaba con estudiar para abogada o doctora. “’Cuando tú te enfermes o mi abuelita, las voy a curar y así no se van a morir’, decía mi hija, pobrecita”, cuenta su madre Dalila Velásquez de Los Santos.

Karina y su abuela, Ángela de los Santos González, de 50 años, murieron asesinadas en calles céntricas de Las Choapas, a unos metros de la casa donde vivían, en la colonia Las Flores. Sujetos que se desplazaban en motocicleta, las atacaron con pistolas.

“Aunque la gente vio, muchos vieron, nadie ayudó, todos bajaron la cortina de sus negocios y otros se metieron a sus casas. Nadie ayudó a mi hija ni a su mamá”, habla Dalia Velázquez, de 27 años.

Madre soltera de cuatro hijos, todos menores de edad, y ahora embarazada, Dalila habla con la prensa a unos metros del sitio donde los cuerpos de su madre e hija aguardan el reclamo oficial.

Han pasado casi 24 horas desde el ataque y los cadáveres no han sido entregados. Entre trámites y burocracia, lo más importante, no lograban juntar lo necesario para el pago de la funeraria, ya que además el gasto es mayor pues solicitaron el trasladado a otra ciudad del estado.

“Acá en Las Choapas no las podemos velar, hay amenaza de que nos hagan algo malo.

“Si después de que pasó lo de mi mamá y mi hija, como a la medianoche, regresaron unos hombres y se metieron a la casa y lo revoloteraron todo. Algo buscaban” dice.

“Pero no podemos estar ahí, hay amenaza, y ahora ni la policía quiere ir”.

Dalila y otras de sus hermanas caminan por calles del centro de Las Choapas con una bolsa de plástico y unas cuantas monedas regaladas por la gente.
La única esperanza de las mujeres para darle sepultura a las víctimas, es que los ciudadanos se apiaden y apoyen con monedas.

Las mujeres se encontraron en el centro al alcalde electo, Miguel Tronco Gómez, hermano de Renato Tronco, prófugo de la justicia, buscado por homicidio, a quien le pidieron ayuda, pero las ignoró.

“Vaya, ni si quiera paró su camioneta, mi hermana se la pateó para que le hiciera caso pero se fue de largo” dice Dalila.

Después de que las redes sociales dieron a conocer el drama de la familia, del ayuntamiento les ofrecieron cubrir una parte de los gastos. Quedó pendiente el trasladado fuera de Las Choapas. No quieren saber nada de este lugar donde sus vidas corren peligro, aseguran.

Dalila recuerda con amor a su hija, de la que no se podía hacer cargo abiertamente pues debía trabajar lejos para ganar el sustento de cuatro hijos, a parte luchar para el que viene en camino.

Reconoce que el apoyo que daba a su madre era poco, casi nulo, y era ella quien veía por sus hijos menores de edad.

“Mi mamá se ganaba la vida vendiendo epazote, hierbabuena, albahaca en una palangana. Iba puerta por puerta con su palangana y la gente la conocía mucho” relata.

Karina era la nieta más cercana, “siempre estaba con mi madre. No se le despegaba y la ayudaba con su venta. Yo ayudé un tiempo, pero me fui a trabajar a otro lugar y ya no apoyaba tanto, la verdad”.

Su madre -sostiene- no se dedicaba a delinquir, pero al parecer los problemas eran con otra miembro de la familia y su hija habría muerto producto de una confusión. “Nadie la quiere, de hecho, ahorita la tiene bajo resguardo la policía” describe Dalila sobre esa familiar.

Durante el ataque -informa- otra hija de ella, de 8 años, salvó la vida. La abuela, Karina y su hermana, que salió ilesa, “habían ido a comprar a la tienda cuando se dio eso”.

Libró la muerte porque “mi mamá la tapó con su cuerpo, si me dicen que primero le dieron a mis hijas, y mi mamá tapó a la otra chiquita y la salvó”.

Karina -agrega- solía matar el tiempo libre, después de clases (iba en quinto grado, con buenas calificaciones) pintando osos, paisajes y corazones en una libreta. “Ahí se me quedaron todas sus pinturas”.

Karina quería ser abogada o doctora, se inclinaba más por lo segundo ante la fragilidad de su salud y la de sus familiares. “Mamá, así nadie se va morir”, solía expresarle. “Mi madre sieeeeempre le decía, hija, tienes que ser alguien en la vida, y estudiar para salir adelante y mi niña eso quería”.

Antes de ser asesinada, Karina había recibido de Dalila el último regalo, su traje de revolucionaria para el desfile del 20 de Noviembre. “Ya se lo había comprado, y creo que con ese traje la voy a enterrar” finalizó.

Las Choapas es uno de los municipios más violentos del sur de Veracruz. Anualmente, son asesinadas unas 40 personas, varios de ellos menores de edad, según los registros del Secretariado Ejecutivo para Seguridad Público. En el sur, este año, han sido asesinados unos 15 menores. Entre los casos más sonados, está el de una familia, con 4 niños, que fueron asesinados en la colonia Nueva Calzadas, de Coatzacoalcos, y delito por el cual está encarcelado Hernán Martínez Zavaleta, alias El Comandante H.

En la colonia Puerto México de Coatzacoalcos, dos semanas atrás, murió una niña de cinco años al recibir impactos de bala cuando pistoleros atacaron a los adultos responsables de su cuidado, en la vía pública. Paralelamente, en Pajapan, se exhumó el cadáver de una menor de 12 años quien estaba reportada como desaparecida, y la encontraron con signos de violencia sexual. Por ninguno de esos crímenes, la Fiscalía de Jorge Wínckler ha presentado resultados. De hecho, por el caso de la familia en la Nueva Calzadas, está pendiente la detención del autor material del multihomicidio, Alaín López Sánchez, alias La Liebre.

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