Estoy tranquila, estoy tranquila. Es la calma que antecede lo atroz. El instante amarillo previo al azote del viento. – Three Women, Sylvia Plath

Ciudad de México, 9 de septiembre (SinEmbargo).- A María no le queda claro cuál es su lugar en el mundo. Ella es una chica de 13 años que la pasa bastante mal en la escuela y en su casa, donde los conflictos entre sus padres le afectan de manera directa.

Una María que cambió para siempre las historias de terror que leemos. Identificada con su tocaya, María se reconciliará con su propio monstruo para forjarse un futuro memorable y ella puebla las páginas de El instante amarillo.

El libro, primero de un autor mexicano que forma parte de Océano Historias Gráficas, trata temas como la adolescencia y el crecimiento, los conflictos familiares, el acoso escolar y el primer amor.

Para BEF, su autor, es la posibilidad de hacer una novela gráfica en momentos en que empieza a rescatarse ese género, para una literatura que como la mexicana siempre despreció las historietas.

Representa además la ternura de hacer una novela para sus hijas, en un contexto donde las chicas no son siempre las mejor destinadas.

Bernardo Fernández, Bef, es miembro de una generación de narradores que legitimaron la ciencia ficción, el género policiaco y los cómics, es pionero y gran impulsor de la novela gráfica en México. Ha publicado los álbumes Espiral, La calavera de cristal (en coautoría con Juan Villoro) y Uncle Bill, entre otros, así como las compilaciones de historietas breves Monorama 1 y 2, y el libro de humor gráfico ¡Cielos, mi marido! Con un puñado de premios nacionales e internacionales y traducciones a seis idiomas, Bef divide su tiempo entre la narrativa, los cómics y la gráfica.

–¿Hiciste una novela gráfica en Océano?

–Mi agente, Willie Schavelzon, me propuso buscar un sello que pudiera cobijar todo lo que hago. La elegida fue Océano porque tiene un rango muy amplio y estaban interesados en trabajar en novela gráfica. Fue la primera de las grandes en plantearse eso, porque había cuatro chicas que hace bastante vienen haciendo novela gráfica: Resistencia, La Cifra, Caja de Cerillos y Sexto Piso. En Océano, entonces, salieron casi simultáneamente un libro para niños que se llama Del 1 al 10 y al revés y como soy becario en el FONCA en el área de narrativa gráfica tenía yo este proyecto, la historia de esta niña María. Anteriormente mi primera novela gráfica fue sobre William Burroughs, algo muy oscuro

-Sí, por el asesinato de su mujer.

–Y las drogas y todo eso. Así que quería hacer algo en un registro totalmente distinto y sobre todo en historieta infantil. Hace bastante que no se hace nada así y en el mundo también es difícil de encontrar. Para niñas, prácticamente no existe. Así que siendo papá de dos mujeres, quise hacer una novela gráfica para niñas. Es un álbum pequeño, por una cosa de producción. Yo la había hecho en carta, pero iba a ser un libro muy caro, así que lo redujimos a la mitad.

–¿Qué sientes con respecto a la novela?

–Estoy muy contento por varias razones. La primera es porque un logro compartido con mi generación de colegas. Pertenezco a una generación de historietistas, que es como se llama orgullosamente en Argentina a quienes hacen este trabajo, a la que le tocó llevar el cómic del kiosco a la librería. Antes era una especie de basura cultural, una artesanía menor en el mejor de los casos y ahora la hemos legitimado como un medio narrativo, tan válido como cualquier otro. La segunda es que lo haga en un sello trasnacional, con la cantidad de difusión que tuvimos, fue algo espectacular.

Lo que ma´s le gusta hacer a BEF es cómic. Foto: Especial

–Con la reciente muerte de Rius, ¿ustedes creen que están a un paso adelante?

–No hubiéramos llegado si él no lo hubiera hecho. Cuando Rius hacía revista, pasaba un montón de censura, de distribución, de prestigio. Cuando empezó a publicar las historietas en forma de libro, tuvo un estatus de autor. Ya no era un dibujante, ya era un autor y fue el primero que lo hizo en México, hace ya 50 años. Él, que era brillante, procedía de manera muy intuitiva. Gracias a esa intuición hoy publicamos, pero entre él y la de mi generación, hay un gran hueco, en el que sólo destacan Jis y Trino.

–Lo interesante es que Rius hacía todo solo

–Totalmente y sin ningún tipo de referente. Cuando él empezó a hacer historietas, a llevarlas al libro, todavía no había salido ni Mafalda en México. Llegaban algunos libros importados de caricaturistas gringos, pero él prácticamente lo inventa al libro de historietas aquí.

–Como lector, ¿qué te gusta?

–Bueno, todo autor es primero lector y como tal me reservo muchas cosas. Yo soy un vicioso del cómic. Como William Burroughs le entraba a las drogas, yo le entro a los cómics. Desde la tradición latinoamericana hasta los mangas. Cuando yo era chico y al vivir en México, aquí llegaba de todo. Desde las historietas gringas, a los cómics europeos, algunas cosas japonesas y a la historieta argentina. Esos son los cuatro puntos cardinales del cómic y a México llegaba todo. De Argentina aprendí que un libro de novela gráfica tiene el mismo valor que una novela normal, algo totalmente nuevo en México.

tenemos a Rafael Bernal, con Complot Mongol, que es el gran precursor, luego tenemos a Paco Ignacio Taibo II, la gran figura, el gran padre y luego tenemos a Élmer Mendoza, el tío buena onda. Foto: SInEmbargo

–¿Cómo te llevas con todas las otras cosas que haces?

–Todo entra en la categoría de narrativa. Soy narrador antes que nada. Sé que es un privilegio dedicarte a escribir y dedicarte a dibujar y soy tan suertudo que puedo hacer las dos cosas. Poniéndolo en perspectiva, lo que más me gusta es hacer cómics, pero lo que me abrió las puertas es la novela.

–¿Qué piensas de la novela negra?

–Bueno, tenemos a Rafael Bernal, con Complot Mongol, que es el gran precursor, luego tenemos a Paco Ignacio Taibo II, la gran figura, el gran padre y luego tenemos a Élmer Mendoza, el tío buena onda. Y luego viene mi generación, con una gran suerte. Siento que somos una especie de personas que recicla basura. Toda la noticia policial de nuestro México contemporáneo, es basura que nosotros reciclamos, la convertimos en otras cosas. La novela policial es hija del periodismo, de la crónica y de la novela de aventuras. Es producto de este encuentro. La tarea de narrar vamos a tener que esperar un poco, como sociedad vamos a tener que dejar pasar el tiempo para entender que nos pasó. Esto es una Guerra Civil.

–¿Qué es lo que haces ahora?

–Es un testimonio gráfico sobre mi hija María, que es autista.

­–¿Sabes de Miguel Gallardo, el dibujante español que hizo una historieta con su hija?

–Es muy amigo mío. El día que lo conocí le dije: yo, igual que tú, estudié con los maristas, fui punk, hago cómics y tengo una hija autista que se llama María. Somos hermanos ahora. Lo que estoy haciendo es muy diferente a lo de Miguel, es el testimonio gráfico de cuando recibimos el diagnóstico de parte del doctor. Sobre todo para solidarme con los padres de los niños autistas.