La comunidad internacional debe condenar hechos acontecidos como el de Edwin Rivera. Foto: Especial/Blog Expediente

Esta semana circuló la noticia del asesinato del periodista hondureño, Edwin Rivera, en el municipio de Acayucan, Veracruz, quien además tenía la figura de Protección Complementaria. No hace mucho, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) solicitó a autoridades federales y estatales de Veracruz, que reforzara la seguridad de  la ruta migratoria Coatzacoalcos-Acayucan, por casos registrados recientemente de secuestros de migrantes.

Qué hace diferente a esta nota de muchos otros asesinatos cometidos en nuestro país contra connacionales y extranjeros? Qué en esta ocasión se trataba de un refugiado, que en principio salió de su país porque su vida estaba en peligro y su país no estaba en capacidad de brindarle seguridad. Buscó llegar a las fronteras de México, pensando que aquí estaría a salvo y mucho más cobijado bajo una figura de protección internacional, pero la realidad fue sustantivamente distante de eso, en menos de seis meses de haber llegado a nuestro país, fue asesinado.

Seguramente su caso no se investigará y la cadena de impunidad cerrará toda posibilidad que se haga justicia. Si lo sucedido en San Fernando, Tamaulipas no cimbró lo suficiente a las autoridades para tomar cartas en el asunto, entonces, casos aislados tienen menor posibilidad de tener efectos en un cambio de ruta.

La corrupción   y la impunidad se han apoderado de nuestro país y pendemos de un hilo, en algunos estados mucho más delgado que en otros. El combate a la violencia no deja ver resultados sino más violencia. El Estado de derecho dejó a México hace ya algunos años y ahora tendremos que resurgir con un Nuevo Proyecto de Nación, con una nueva clase política, con liderazgos con alta tesitura moral, con una nueva ciudadanía, con movimientos sociales (incluido el de población migrante y refugiada) más fuertes… y por ahora eso no se vislumbra  en el horizonte.

La comunidad internacional debe condenar hechos acontecidos como el de Edwin Rivera y cuestionar si todos los elogios que ha recibido México en cuanto a su avanzado sistema de protección internacional, en realidad es tan robusto y eficiente y ahondar más en qué pasa con las personas migrantes y refugiadas en el país, una vez que el gobierno les ha reconocido dicha condición. Porque lo que encontraremos ahí es casi un total abandono, salvo algunos casos rescatables de gobiernos l