MICROHISTORIAS: SOFÍA BASSI, ¿ARTISTA O ASESINA?

20/09/2014 - 12:00 am

Autora: Claudia Ocampo

El 13 de julio de 1913 nació en Ciudad Mendoza, Veracruz, Sofía Celorio Mendoza. Ese nombre nunca ha resultado muy famoso, sin embargo su pseudónimo sí, pues estuvo envuelto en un aura de misterio y crimen: Sofía Bassi.

Bassi cumpliendo su condena en la cárcel.
Bassi cumpliendo su condena en la cárcel.

Desde joven, Bassi sentía cierta inclinación por la filosofía y los idiomas, pero no se dedicaba al arte per se. Adquirió su apellido de su segundo matrimonio, con el doctor Jean Franco Bassi, para después vivir en Acapulco. Ahí se dedicaba a actividades pacíficas, como el yoga y el que descubrió como un gran hobbie: la pintura. Sin embargo, fue hasta que Bassi era una mujer madura cuando logró el reconocimiento por su obra plástica surrealista, a quien respetaban por igual artistas famosos y gente de clase alta. Incluso José Luis Cuevas se refirió a ella como “una pintora que realmente emociona”, y Antonio Rodríguez dijo que era “una de las artistas más inquietantes por vital y auténtica”. Y es que para ser autodidacta, sus obras eran impresionantes, pues lograba integrar elementos poéticos con técnicas de manera casi perfecta.

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La fama que adquirió solamente le duró unos años, ya que estuvo en la cárcel luego de un crimen que cometió, supuestamente, contra el esposo de su hija Claire, el conde italiano Cesare D’Acquarone cuyo cuerpo amaneció flotando el 2 de enero de 1966 en la alberca de su residencia. Bassi llamó a la policía para informar sobre la tragedia, explicando que disparó accidentalmente contra el conde después de que le pidió llevarle el arma para enseñarle algunas técnicas de caza.

Sin embargo, las pruebas decían algo distinto, pues se encontraron 5 disparos en el cuerpo de D’Acquarone, por lo que se concluyó que había sido un asesinato. Al parecer fue cometido por su esposa Claire tras enterarse de que el conde abusaba sexualmente de su hermano menor, y cuando su madre Sofía descubrió el crimen, decidió inculparse ella misma.

La condena de Bassi en la cárcel fue de 11 años, pero solamente cumplió 5 debido a la presión ejercida de otros artistas y los medios de comunicación. Incluso la condena de Bassi fue cumplida en la enfermería y no en una celda común con las demás presas; recibía visitas sin problemas y se le permitía ingresar materiales para que pintara.

Sus amigos y pintores José Luis Cuevas, Alberto Gironella, Rafael Coronel y Francisco Corzas consideraban injusta su condena, así que ingresaron a su lugar de reclusión para pintar un mural como signo de protesta.

Tras salir de la cárcel, la vida de Bassi fue muy discreta y el 11 de septiembre de 1998 murió de un paro cardíaco debido a una enfermedad que padecía.

Sobre su versión de lo ocurrido con el conde, escribió un libro titulado “Bassi… prohibido pronunciar su nombre”, que después sería adaptado a una versión televisiva; también se creó un documental llamado “Acapulco 68”.

Publicada por Wikimexico / Especial para SinEmbargo

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