Un nudo en la garganta
Una de las historias que más ha conmovido en esta tragedia ha sido la que se desarrolla en la escuela particular Enrique Rébsamen, pues al interior del edificio colapsado se encuentran niños, se tiene la esperanza de que todavía permanezcan con vida y pueda realizarse el rescate de los menores a tiempo, y después de uno de los recorridos que ha realizado, hoy en El Universal, el periodista Carlos Loret de Mola, escribe que: “van a sacar un cuerpo. Es una niña. Marinos y soldados forman en silencio una valla humana desde la boca del túnel que se sumerge en los escombros de la escuela Enrique Rébsamen, pasando por un salón de clases que todavía tiene las mochilas infantiles colgadas en la pared, cruzando el patio hasta un rincón donde lo va a recibir el Ministerio Público. No hay cámaras, no hay muchos ojos y casi no hay luz. Ese túnel de rescate es uno de los que no están a la vista porque quedó atrapado en la espalda del edificio de aulas que está en pie y el administrativo y el de talleres que se vinieron abajo. […]. La camilla se acerca al pie del edificio derrumbado. “Ya va a salir”. Nadie hace el menor ruido. Acaba de emerger del túnel Francisco Ramírez, un carpintero chaparrito de Celaya que descubrió su pericia para serpentear en las entrañas del cemento roto. […]. ‘No tuvieron tiempo de nada’, me sintetiza el hermano del dueño del colegio. Lleva un casco de plástico y en el rostro exhibe angustia y polvo. Parece rescatista. Me cuenta que acaba de revisar el disco duro con los videos de las cámaras de seguridad de la escuela. ‘No sonó la alarma, no tuvieron tiempo de nada’, resume. […]. Me lo está contando y se nos viene encima una ola humana de militares y civiles. Alguien grita ¡una réplica! y todo mundo se repliega de golpe, los que están en los intestinos del edificio colapsado se retraen pecho tierra, los que están afuera dan varios pasos para atrás, con orden pero con velocidad, sin miedo pero con precaución, con la firmeza de quien domina la técnica pero conoce los riesgos. Recorro la zona cero del epicentro icónico de la desgracia. En esta esquina hemos recuperado el mayor número de cadáveres, era la escalera en la que estaban huyendo. […]. Nos acercamos al edificio que era de tres pisos y quedó de uno. Ya de cerca, se ven muchos hombres abajo y en medio. No parecería que caben tantos. Levantan el puño y piden silencio. Y obedece todo mundo. Un aparato dice que hay movimiento cemento abajo. Y si algo se mueve, deducen, es que hay seres humanos vivos, niños. Un papá y una mamá aguardan al pie del derrumbe. Tienen ganas de llorar pero se aguantan. No son los únicos. Salgo, y a transmitir. Lo último que vi fueron las mochilas con estampados infantiles colgadas en la pared del salón que, a medio caer, es pasillo para que circulen los cadáveres de los niños. No hay modo de permanecer impermeable ante la desgracia, el dolor, la tragedia”.

En Milenio, el periodista, novelista e historiador Héctor Aguilar Camín, escribe sobre su sentir ante el terremoto y las afectaciones que éste ha dejado a miles de personas, y que en esta ocasión, alcanzó a algunos de sus familiares ocasionandoles la pérdida de bienes materiales que ante la magnitud de los desastres, son pérdidas menores, por lo que escribe que: “los terremotos de Ciudad de México han marcado a fuego mi memoria, como la de todos los habitantes de ella. […]. El estilete que dejó en mi memoria el sismo del 85 fue el de la indefensión a secas ante la catástrofe, eso ante lo cual no puede protegernos nada: ni nuestros padres ni el gobierno ni Dios ni la ingeniería. […]. El sismo de antier ha dejado en mí un estilete más secreto. Es el primer sismo de la ciudad que le arrebata a mis hijos cosas que tenían, una casa y un departamento en la colonia Condesa donde apenas este año habían empezado a vivir, y donde no pueden dormir hoy ni podrán dormir por mucho tiempo. […]. Había en la zona de seis cuadras por seis cuadras de que hablo un edificio derrumbado, en Amsterdam y Laredo, pero 10 o 12 edificios marcados ya por protección civil de la ciudad como inhabitables. Había otro tanto, quizá el doble, simplemente abandonados por sus inquilinos, temerosos de una réplica. Estaban esas calles de Amsterdam, Sonora, Michoacán y avenida México, rebosantes de rescatistas admirables, miembros de la policía, marinos y soldados, pero abrumadoramente vacías de vecinos. […]. Los daños visibles de los edificios caídos son solamente una pequeña muestra de las construcciones heridas de muerte que han expulsado de sus entrañas la vida y que esperan solo una réplica para acabar de caer. Comparto con Carlos Puig esta impresión: la parte de la ciudad destruida por el sismo es mucho mayor de la que ha caído hasta ahora a sus pies”.

Ante la desgracia que se vive hoy en día en la capital y la zona sur de país a causa de los terremotos registrados en los últimos días, las personas respondemos diferente ante este tipo de situaciones, y aunque en la mayoría de los casos son reacciones de generosidad, también existen los casos del egoísmo, como los políticos, que ven la oportunidad de ganar votos mostrándose atentos ante la desgracia y hoy en el Reforma, el analista y periodista Sergio Sarmiento, escribe que: “una vez más miles de personas salieron a las calles o hicieron donaciones para ayudar a los damnificados. Nos hemos acostumbrado a estas expresiones de solidaridad, pero también vimos tras el sismo cómo algunos aprovechaban la inmovilidad de los automovilistas para asaltarlos. […]. No es México el único lugar del mundo en el que se registran estos contrastes. Los seres humanos somos extraordinariamente generosos, pero también profundamente egoístas. […]. Cada quien ofrece su respuesta según su optimismo o pesimismo o sus creencias religiosas. No ha habido, sin embargo, comprobación científica de si los seres humanos somos naturalmente generosos o egoístas. […]. Ariel Knafo, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, dice que al parecer ‘la naturaleza humana tiene aspectos tanto prosociales como egoístas’ (Scientific American, 1.9.14). Por lo menos una parte de la generosidad parece genética. […]. Richard Dawkins, el biólogo evolucionista, ha planteado en su clásico The Selfish Gene que el gen, y no el individuo, es el elemento fundamental del proceso evolutivo. El gen es por naturaleza egoísta y hará todo lo posible por garantizar su sobrevivencia y multiplicación. El altruismo debe enseñarse porque no es una parte fundamental de la naturaleza humana. […]. La experiencia y las pruebas conductuales, sin embargo, sugieren que los humanos suelen actuar con una generosidad sorprendente. […]. Quizá la generosidad con la que reacciona la sociedad mexicana en estos momentos hacia los damnificados sea simplemente un acto de empatía. […]. En este momento vemos que no sólo las personas sino las instituciones gubernamentales y las empresas ayudan a los damnificados. Los políticos y los empresarios se han dado cuenta de que pueden obtener votos y ventas con mayor facilidad si proyectan una imagen de generosidad. […]. Supongo que todos tenemos algo de egoístas y de altruistas. Hoy nos emocionamos ante la espontánea generosidad de quienes han apoyado a los damnificados. […]”.

Diez reflexiones sobre el temblor
En el Excélsior, su director, el periodista Pascal Beltrán del Río, presenta una serie de 10 puntos que a su consideración hay que resaltar ante la situación de emergencia que se vive hoy en día en la Ciudad d México y en otros puntos del país que se han visto afectados a causa de los terremotos registrados en los últimos días, y  escribe que: “1. Pese a los avances que se dieron en materia de construcción después de los sismos de 1985, la Ciudad de México sigue siendo vulnerable a estos movimientos. La naturaleza no olvida la osadía de levantar una ciudad de concreto sobre un suelo fangoso a la mitad de un eje volcánico. […]. 2. El México viejo y el nuevo, tan presentes en muchos aspectos de nuestra sociedad, se manifiesta también en la arquitectura urbana. Edificios vetustos coexisten al lado de maravillas de la ingeniería. […]. 3. Habrá que ampliar nuestro concepto de peligro sismológico en la porción centro-sur de la república. Un desastre de las dimensiones que el temblor del martes causó en Morelos no aparecía en los planes de contingencia. […]. 4. A reserva de que se haga un peritaje técnico sobre las razones por las que colapsó el edificio de la calle Torreón esquina con Viaducto, en la colonia Del Valle Norte, parece insensato que el inmueble estuviese coronado por un anuncio espectacular de la mitad de su altura. […]. 5. El enojo social no es una fuerza incendiaria. Cuando la sociedad enfrenta algún peligro, el ánimo colectivo se modula y gira hacia la autoprotección. La solidaridad de los mexicanos con los mexicanos ha vuelto a manifestarse, y se muestra perfectamente capaz de trabajar al lado de la autoridad. […]. 6. En septiembre de 1985, los soldados tuvieron que abrirse paso entre las cuadrillas de voluntarios que salieron a las calles a remover escombros y salvar vidas ante la inacción del gobierno. […]. 7. Las Fuerzas Armadas se han consolidado como una institución fundamental en la vida pública del país. A la maledicencia que les dedica rutinariamente una minoría radicalizada, soldados y marinos responden siempre con sacrificio y eficiencia desinteresados. […]. 8. Hace 32 años, el Partido Revolucionario Institucional no había perdido aún una sola gubernatura. Las principales autoridades de entonces emanaban todas de ese partido. Hoy, en cambio, el mapa político es multicolor. […]. 9. El sismo habrá tirado el Monumento a la Madre, pero no nos dio en ella. El país posee una reserva de fortalezas, morales y materiales, que no son patrimonio de nadie en particular, sino de todos. […]. 10. En tiempos en que la vida humana parece no valer nada, por las acciones desalmadas de grupos criminales y terroristas, es un bálsamo para el espíritu que se dediquen horas y horas a una minuciosa operación para salvar la vida de alguien que la enorme mayoría no conoce […] y que todos estemos pendientes de ello, con el corazón en vilo”.

¿Reducir gasto electoral?
En La Jornada, el periodista Julio Hernández López, escribe sobre la posibilidad de que los partidos políticos se vean prácticamente obligados a donar parte de su presupuesto destinado al proceso electoral del próximo año, esto, luego de que la sociedad civil exige que dicho dinero sea utilizado para comenzar con la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto, así como para ayudar a todos los damnificados que hay al sur del país, igualmente afectados, no solo por el sismo del martes pasado, sino también por el del jueves 7 de septiembre y comenta que: “una tragedia de facetas múltiples, de las cuales una ha sido la del sismo en Ciudad de México y en estados cercanos a ella, no dejará indemne el aparato político, también agrietado y en riesgo de colapso. La solidaridad desbordante de la sociedad civil significa una toma de conciencia, con diversos grados y matices pero, a fin de cuentas, un posicionamiento crítico frente a la realidad. Las fuerzas multiplicadas de las comunidades han sido proporcionales a la percepción de que los gobiernos no pueden, sólo por ellos, enfrentar un problema de la magnitud vista […]. Una primera lectura ha avanzado con rapidez, en medio de la movilización social: reducir el gasto electoral destinado para 2018 y destinar esos ahorros a la reconstrucción nacional. Sobran razones para que esa idea prenda: los partidos, su funcionamiento cotidiano y sus campañas cíclicas significan una altísima erogación que, en términos generales, no reporta proporcionales beneficios a la población sino, en la inmensa mayoría de los casos, el enriquecimiento de camarillas partidistas y la producción de representantes populares y gobernantes absolutamente alejados del interés popular. […]. Para cerrar el círculo específico del castigo al gasto electoral, los consejeros y magistrados de Instituto Nacional Electoral y Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación deberían renunciar a la mitad de sus percepciones y privilegios, y reducido en igual proporción el presupuesto operativo para el año entrante. Otra consecuencia obligada sería que el resto de la clase política […] se aplicara restricciones similares. Pero, centrar el descontento popular en lo electoral puede resultar meramente efectista […]. De entrada, sería sumamente difícil convertir en realidad la petición de constreñir las erogaciones por razones electorales […]. El problema no son las elecciones en sí, sus costos mayores o menores […]: lo esencial es la manera de financiar los comicios y el resultado de esos ciclos en cuanto a construcción de los poderes representativos. Podrían los partidos, desde luego, ser empujados a que cedan la mitad de sus presupuestos de campaña de 2018 a la Tesorería de la Federación para que ella decida qué hacer con esos fondos, sin que los partidos los usen para proselitismo disfrazado, pero México necesita una reforma electoral a fondo y una restructuración drástica de sus formas de gobierno y de sus formas de recaudar dinero y de gastarlo. […]. Un primer paso importante puede ser esa disminución del despilfarro con cargo a las elecciones, pero debe ser acompañado de proyectos y procesos que vayan al fondo del problema nacional”.

El nivel de destrucción es tal que va a necesitar de muchas manos y de mucho dinero para poder comenzar con la reconstrucción y apoyo a damnificados, por lo que en la sociedad civil surgió la idea de que los partidos políticos donen parte del dinero que el Instituto Nacional Electoral les otorgó para las próximas campañas políticas, incluso hay quienes piden que la totalidad del dinero destinado a partidos sea destinado para la reconstrucción y ayuda para las personas que hoy en verdad lo requieren, por lo que en El Universal, el periodista Salvador García Soto, escribe que: “el sismo de 7.1 grados que sacudió a la zona centro del país, dejando luto y desolación, no sólo puso a prueba, […] la capacidad de los mexicanos de sobreponerse a la tragedia; también, este desastroso fenómeno tuvo efectos directos y hasta réplicas en la insensible clase política […]. Hoy se prevé que el Consejo General del Instituto Nacional Electoral discuta y apruebe un acuerdo ya negociado con las dirigencias nacionales del Partido Revolucionario Institucional, Partido Acción Nacional, Partido de la Revolución Democrática y Panal, para que el organismo retenga a esos institutos un porcentaje, aún no determinado, de su financiamiento público para 2018, cuyo monto total autorizado fue de 6 mil 778 millones de pesos. […]. La retención de esos recursos públicos, cuyo monto total a todos los partidos superaría los 500 millones de pesos, fue negociada por Lorenzo Córdova, Presidente del Instituto Nacional Electoral, con Enrique Ochoa, Ricardo Anaya, Alejandra Barrales y Luis Castro. […]. Aunque la propuesta original de ‘donación’ fue hecha por Andrés Manuel López Obrador el 14 de septiembre pasado, antes del sismo del martes, y se refería a que Morena donará 20% de su presupuesto de campaña de 2018 para apoyar a damnificados de Chiapas y Oaxaca por el temblor del 7 de septiembre, la idea prendió porque desde entonces surgió un movimiento en redes sociales y en la sociedad civil para presionar a todos los partidos a que hicieran lo mismo. […]. En fin, que a pesar de protagonismos de quienes querrán colgarse la medalla, lo cierto es que la decisión de regresar, que no ‘donar’, parte del oneroso financiamiento público que recibirán el próximo año, más que un acto ‘altruista’ o de ‘generosidad’, fue un acto obligado del Instituto Nacional Electoral y las dirigencias partidistas que, de no haber aceptado devolver parte de ese millonario presupuesto para una causa mucho más necesaria y urgente que sus campañas políticas, se hubieran hundido aún más en la falta de credibilidad y confianza que ya les tienen los ciudadanos”.

¿Se va a caer? Se va a caer. ¡Se va a caer!
En Milenio, el periodista Carlos Puig, escribe sobre la experiencia vivida al recorrer las zonas donde se presentan afectaciones en la zona centro y sur de la Ciudad de México, donde las emergencias y alerta por el temor de nuevo derrumbes no se hacen esperar, por lo que escribe lo siguiente: “fue un acto de desafío a la naturaleza. Después del 85, cuando la Roma y la Condesa sufrieron en serio los efectos del sismo, los chilangos, para el gusto de los desarrolladores inmobiliarios, la convirtieron en los barrios del ‘momento’, como los llamó The New York Times hace unos años. […]. Otra ciudad, pues, una deseable. A la sombra del nuevo Paseo de la Reforma con sus enormes y nuevos rascacielos. […]. Sí, es cierto, la Condesa comenzaba a inundarse con demasiada regularidad, pero seguía valiendo la pena y el gobierno comenzó a cambiar el drenaje. Sí, es cierto, el ruido, me dicen los que ahí viven se estaba volviendo insoportable, pero era el precio de vivir donde hay que vivir. […]. Ayer recorrí por horas la Condesa y la Roma. ¿Se va a caer? Se va a caer. ¡Se va a caer! Fueron las palabras que más escuché frente a edificios deshabitados a la espera de que alguien les respondiera. En un lapso de tres horas me tocaron dos emergencias callejeras porque los brigadistas pensaban que algún edificio colapsaba en ese momento. […]. En la colonia Del Valle, en Taxqueña, en Xochimilco la situación es similar. Todos conocemos a alguien que no ha dormido estas noches en su casa y que no sabe cuándo podrá hacerlo. […]. Hoy es el momento de los paramédicos y los rescatistas, y el agua y las medicinas. Y como siempre en esta ciudad solidaria y amorosa, hay de sobra. Muy pronto será el de los ingenieros y los constructores. Y de repensar cómo se reconstruyen los barrios que habían derrotado al temblor del 85″.

Planes ¿fallidos?
Los damnificados son miles, y en el ámbito político, aunque no tantos, también los hay, ya que ante la desgracia por la que atraviesa la capital del país en la actualidad, se antoja difícil que los jefes delegacionales o el mismo, Jefe de Gobierno, dejen su cargo para emprender  alguna campaña política, por lo que en el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “no es por agüitarle a nadie la precampaña, peeero… es muy probable que entre la clase política de la Ciudad de México haya más de un damnificado por el sismo. Cosa de pensar, ¿con qué cara van a pedir licencia los suspirantes, estando la capital en su hora más negra? Sobre todo porque sería una píldora muy difícil de pasar eso de dejar botados a los capitalinos con el problema de la reconstrucción, para luego regresar a pedirles el voto a esos mismos habitantes de la Ciudad de México a los que ya se mandó al diablo. Y, no, por supuesto la bronca no es sólo para Miguel Mancera, Claudia Sheinbaum y Ricardo Monreal, sino para la larga lista de delegados que también sueñan con gobernar la ciudad, o que quieren ser diputados federales o, ya en plan pobre, convertirse en asambleístas”.

Por su parte, en El Universal, su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “bien recibida por diversos sectores fue la postura que asumió ayer el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, al dejar claro y sin ambages que no dejará el cargo hasta que la emergencia cese en la Ciudad e México. Nos hacen ver que don Miguel estaba listo para dejar el cargo para embarcarse hacia la aventura presidencial de 2018. Pero, literalmente, el terremoto del 19-S se le atravesó en el camino. Aunque muchos aseguran que el pronunciamiento de Mancera es lógico, pues le sería muy castigado dejar el barco ahora, algunos de sus cercanos comentan que si la ven tan fácil, seguramente varios de sus adversarios políticos estarían dispuestos a hacer lo mismo: primero, a decir abiertamente que buscan la candidatura presidencial en sus respectivos partidos, y después, que se comprometan a no dejar el cargo hasta que termine la emergencia en el país. ¿Quién toma el reto”.

Ante la desgracia, en México siempre surge el deseo de ayudar a quien más lo necesita, y después de los daños causados ha quedado más que demostrado, no nada más en la Ciudad de México, sino que en todos los puntos del país que se han visto afectados por los temblores de los días recientes y en el Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: “los mexicanos demuestran, una vez más, su poder de convocatoria, su pasión por ayudar y su disponibilidad para brindar lo que tienen a sus semejantes. Los políticos no se quedan atrás. Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, junto con Miguel Ángel Osorio, Secretario de Gobernación, Salvador Cienfuegos, titular de la Sedena, y Vidal Francisco Soberón, de la Marina, así como Armando Ahued, Secretario de Salud de la Ciudad de México, acompañaron ayer al Presidente Enrique Peña Nieto en los recorridos por las zonas afectadas por el sismo de este martes. Estar con la gente no sólo es un acto de honestidad que se valora en los momentos en que la sociedad civil no se quiebra, sino el acopio de capital político. Estos gestos son los que debían contar al momento de elegir a nuestros gobernantes. La política de escritorio quedó atrás. ¿Y el resto, cumple?”.

Recuento de daños
Uno de los edificios dañados luego del temblor fue el de la Cámara de Diputados, por lo que se está a la espera de los resultados de la inspección para saber si van a poder sesionar ahí o en una sede alterna y hoy en Milenio, su columna de trascendidos Trascendió, asegura que: “que expertos concluyeron ayer la inspección del Palacio de San Lázaro tras el terremoto del martes y, entre otros aspectos, identificaron sendas fisuras en las uniones estructurales de los edificios B y H, a los lados del A, donde se encuentra el salón de sesiones. Asimismo, hubo un agrietamiento de 30 centímetros en la cabina principal del Canal del Congreso, por lo que el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Carlos Ramírez Marín, espera un dictamen final para el próximo lunes a fin de definir, al lado de los coordinadores parlamentarios, si el pleno sesiona en su recinto o en una sede alterna”.