La obra de 500 millones de dólares que estará ubicada en Bordo Poniente procesará 4 mil 500 toneladas de residuos diarios por los siguientes 30 años.

La condición de contaminación en la Ciudad de México se verá agravada con la puesta en marcha de esta incineradora, adjudicada a la empresa Veolia.

Ciudad de México, 23 de noviembre (SinEmbargo).– Organizaciones civiles apuntalaron que en México hay 36 fábricas de cemento, que liberan tóxicos dañinos para la salud y el medio ambiente. Un historial de daños que no ha sido tomado en cuenta a la hora de aprobar la termoincineradora en la Ciudad de México, acusaron.

La obra de 500 millones de dólares que estará ubicada en Bordo Poniente procesará 4 mil 500 toneladas de residuos diarios por los siguientes 30 años.

“Por más que digan que va utilizar más altas tecnologías, pues va implicar emisiones a gases, y peligros para la salud para las comunidades aledañas”, indicó Carlos Samayoa Coordinador de la campaña contra Tóxicos de Greenpeace México.

La condición de contaminación en la Ciudad de México se verá agravada con la puesta en marcha de esta incineradora, adjudicada a la empresa Veolia.

Por lo que la organización internacional, que ha publicado recientemente un informe sobre la temática, ve como “inviable” e “inaceptable” el proyecto respaldado por el Gobierno de Miguel Ángel Mancera, indicó Samayoa.

La obra generó discordia entre los integrantes de la Asamblea Legislativa, sin embargo, la ciudadanía ha quedado echa a un lado dentro de esta discusión, apuntaló Greenpeace.

“Hay una falta de transparencia importante que está limitando la participación ciudadano. Y preocupa más que en el poder legislativo, quienes son los encargados de sufragar este proyecto con nuestros impuestos, ellos no tengan la información completa”, dijo Carlos Samayoa.

Magdalena Doloso, de la organización Alianza Global por Alternativas a la Incineradora (GAIA), expuso que el modelo de desarrollo actual ha contribuido a la implementación de estas incineradoras.

Sin embargo, la costumbre de depositar residuos en cementeras para usarlas como combustible ha generado importantes impactos en América Latina.

“Entre los estudios que están acá, son los eventos donde los incineradores se exceden en la generación de dioxinas, es un compuesto muy potente que es acumulable además, y que los estudios señalan que cuando afectan al ser humano han generado algún tipo de cáncer”, dijo Doloso.

El incinerador que se pretende construir en la Ciudad de México es más grande que cualquiera en Europa, expuso la activista.

“Lo que no se entiende es cómo esta incineradora va alimentar al metro, se asume que la incineradora no va a fallar, cuando se sabe que fallan constantemente”, dijo Donoso.

Del 23 al 26 de noviembre se realizaron en Apaxco, Estado de México, el tercer encuentro internacional contra la Incineración de Residuos y por Basura Cero.

“Exportamos el cemento a los países más limpios, entre comillas, y nos quedamos con la basura en nuestros países. Las incineradoras son corrupción y cáncer”, dijo José Luis Conejero, de la Plataforma Antiincineración de Cementeras por Moncada Cataluña.

“Cuando hablo de corrupción lo digo porque hemos visto que los Gobiernos se han saltado de diferentes formas las leyes para dar permisos ambientales y lo hacen porque hay algo de por medio”, agregó.