Gerardo Ruiz Esparza dejó la Secretaría de Comunicaciones y Transportes luego de estar ahí los seis años del peñismo. Luego, se fue sin más. Y justo hoy, el ex Presidente, que fue su jefe por 12 años, anunció su muerte y lo llamó “un gran ser humano y servidor público de excelencia; responsable de importantes proyectos de infraestructura en todo México”.

Ruiz Esparza, aliado clave del Grupo Atlacomulco, murió con acusaciones de corrupción que jamás llegaron a concretarse en tribunales.

Ciudad de México, 1 de abril (SinEmbargo).– Gerardo Ruiz Esparza, uno de los personajes más cercanos a Enrique Peña Nieto, murió el día de hoy. El ex Presidente fue quien lo anunció a través de su cuenta de Twitter: “Lamento profundamente el fallecimiento de mi amigo y ex colaborador, Gerardo Ruiz Esparza, gran ser humano y servidor público de excelencia; responsable de importantes proyectos de infraestructura en todo México. Mi más sentido pésame y abrazo solidario a su familia y amigos. QEPD”.

Ruiz Esparza murió con señalamientos de presunta corrupción, tanto en su cargo como Secretario de Comunicaciones en el Estado de México y luego como Secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), a nivel federal. Por diversas vías se intentó demostrar los malos manejos de recursos públicos y de la ejecución de obras de mala calidad, pero nunca nada se concretó.

Durante este último año, el funcionario también ligado al Grupo Atlacomulco, a Arturo Montiel Rojas y a Alfredo del Mazo González, ambos ex gobernadores del Estado de México, se alejó de todo reflector. Solo en algunas ocasiones utilizó su cuenta de Twitter para responder algunos acertijos, pero no se le volvió a ver en actos públicos.

Gerardo Ruiz Esparza, uno de los personajes más cercanos a Enrique Peña Nieto, murió el día de hoy. Foto: Cuartoscuro.

El titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Santiago Nieto, dijo sobre la SCT de Ruiz Esparza que “no había dejado piedra sin labrar”. Pero toda intención quedó en eso, en un tuit polémico.

Las irregularidades en la construcción del ex Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), en el Tren Interurbano México-Pachuca, en el socavón del Paso Exprés, el dinero de las elecciones del Estado de México en 2017, la Transición Digital Terrestre, en OHL, en Grupo Higa… en todos esos casos está el nombre de Gerardo Ruiz Esparza.

Conforme esa lista de casos en los que él estaba involucrado aumentaba, ocurrió lo mismo con el repudio contra su figura como funcionario. El escritor Francisco Cruz Jiménez, quien elaboró una de las radiografías más minuciosas del Grupo Atlacomulco, definió a Ruiz Esparza como una figura clave para todos los manejos oscuros. “El hombre oscuro y ambiguo que opera la obra pública”, lo nombró así en 2015.

EL ALIADO DEL PRI

Gerardo Ruiz Esparza llegó al Estado de México en 1981, cuando Alfredo del Mazo González, fue Gobernador de la entidad. Manejó siempre un bajo perfil que no correspondía con los cargos de infraestructura y comunicaciones, espacios donde se manejan grandes cantidades de dinero.

Esparza militó siempre en el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Fue el hombre más cercano a Del Mazo González, quien lo colocó como subsecretario General de Gobierno.

Caminó mucho a lado de Del Mazo González: cuando fue enviado a la Secretaría de Energía, Minas e Industria Paraestatal, Esparza fue asesor especial.

Luego ocupó puestos en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) y en la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Llegó a la Dirección Jurídica de Aeropuertos y Servicios Auxiliares del Estado de México, donde coordinó su apertura al capital privado, acción que fue aprovechada por OHL.

Gerardo Ruiz Esparza, titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Foto: Cuartoscuro.

En 2005, con la candidatura de Enrique Peña Nieto a Gobernador del Estado de México, el político reapareció. Del Mazo González le heredó a su sobrino Peña Nieto la relación con Gerardo Ruiz, expuso a esta reportera, Francisco Cruz Jiménez en una entrevista en el año 2015.

“Esparza ha sido siempre un hombre oscuro y ambiguo. Con la elección estatal ganada, el círculo político sabía que quien ocuparía la Secretaría de Transportes sería él. Ya tenía experiencia con el Aeropuerto de Toluca, es decir, ya tenía experiencia en el área en la que se puede hacer dinero […] los hechos mostraron la realidad”, agregó.

Y efectivamente, en 2005, la Secretaría de Comunicación fue para él. Luego el salto a la misma oficina a nivel federal, también fue natural.

“Ruiz Esparza es uno de los hombres consentidos del actual poder. Maneja un bajo perfil que no le queda por los puestos que ocupa, el dinero que maneja y por los problemas que tiene. Él debió conocer en 2008, año en el que se dieron a conocer las primeras obras que OHL realizaría en México, que había acusaciones contra la empresa en España por manejos raros, intentos de sobornos. Él debió conocerlo, pero es inamovible. Nunca nadie lo mueve, nunca nadie lo toca”, agregó Francisco Cruz.

Con Grupo Higa, la historia también se remonta al Estado de México, entidad donde están todas las obras dadas a través de concesiones millonarias.

Juan Armando Hinojosa Cantú, dueño de Grupo Higa, llegó junto con Ruiz Esparza en 1981, cuando apenas era un pequeño empresario. Fue en el sexenio de 2005-2011 en el que se le adjudicó la construcción de 58 caminos, todos en el Estado de México.

Luego sería un escándalo, justamente con Grupo Higa, el que marcaría el sexenio de Peña Nieto.

Fue uno de los hombres cercanos de Peña. Foto: Cuartoscuro.

SU ÚLTIMO PUESTO

Su actuación al frente de la SCT desató una serie de cuestionamientos que se agravaron en 2017, luego de que un socavón en el Paso Exprés de Cuernavaca terminara con la vida de dos personas.

Reblandecimiento de la tierra y acumulación de basura, fueron las causas que el Secretario dio al país tras el hecho. Eso ocurrió en una obra que costó 2 mil 200 millones de pesos y que había sido inaugurada apenas tres meses antes.

Ese fue el año en el que se exigió la salida de Ruiz Esparza. Se le acusó de corrupto, de ser un hombre sin palabra, se pidió un responsable político por el socavón de Morelos y por lo tanto, su renuncia, pero su cargo jamás estuvo en riesgo.

Las irregularidades durante su gestión al frente de la SCT fueron evidentes. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó contrataciones con riesgo de fraude y corrupción, y desarrollo de proyectos de infraestructura con retraso o sobrecojo con impacto social y económico, incluyendo el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAICM) y el Tren Interurbano México-Toluca.

Ruiz Esparza se ha dedicó a negar toda acusación en su contra. En ocasiones con mal humor, en otras, con disposición de escuchar y explicar, pero de la boca de uno de los secretarios más firmes del Gabinete de Peña Nieto, sólo salieron explicaciones que negaban rotundamente todos los señalamientos de corrupción que rodearon a la obra pública federal cuando él fue el encargado.

El 22 de agosto de 2017, cuando compareció en el Senado de la República, se le dijo que incluso por ética, presentara su renuncia. Pero llegó el temblor del 19 de septiembre y Ruiz Esparza se refugió en el silencio.

Y siguió así hasta los últimos días como funcionario. Y cuando dejó de serlo, se volvió a saber de él hasta hace unos días, cuando se dijo que había sufrido un infarto cerebral.

Su muerte la anunció Peña Nieto, quien lamentó que se fue “un servidor público de excelencia”.