México

Boicot contra El Super, filial de Chedraui en EU, se agudiza por el apoyo a Trump y pierde millones

02/03/2017 - 5:50 pm

El Super, filial de Chedraui en ciudades estadounidenses con población hispana, ha sido acusado desde hace dos años por violar las leyes laborales y normas de salubridad; además, uno de sus altos ejecutivos donó mil dólares para la campaña del entonces candidato Donald Trump, quien, asegura, construirá un muro fronterizo y deportará a los “bad hombres”. “Esta compañía no merece que compres ahí. Boicot a El Super”, dicen permanentemente simpatizantes dentro de la campaña “Justicia para los trabajadores de El Super”, que se ha instalado afuera de 20 de sus sucursales con mayor demanda. El boicot, que lleva más de dos años, se agudizó a raíz del donativo a Trump y ya les generó pérdidas históricas.

Ciudad de México, 2 de marzo (SinEmbargo).– El Super, filial en Estados Unidos de la cadena mexicana Chedraui, ha reportado pérdidas históricas de julio de 2015 a diciembre de 2016 debido a un boicot comercial por parte de trabajadores migrantes e hispanos inconformes con su situación laboral; pero, ahora, ese boicot se ha redoblado luego de que uno de los ejecutivos de la empresa donara mil dólares para la campaña del entonces candidato Donald Trump, cuyo discurso y políticas se centraron –y se centran– en el ataque a los indocumentados.

La caída de un -1.5 por ciento en las ventas en el cuarto trimestre de 2016 es “la baja más grande en varios años” y se da un año después de que se registró una disminución del -0.9 por ciento en el cuarto trimestre de 2015 frente al aumento de 2.80 por ciento del mismo periodo en 2014, destacó la campaña “Justicia para los trabajadores de El Super”.

Este movimiento entrega volantes en 20 sucursales de la compañía los miércoles, viernes, y fines de semanas, días de mayor demanda. En 2015 y 2016 también hicieron paros laborales en días festivos.

De  acuerdo con registros de la Comisión Federal Electoral consultados por este sitio, Sal Marcianti, vicepresidente de la administración de la cadena Bodega Latina, que abastece a El Super, donó cuatro veces a la campaña del republicano dos meses antes de las elecciones.

“Muchos de los trabajadores se sintieron traicionados porque este vicepresidente tiene un rango alto en la compañía y apoyó a este candidato contra la comunidad. El Super no solamente emplea a una gran mayoría de gente migrante mexicana y centroamericana, vive de los los consumidores que en su mayoría son mexicanos y latinos, quienes ahora son perjudicados por la acción que tomó”, dijo vía telefónica desde Los Ángeles, Rigoberto Valdéz, del Sindicato de Trabajadores de la Industria de Alimentos y el Comercio (UFCW, por sus siglas en inglés).

El Super, en declaraciones a medios locales, justificó que “como cualquier corporación, nosotros no tenemos autoridad sobre las contribuciones personales que hacen los empleados y éstas no reflejan el punto de vista de la compañía”.

Rigoberto opinó que “no importa” si es personal o a nombre de la empresa porque de todas formas afectó a la comunidad. Además, como sindicato, “no hemos recibido ninguna respuesta de El Super sobre el donativo ni Marcianti ha respondido”.

Los protestantes cuestionan que la compañía de autoservicios “viola leyes laborales y pasa por alto regulaciones de salubridad, entonces, ¿de verdad sorprende que la cultura corporativa entre los ejecutivos de dicha empresa incluyera a partidarios de Trump?”.

“Nuestra lucha ha sido muy eficaz en la influencia que hemos tenido en las ventas de El Super por los boicots. Estamos muy orgullosos de los trabajadores, la mayoría migrante y mexicanos, que vienen a trabajar por un futuro mejor en los Estados Unidos y luchan contra esta compañía mexicana que viene a los Estados Unidos a oprimirlos. Sin su apoyo, no podríamos continuar esta lucha que será hasta la victoria”, declaró el líder sindical.

Lidia Flores, trabajadora inmigrante de El Super durante 13 años, acusó que la compañía “no respeta” a sus trabajadores y durante años sus compañeros y ella han luchado “para alcanzar un mejor nivel de vida” para sus familias.

La tienda El Super tiene 58 sucursales en California, Nevada, Nuevo México –estados donde ganó la demócrata Hillary Clinton–, Arizona y Texas. Cuenta con 6 mil empleados y de todas las tiendas, solo siete tienen sindicato. Los trabajadores sindicalizados ganan entre 12 y 13 dólares la hora, pero la gran mayoría 10.50 dólares la hora.

“Han violado leyes federales por hacer represalias a trabajadores que son activistas en el sindicato, también han violado las normas laborales que tienen que ver con el pago mínimo estatal e hicieron un robo salarial de prestaciones a trabajadores sindicalizados al quitarles sus vacaciones (la mayoría de los trabajadores ya han recibido pagos por ese robo). Además han roto con normas de salubridad más de mil 400 veces desde 2014 en tres condados de California”, acusó el representante sindical Rigoberto Valdéz.

De acuerdo con su reporte financiero enviado a la bolsa mexicana, Chedraui tiene el objetivo de incrementar su número de tiendas a entre 2 y 3 por ciento en Estados Unidos. Su principal competidor, reconoce, es Walmart, un gigante minorista fichado y boicoteado por el movimiento #GrabYourWallet (Agarra tu cartera) por vender productos de la familia Trump.

Ejecutivos de El Super atribuyeron la consecutiva baja en sus ventas, a la caída de 7.5 por ciento en los precios de alimentos, particularmente en frutas y verduras. Sin embargo, contrastó la campaña “Justicia por los trabajadores…”, la baja ha sido de 2 por ciento en el último trimestre de acuerdo con datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos.

“EL AMBIENTE DE TEMOR” POR TRUMP 

Representantes de la compañía también justificaron sus números rojos por el clima de “temor e incertidumbre” entre la comunidad migrante latina en Estados Unidos, su principal fuente de clientes, a raíz de la elección de Donald Trump. Eso, previeron, continuará golpeando sus ventas.

Los sindicatos que representan a los trabajadores inmigrantes se han opuesto claramente a las nuevas políticas del Presidente Donald Trump relacionadas a la inmigración y los asuntos laborales.

“Como sindicato nos hemos ligado con los grupos de base que apoyan a migrantes para crear redes de respuesta a las redadas que han empezado a ocurrir en el sur de California”, contó Valdéz. “Tenemos un número al que pueden llamar los miembros para reportar los ataques contra la comunidad migrante”.

El Super en Estados Unidos cuenta con alrededor de seis mil empleados, en su mayoría hispanos. Desde diciembre de 2014, guiados por el Sindicato de Trabajadores Unidos de la Industria de Alimentos y el Comercio (UFCW, por sus siglas en inglés), han emprendido un boicot comercial al denunciar maltrato y condiciones de insalubridad.

A esta larga lucha, en diciembre de 2016 se sumó el boicot por la indignación originada por la donación de uno de los empresarios de la cadena a la campaña del que el 8 de noviembre se convirtió en el 45 Presidente de Estados Unidos.

El magnate republicano no ha parado de promover sus políticas comerciales y migratorias que perjudican a la población mexicana.

Volantes repartidos a consumidores. Foto: “Justicia para trabajadores de El Super”.

Dulce Olvera
Reportera de temas de crisis climática, derechos humanos y economía. Egresada de la FCPyS de la UNAM.
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