Los y las poetas cuyos poemas se encuentran concentrados en este Nido de poesía. Segunda generación son un ejemplo de la resistencia a la hora de enfrentarse a la hoja en blanco y desafiarla, el primer paso para rebelarse contra la realidad, uno de los principios básicos de la escritura en cualquiera de sus géneros.

Ciudad de México, 3 de agosto (SinEmbargo).– Jóvenes mexicanos decidieron crear un espacio para publicar y expresarse en 2014. Así nació El Tecolotemedio digital en el que se escribe de literatura, poesía, deportes, música, teatro…

El Tecolote abrió espacios para poetas. Pero pronto el digital no fue suficiente. El papel se convirtió en opción. Fue así que surgió Nido de Poesíauna compilación de escritos de poetas. 

Con el permiso de Editorial LibrObjeto y El Tecolote, Puntos y Comas comparte el prólogo de Nido de Poesía. Segunda generación, el cual fue escrito por Zel Cabrera.

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Rebeldías

“La literatura es una invitación a rebelarse contra la realidad”, afirma el escritor español Javier Cercas al respecto del oficio de la escritura y sus razones para volverla un quehacer cotidiano, a veces, impostergable. En estos tiempos convulsos en los que vivimos, la realidad y la inmediatez nos vuelven presa fácil del miedo y la incertidumbre: en contra de ellos también se escribe. La escritura es pues, un escudo, una manera de encontrar calma.

El oficio de escribir no es algo sencillo ni que se logre de la noche a la mañana, exige noches y días de trabajo; sentarse a escribir, sentarse a leer y que a veces pase algo, que otras no pase nada y aún así, se persista, se resista.

Los y las poetas cuyos poemas se encuentran concentrados en este Nido de poesía. Segunda generación son un ejemplo de la resistencia a la hora de enfrentarse a la hoja en blanco y desafiarla, el primer paso para rebelarse contra la realidad, uno de los principios básicos de la escritura en cualquiera de sus géneros.

Esta reunión de poemas es un muestrario de voces en el que convergen distintos registros líricos y poéticos. A su vez, diferentes generaciones, lo cual vuelve a esta antología un panorama interesante a la luz de un lector ávido de salir al encuentro de la poesía y sus posibilidades.

Es una antología en la que pueden palparse primeras evocaciones, deseos de nombrar sentimientos universales desde el lenguaje, tales como el amor y el deseo. Y en tal enunciamiento, la dificultad de escribir sobre un tema tan recurrido en la literatura universal —pues siempre existe el riesgo de caer en el lugar común— se encuentra salvada, puesto que estos poemas son una muestra de que es falso afirmar que no hay nada nuevo bajo el sol y que todo ya está dicho.

Uno de los ejes de esta compilación se centra en hablar de y para el amor. Estos son los casos de Alisson Rivas, Giovanni Mac y Pamela Alegre, los tres nacidos en la Ciudad de México en 2000, 1991 y 1985 respectivamente, en cuyos versos notamos un primer acercamiento a la poesía a través de versos, en su mayoría, evocativos en torno al tema amatorio y su exploración. En estos poemas podemos dar cuenta de la intención por nombrar el deseo, algo que ya de entrada es provocador; dar el peso justo a las palabras para luego resignificarlas es una de las tareas casi obligatorias del poeta.

Otro de los ejes que componen este conjunto de poemas que Diana Ramírez Luna nos presenta en este segundo volumen es la exploración en torno al oficio mismo de escribir. Inscritos en dichas preocupaciones literarias podemos encontrar a Laura Velarde (Ciudad de México, 1992), Alessandra Vargas (Ciudad de México, 1989) Jazmín García (Estado de México, 1993) y Ernesto Nexticapa (Puebla, 1981), en cuyos poemas existe una fuerte carga de contemplación hacia naturalezas metafísicas y conceptos propios de la labor que se hace a la hora de enfrentarse con la incertidumbre que deriva de la poesía.

La geografía nos lleva al sur, con Miriam Mancini, poeta oriunda de Buenos Aires, Argentina y nacida en 1976, licenciada en Psicología, Artes Visuales y Literatura, quien nos deleita con una poesía que propone un diálogo con la naturaleza y sus elementos físicos y tangibles.

En Nido de poesía. Segunda generación, caben también voces experimentadas como las de Alejandro Paniagua (Ciudad de México, 1977), escritor que ha practicado mayormente la narrativa, con varias distinciones en este género, tales como el Concurso Latinoamericano de Cuento Edmundo Valadés en el 2015, en cuyos versos se aprecia el manejo de la tensión dramática y la anécdota. Su voz poética es una mezcla entre la narrativa y el lirísmo. En esta misma búsqueda está Omar Cortés, escritor nacido en Oaxaca en 1992, cuyos poemas están inscritos en un constante deseo por revelar y descubrir la otredad desde el lenguaje.

Estamos, pues, querido lector, ante once voces nuevas que dialogan con el amor, la soledad, sus historias y, asimismo, con la realidad para inventarse una propia, un nido del cual partir.

Zel Cabrera