Estos animales sufren desde su nacimiento hasta su muerte, y su vida está llena de dolor y miedo. Foto: Cortesía

Hoy es el día mundial de los animales, para muchos de nosotros estos animales forman parte de nuestras familias, tenemos perros, gatos, y algunos otros en nuestro círculo de afecto más cercano, pero ¿Qué hay de los millones de animales anónimos que mueren asesinados diariamente para nuestro consumo? Este es un buen día para recordar que existen y reflexionar todo lo que sufren para llegar a nuestro plato.

Hace ya más de 30 años que la ganadería se ha industrializado en su mayoría, quedan muy atrás las imágenes que nos quieren vender de las vacas felices pastando en granjas, la realidad es muy diferente, la producción de carne y de leche es extremadamente cruel.

Estos animales sufren desde su nacimiento hasta su muerte, y su vida está llena de dolor y miedo, en su mayoría los tienen hacinados con incapacidad de moverse, si se llegan a enfermar tienen que aguantar el dolor hasta morir, después de eso son llevados al matadero, donde si tienen suerte los insensibilizarán antes de degollarlos para que luego llegue la muerte y sean despedazados, etiquetados y vendidos como un producto.

Soy afortunada de conocer a animales que por sus especies tenían el destino marcado e iban a ser uno más de esos millones anónimos, pero por un golpe de suerte o por su propia rebelión a ese cruel destino, lograron escapar. En el Santuario Libres al Fin la mayoría de nuestros animales se liberaron solos, Wicca nuestra primera cerda saltó de un camión en el centro de la ciudad; Chabela, una vaca, saltó en una de las avenidas principales de Monterrey; la pandilla de chivos se escapó justo antes de llegar al mercado campesino, estos animales me han demostrado más que nadie que quieren vivir y ser libres a toda costa.

Wicca y Petunia. Foto: Santuario Libres al Fin

Chabela, nuestra vaca, era extremadamente tímida y miedosa, para que ella haya decidido saltar de un camión, es porque estaba aterrorizada; igualmente con los chivos, Emma llegó con una patita rota y muy lastimada, y aun así decidió saltar siguiendo a sus cinco hermanos.

Los animales del Santuario son afortunados, son uno en millones, son los pocos que a pesar de su especie tienen la oportunidad de vivir, de tener amigos, de pasar una tarde descansando, de hacer travesuras, de recibir amor, de poder dormir literalmente a pierna suelta porque saben que están seguros y que nunca les harán daño, realmente me gustaría que todos los animales pudieran ser libres y felices como ellos.

Pandilla de Borregos. Foto: Santuario Libres al Fin

No necesitamos comer animales para vivir. Recuerdo cuando me hice vegana, todos me decían que me iba a morir por falta de proteínas y ya han pasado más de 10 años y sigo aquí. Actualmente hay demasiadas opciones, demasiada información, es muy fácil y alcanzable comer plantas, realmente es aún más barato que consumir carne, y no solo eso, es más saludable y amigable con el planeta. ¿Qué esperas para intentarlo?

En este día mundial de los animales te pido no comas carne, y te dejo una de mis frases favoritas: “Piensa de vez en cuando en el sufrimiento del que apartas la vista”, Albert Schweitzer.

Nos puedes encontrar en las siguientes redes sociales, donde podrás observar que es posible que estos animales sean libres.
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Gallinas paseando. Foto: Santuario Libres al Fin