Vivir define su música como un género de folk regional, y aunque sus ritmos también están llenos de la lírica popular mexicana, los temas que aborda no son solo para endulzar o nublar los corazones enamorados.

Hoy tiene más de 150 canciones. Hay unas que son las que cuentan su historia personal, muchas otras por encargo. Pero también tiene las escritas con su proyecto, al que tituló “Rosita Alvirez, maté a Hipólito”, aprobado en el Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico de Coahuila.

Por Armando Ríos

Coahuila, 5 octubre (Vanguardia).- Hay artistas que solo hablan de amor o desamor… y está bien. Hay otros que su único objetivo es poner a bailar a su público, y otros que su principal objetivo es hacer reflexionar a quienes los escuchan. En La Laguna nació hace tiempo una joven que habla de todo junto a través de las cuerdas de su guitarra, su voz y la composición.

Viviana Quintana es originaria de Francisco I. Madero, Coahuila, uno de los municipios laguneros a media hora de Torreón y a unas tres de Saltillo. Su nombre artístico es “Vivir”, Vivir Quintana, así, que suene en presente.

Llegó a Saltillo a los 18 años para estudiar en la Escuela Superior de Música y después se fue a vivir a la Ciudad de México donde fue su primera identificación como cantautora. Entre sus anécdotas, de cuando salió del clóset de los músicos, recuerda la pregunta que le hicieron en un bar: “Oye, ¿tú a qué te dedicas?”, y pese al alto volumen de la música, Vivir respondió entre susurros: “Soy cantautora”. Todavía hay gente que piensa que nunca se podrá llegar a vivir del arte.

Quintana hace un llamado a los artistas para que sean más responsables con el mensaje de sus canciones. Foto: Criss Poulain, Vanguardia

Su gusto por la música y la elección de la misma como medio de expresión y de comunicación, se desarrolló cuando era pequeña. Entre que su padre es melómano y a su madre le gusta la poesía, los viajes largos a Morelos —la tierra de su padre— eran una oportunidad de 14 horas para que los oídos se llenaran de notas y letras.

Dado que las raíces norteñas son una base para ella, Vivir define su música como un género de folk regional, y aunque sus ritmos también están llenos de la lírica popular mexicana, los temas que aborda no son solo para endulzar, o nublar los corazones enamorados. También los hay para hablar de feminicidios y mujeres a quienes no se les ha hecho justicia; es decir: el entorno social es importante.

“Están pasando muchas cosas en estos momentos”, dice.

“HURACÁN DISFRAZADO DE FLOR”

Hoy tiene más de 150 canciones. Hay unas que son las que cuentan su historia personal, muchas otras por encargo. Pero también tiene las escritas con su proyecto, al que tituló “Rosita Alvirez, maté a Hipólito”, aprobado en el Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico de Coahuila, quizá uno de los proyectos que en el rubro de la música han generado la propuesta más completa por la conexión que logra entre las cuerdas, la metáfora y los temas sociales para abordar. Estas canciones, más bien son corridos:

“Él era un cielo mentiroso de Dios, un huracán disfrazado de flor, una demolición con zapatos de orquesta”, dice uno de ellos. Quizá estas tres frases son para dedicar al mal de amores con una copa, pero existe una historia que lleva al escucha más allá.

En este corrido, Vivir Quintana cuenta la historia de Marisol, una mujer de 52 años del estado de Nayarit que asesinó a su esposo luego de sufrir en cada uno de sus días junto a él, una violencia familiar que incluso ya ha sido objeto de estudio por psicoanalistas, y que ha sido suscrita en columnas de opinión en El Bajío.

“Nada pasó sin un motivo. Y se despidió con sus ojos de invierno, yo mudé su balcón a orillas del infierno. Al fin se apagó con sus puños de hierro, al fin el dolor ha quedado resuelto”, y aquí la canción da un giro.

La violencia es al triple. Con su música, Vivir Quintana describe el infierno que miles de mujeres viven al lado de su amado; la historia cambia cuando ellas hacen justicia por su propia mano…

¿QUIÉN ES VIVIR QUINTANA?

· A través de sus composiciones y las cuerdas de la guitarra, lanza un SOS desesperado contra la violencia de género.

· Nació en Francisco I. Madero, Coahuila.

· Su nombre es Viviana Quintana.

· Estudió en la Escuela Superior de Música.

· El género de música que interpreta es folk regional.

EL DATO

150 composiciones tiene Vivir Quintana.

La manera en que Marisol privó de la vida a David fue lenta; primero le colocó gotas para dormir, después intentó asfixiarlo, y la situación pronto se convirtió en una bola de nieve hasta que tuvo que cortarle los pies para que su cuerpo cupiera en la bolsa. Los medios de comunicación fueron sobre eso; la noticia fue: “Sin arrepentirse, mujer narra asesinato de su esposo”.

El comportamiento de Marisol frente a la audiencia, y frente a los reporteros cayó como balde de agua fría, pensaban encontrarse con una mujer que lloraba, arrepentida y sumisa, pero fue todo lo contrario en sus primeras declaraciones cuando dijo: “Me siento bien, bien. Me quité un peso de encima. Cuando no se sabía me sentía como pollo remojado, pero ahora que ya se sabe la verdad, yo siento que no me arrepiento”.

Y de aquí, Vivir Quintana se inspiró para hacer un corrido titulado “Cosas que sorprenden a la audiencia”, no sin antes consultar la historia y hacerse un criterio.

Meses después, durante las audiencias, Marisol reveló a detalle la violencia familiar que dividía sus días entre moliendas a golpes y abuso sexual contra ella y su hija de 10 años. La familia de David, también mencionó durante la búsqueda del cuerpo, que en esa casa había serios problemas. Incluso, Marisol comentó que esto ya había sido reportado a las autoridades, entonces Vivir cuestiona.

“Ni sufro de conciencia, ni muero de tristeza, son cosas que sorprenden a la audiencia”, termina el corrido.

Esta canción, forma parte de las entregas al proyecto del PECDA que Vivir tituló “Querida Rosita Alvirez, maté a Hipólito”. Este proyecto, fue pensado para hacer cuatro corridos inspirados en historias de mujeres que están privadas de la libertad física en diversos penales, sin haber sido enjuiciadas con perspectiva de género por haberse defendido de la violencia de su hogar y de la sangre que se convierte en el paño del día a día, aún cuando previamente habían reportado esto a la autoridad. Y en términos concretos, Rosita Alvirez habla de un feminicidio que se ha vuelto popular.

“Todos conocemos esta historia de una persona que mata a otra porque no quiso bailar con él. Ahora que el tema de los femincidios se vuelve cada vez más preocupante, yo fui viendo cómo estaban pasando todas esas cosas en mi Estado. Una de mis mejores amigas fue víctima del feminicidio, y hubo prensa amarillista que incluso planteaba que era su culpa. Después me di cuenta que hay muchas mujeres que están privadas de su libertad física por haberse defendido de sus agresores. Por eso el título”, explica Vivir Quintana.

“A otra de ellas, le dice que no la podían tocar ni con un pelo. Aunque la violara y la golpeara”, narra Vivir.

Vivir Quintana se inspiró para hacer un corrido titulado “Cosas que sorprenden a la audiencia”. Foto: Criss Poulain, Vanguardia

Hasta hoy, Vivir ha visitado lugares como Santa Marta Acatita, Guanajuato y Tepepan, donde se ha encontrado con que antes de que las mujeres tomaran una decisión, la sociedad solo les preguntó por qué seguían ahí, y por otro lado, también observó que a quienes denunciaron ante las autoridades, los agentes simplemente les respondieron que no existían pruebas. Ante la ignorancia y la omisión de la autoridad los desenlaces fueron fatales.

No es fomentar la violencia, ni dividir en “bandos”, el objetivo es poner sobre la mesa las cosas que fallan y transformarlas.

“No es partir dos bandos, no es hombres contra mujeres ni mujeres contra hombres. Es plantear la igualdad y la equidad donde podamos estar todos sin abusar de sus posiciones sobre otras personas. Me he dado cuenta de que sí existió con ellas mucho eso de decir: es por tu culpa, no haces nada, cuándo van a denunciar. Pero cuando ellas matan a su agresor, es todo el peso de la ley”, dice Vivir sobre su proyecto.

“Para mí ha sido difícil, me aconsejaron buscar terapia, porque te cuentan unas historias que no puedes creer. Crees que son de la ficción, y ves cada caso de injusticia que sucede ahí y dices: es la televisión. Y platicando con ellas, la chica me preguntó que si vi la serie de Capadocia, y después me dijo: todo lo que ves ahí, sucede, pero al triple”, expresa Vivir Quintana.

Es por eso que Vivir manifiesta que éste es un momento muy problemático en el sentido de la visibilidad del género.

“SON PROBLEMAS QUE DEBEMOS PONER SOBRE LA MESA”

Pero, la cantautora tiene otras canciones que hablan de temas que hacen referencia a la migración, a los desaparecidos y a la sororidad. Y aunque quizá el mercado está abruptamente concentrado en ciertos ritmos, Vivir dice que los artistas conscientes deben asumir una responsabilidad ante los diversos espectros que aquejan al país.

“Tal vez no es lo que vende, pero es lo que se necesita. Creo que los artistas tenemos que ser un poco más responsables, si tienes una capacidad de llegar a 10 personas, si quieres, es también hablarles de otras cosas que entre todos necesitamos saber y aprender, reaprender y construirnos, visibilizando las cosas que están sucediendo. Sí es muy bonito hablar de amor, y existen mil y un canciones de amor, y mil dos canciones que hablan de desamor, pero también hay temas que son necesarios poner sobre la mesa”, expresa.

Los artistas independientes deben trabajar el doble, o el triple: a la par que cantan y componen, hacen su promoción, venden sus boletos, tocan las puertas de los espacios. Aunque también, siempre hay un grupo de amigos que los rodea y ayuda.

Hoy radica en Ciudad de México, pero el sentido de la colectividad también lo aprendió en Saltillo, y al final:

“Es difícil, complicado, pero existe la colectividad. Actualmente en CDMX tengo amigos talentosísimos, que a la vez de compartir músicos, también hemos compartido contactos de gente donde sabemos que podemos tocar las puertas. Quizá el mundo de los músicos independientes es más lento, pero ahí vamos poco a poco. Si tenemos una o dos personas, a esas les cantas y haces que le mueva una experiencia”, expresó.

“Estamos viviendo un momento en el que podemos poner las redes sociales a la mitad y decir: las redes sociales nos desinforman mucho, pero también nos acercan a la información. Eso lo vemos con la ambivalencia que vimos con las marchas feministas de la Ciudad de México, pero ya se hizo y con ello se está formando un criterio. Y las artes pueden hacerlo de forma muy bonita, pero está ahí, y eso es lo que estamos haciendo”, concluye.

Vivir también promete vivencias, y para muestra de ello, está “Corazón de Ave”. Sus canciones fueron promocionadas en los andenes de las estaciones del metro de la Ciudad de México.

La chica me preguntó que si vi la serie de Capadocia, y después me dijo: todo lo que ves ahí, sucede, pero al triple”.

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