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[Frente a la resistencia de las entidades públicas y los muros legales, el navegante de los portales de acceso a la información se parece a Moisés, el hombre bíblico que en cuarenta años de búsqueda jamás pisó la tierra prometida. El marco jurídico de la Transparencia nacional permite que la información sea negada con uno de estos argumentos: los datos solicitados están bajo reserva, son inexistentes o confidenciales. Así, la Administración de Enrique Peña Nieto mantiene más de 12 millones de expedientes bajo llave. Se ha negado a mostrar el acta de nacimiento del Presidente, el decreto que avala la pensión vitalicia a exPresidentes y sus viudas, los resultados de sus encuestas, los fundamentos para crear la Gendarmería o los gastos de las fiestas dentro de Los Pinos. #DatosCerrados es un ejercicio de la Unidad de Datos de SinEmbargo que identifica lo que el Gobierno y otras instituciones no quieren revelar.]

El Presidente Enrique Peña Nieto está en el último tramo de su Gobierno. Su aprobación no supera el 12 por ciento, según Reforma. Foto: Cuartoscuro

#DatosCerrados | La Presidencia de la República pidió que las encuestas ordenadas por Enrique Peña Nieto quedaran reservadas hasta noviembre de 2018; es decir, cuando la presente Administración haya concluido, y el INAI le dio la razón. El mismo status tienen las encuestas de 2015 y 2016. Así, nada de lo que ha preguntado el Presidente sobre la población mexicana es posible conocerlo ahora.

Ciudad de México, 6 de febrero (SinEmbargo).- Enrique Peña Nieto, Presidente de México, también hace encuestas. Si de manera sistemática la aprobación a su gestión ha sido medida a través de este tipo de ejercicio y ha salido en todos reprobado, él también manda a encuestar para obtener información que le ayudará a tomar decisiones y desarrollar políticas públicas.

Así, sólo el año pasado, la Presidencia de la República gastó 30 millones 300 mil pesos en este concepto con contratos a las empresas Buendía y Laredo (12 mdp), Grupo de Asesores Unidos (3.3 mdp), Consulta (5 mdp) y Moreno and Sotnikova Social Research and Consulting (10mdp), de acuerdo con las referencias de los contratos publicados en el Portal de Obligaciones y Transparencia (POT).

En cuanto a las realizadas de 2012 a 2015, el Presidente invirtió por lo menos 65 millones de pesos, según la Coordinación de Opinión Pública. El POT muestra que TKM Customer Solutions, De la Riva Investigación Estratégica, Bufete de Proyectos, Información y Análisis, Buendía and Laredo y GC Ulises Beltrán y Asociados fueron las empresas contratadas en esos años.

¿Qué preguntas hizo Peña Nieto? ¿En qué tema está interesado? ¿Por qué y para qué manda a encuestar? Ningún contenido de las encuestas encargadas durante su Gobierno podrá conocerse antes de noviembre de 2018, cuando la presente Administración haya concluido, según respondió a este medio digital la Presidencia de la República a la solicitud de información marcada con el folio 0210000003217 mediante el el Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).

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Las encuestas que se encargaron desde Los Pinos en 2013 y 2014 estaban reservadas hasta 2015 y 2016. SinEmbargo MX solicitó la información dado que los plazos de clasificación se habían cumplido. Es decir, el contenido de las encuestas de Peña Nieto era información abierta. Pero la respuesta fue que la Presidencia solicitó ampliar el plazo de reserva hasta noviembre de 2018.

El argumento de Los Pinos fue que las encuestas permiten identificar y medir el impacto de las políticas públicas del Gobierno federal, así como “coadyuvar de manera eficaz en la toma de decisiones estratégicas, acciones de gobierno y estrategias de comunicación”.

Para negar la información, Los Presidencia se apegó al artículo 113 del Artículo 113 de la Ley General de Acceso a la Información Pública que protege la información en que se basan los servidores para que sus decisiones no “se vean afectadas de manera negativa por elementos externos”.

El INAI le dio la razón a la Presidencia de la República y los datos quedaron bajo reserva.

Los millones de pesos gastados en encuestas no han alcanzado para que la gestión del Presidente sea aprobada por los gobernados. Los números reprobatorios de la administración de Peña Nieto empezaron desde febrero de 2014. La empresa Consulta-Mitofsky informó en esa fecha que por tercera vez desde el inicio de su Gobierno, se registraba una disminución en su evaluación demoscópica: 48 por ciento estaba de acuerdo y 51 por ciento en desacuerdo con su forma de gobernar.

Al mismo tiempo, GEA-ISA colocó al Presidente con un nivel de aprobación de 37 por ciento contra una desaprobación de 52 por ciento en marzo de ese año. Los analistas consideraban que esta caída se debía al mediocre comportamiento de la economía y la violencia esparcida en todo el país, ya fuera en la ira del crimen organizado o la displicencia o colusión de las policías.

Luego, la maldita noche del 26 de septiembre de ese mismo año, 43 estudiantes de la Normal Superior Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, desaparecieron de la faz de México. Además, el equipo de Aristegui Noticias reveló una multimillonaria mansión en la colonia de Las Lomas como supuesta propiedad de la familia presidencial.

Desde 1995 cuando se vivió la crisis por la devaluación del peso frente al dólar, lo que el ex Presidente Carlos Salinas de Gortari bautizó como “el error de diciembre” y los mercados internacionales como “el efecto Tequila”, ningún otro Presidente había sido reprobado con una calificación tan baja. Ernesto Zedillo Ponce de León obtuvo 49 por ciento de aprobación, afectado por los críticos momentos.

Según la encuesta de Reforma -la última publicación al respecto, el Presidente Enrique Peña Nieto tiene en estos momentos 12 por ciento de aprobación.

Donald Trump, el nuevo Presidente de Estados Unidos que aspira a construir un muro en la frontera con México, renegociar el TLCAN y deportar a mexicanos ilegales en su país, también tiene baja aprobación, de 44 por ciento, según la agencia Gallup. La cifra es la más baja para un Mandatario en el momento de tomar posesión en aquel país. Con él, el Presidente mexicano debe discutir en estos meses una nueva relación bilateral.