El equipo de investigación examinó un conjunto de datos que contenía grabaciones cerebrales de 17 personas que habían visto un episodio de la serie Sherlock y luego describieron lo que había sucedido con sus propias palabras. Y a través de modelos informáticos, los expertos crearon un “modelo temático” del episodio, que estaba compuesto por 32 dimensiones para reflejar cada tema temático.

Madrid, 6 de marzo (EuropaPress).- Investigadores de la Universidad de Dartmouth, en Estados Unidos, han desarrollado un nuevo enfoque para estudiar aspectos de la memoria y cómo se forman los recuerdos, que proporciona una nueva perspectiva sobre cómo las experiencias se guardan en la memoria y se relatan a los demás, según publican en la revista Nature Human Behaviour.

Para ello, han creado un programa de computadora que convierte secuencias de eventos de un video en formas geométricas únicas que luego pueden compararse con las formas de cómo la gente relata los eventos. Los resultados se basan en cómo la gente recordaba la experiencia de ver un episodio de Sherlock, una serie de televisión de la BBC.

“Cuando representamos experiencias y recuerdos como formas podemos utilizar las herramientas proporcionadas por el campo de la geometría para explorar cómo recordamos nuestras experiencias y probar las teorías de cómo pensamos, aprendemos, recordamos y nos comunicamos”, explica el autor principal Jeremy R. Manning, profesor asistente de ciencias psicológicas y cerebrales y director del Laboratorio de dinámica contextual en Dartmouth.

“Cuando experimentas algo, su forma es como una huella digital que refleja su significado único y la forma en que recuerdas o conceptualizas esa experiencia se puede convertir en otra forma -prosigue-. Podemos pensar en nuestros recuerdos como versiones distorsionadas de nuestras experiencias originales. A través de nuestra investigación queríamos averiguar cuándo y dónde ocurren esas distorsiones, es decir, qué es lo que la gente hace bien y qué se equivoca, y examinar qué tan precisos son nuestros recuerdos de las experiencias”.

El equipo de investigación de Dartmouth examinó un conjunto de datos públicos que contenía grabaciones cerebrales de 17 personas que habían visto el episodio de Sherlock y luego describieron lo que había sucedido con sus propias palabras.

El conjunto de datos también contenía anotaciones detalladas escena por escena del episodio. El equipo ejecutó esas anotaciones a través de su programa de computadora para identificar 32 temas únicos o temas que estaban presentes en cada momento del episodio.

A través de modelos informáticos, los investigadores crearon un “modelo temático” del episodio, que estaba compuesto por 32 dimensiones para reflejar cada tema temático. Se asignaron diferentes momentos del episodio que reflejaban temas similares a ubicaciones cercanas en el espacio de 32 dimensiones.

Cuando estos resultados se visualizan en 2D, surge una representación similar a conectar los puntos de eventos sucesivos. La forma de esa representación refleja cómo el contenido temático del episodio cambia a lo largo del tiempo y cómo se relacionan los diferentes momentos. Los investigadores utilizaron un proceso análogo para obtener las formas de cómo cada uno de los 17 participantes relató los eventos del episodio.

Cuando las formas geométricas que representan el episodio de Sherlock se compararon con las formas que representan el relato de un participante, los investigadores pudieron identificar qué aspectos del episodio las personas tendían a recordar con precisión, olvidar o distorsionar.

La estructura espacial burda de la forma del episodio refleja los puntos principales de la trama y actúa como el andamio de un edificio. La forma del relato de cada participante reproducía este andamio de escala burda, lo que indica que cada participante recordaba con precisión los puntos principales de la trama.

La forma del episodio también incluye una estructura más fina, análoga a los adornos y decoraciones arquitectónicas, que reflejan detalles conceptuales específicos de bajo nivel. Algunos participantes recordaron con precisión muchos de esos detalles de bajo nivel, mientras que otros sólo contaron los puntos de la trama de alto nivel.

“Uno de nuestros hallazgos más intrigantes fue que, mientras la gente miraba el episodio, podíamos usar sus patrones de actividad cerebral para predecir las formas distorsionadas que tomarían sus recuerdos cuando lo contaran más tarde”, explica Manning.

“Esto sugiere que algunos de los detalles sobre nuestras experiencias en curso se distorsionan en nuestros cerebros desde el momento en que se almacenan como nuevos recuerdos -prosigue-. Incluso cuando dos personas experimentan el mismo evento físico, sus experiencias subjetivas de ese evento comienzan a divergir desde el momento en que sus cerebros comienzan a dar sentido a lo que sucedió y destilan ese evento en recuerdos”.

El equipo de investigación tiene previsto aplicar su enfoque a otros ámbitos, incluidos los de la salud y la educación, ya que sus métodos de modelado de las formas de los recuerdos podrían utilizarse para proporcionar una forma más matizada de evaluar si un paciente entenderá o recordará lo que le dice su médico, o si un estudiante entiende conceptos específicos en una clase del curso.