Las características étnico raciales son contundentes para el desarrollo de las personas. Y la desigualdad se acentúa cuando hay más de una condición racial en una persona, de acuerdo con un estudio de Oxfam. Por ejemplo, por tono de piel una persona de piel oscura tiene 48 por ciento menos de probabilidades para acceder a ese quintil más alto, para una mujer son de 58 por ciento menos.

Ciudad de México, 6 de agosto (SinEmbargo).- Un mexicano, solo por hablar una lengua indígena, identificarse como indígena, ser negro o mulato o tener un color de piel oscura, tiene menos probabilidades de avanzar en el sistema educativo, progresar en el ámbito laboral o ser parte de la población con más riqueza, de acuerdo con un estudio de Oxfam. Y si a esas condiciones se le suma el ser mujer, las probabilidades son muchísimas menos.

El estudio “Por mi raza hablará la desigualdad”, elaborado por Patricio Solís, Braulio Güémez y Virginia Lorenzo, tiene como conclusión que México debe promover políticas públicas que reduzcan esta discriminación, que tienen siglos en el país, pero se ha invisibilizado.

Para Solís, este es un tema incómodo y que despierta polémica, pero que urge ponerlo en medio del debate. De acuerdo con la encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) de 2016, los investigadores concluyeron que las características étnico raciales son contundentes para el desarrollo de las personas. Y la desigualdad se acentúa cuando hay más de una condición racial en una persona.

Presentación del informe: “Por mi raza hablará la desigualdad” de Oxfa. Foto: Twitter Oxfam México.

El investigador recalcó que la discriminación no se da únicamente a las personas que se adscriben a un grupo étnico, sino que solo por “parecer” son sujetas de racismo.

A nivel nacional, quienes pertenecen a los grupos que han experimentado históricamente racismo y discriminación y que están en la población con mayor desventaja económica, el 72 por ciento hablan lengua indígena, 51 por ciento se adscriben como indígenas, el 37 por ciento son personas mulatas o negras y el 35 por ciento dicen tener tono de piel oscuro.

Las personas que no son ni indígenas, ni hablan lengua indígena, se identifican como mestizas o blancas, están ubicadas en otros estratos económicos.

Esos datos muestran que un sector de México nace y vive con dos desventajas: la económica y la racial. Las probabilidades de que una persona hablante de lengua indígena tiene menores probabilidades de acceder al quintil más alto de riqueza frente a quien no habla una.

El estudio señala que esta probabilidad de acceder aumenta para los hijos de hablantes de lengua indígena, lo que provoca que ésta deje de preservarse.

“Estos resultados, en vez de presentar una ventaja, muestran que en México hablar una lengua indígena se asocia a desventajas significativas en las oportunidades de acceder a los niveles económicos superiores”, agregó Solís.

Por tono de piel, una persona de piel oscura tiene 48 por ciento menos de probabilidades para acceder a ese quintil más alto, para una mujer son de 58 por ciento menos.

Infografía: Bernandino Hernández, Oxfam.

 

Sobre el tema de género, los datos muestran que las que hablan una lengua indígena tienen 84 por ciento menos probabilidad de acceder a ese grupo económico.

Las barreras de acceso al quintil superior crecen en la medida en que las personas reportan tonos de piel más oscuros, entonces las mujeres que tienen tono de piel moreno son 37 por ciento menores en comparación con una mujer de piel clara.

El estudio pone énfasis en que frecuentemente las características que son objeto de discriminación operan en conjunto y son las mujeres indígenas, de piel morena u oscura, las que tienen un peor panorama: la probabilidad de mejorar significativamente su situación económica es 74 por ciento menor frente a las que no lo son.

Las personas negras o mulatas tienen 60 por ciento en mujeres y 46 por ciento en hombres, menos probabilidades para mejorar.

“No es solo la acumulación histórica de desventajas sociales, sino que la discriminación étnico-racial persiste en la sociedad y se traduce en la continuidad de estas prácticas. Se necesitan políticas que busquen resarcir las desventajas sociales y que combatan la discriminación, es decir, que protejan a las comunidades indígenas y afrodescendientes y también a las personas que no se adscriben de manera directa a estas comunidades, pero tienen color de piel oscuro o rasgos físicos racializados”, añadió Solís.