“Con la pandemia nos ha ido de la patada; las ventas han disminuido hasta en un 50 por ciento y ya no alcanza para nada porque lo vuelves a surtir y seguimos con el riesgo ante esta situación”, señaló Amada Cruz, dueña de una tienda de abarrotes en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez.

Por Adriana Santos

Chiapas, 7 de julio (Chiapas Paralelo).- En Tuxtla Gutiérrez, el 41.9 por ciento de la población total se encuentra en situación de pobreza. De estos, el 6.70 por ciento está en condición de pobreza extrema, de acuerdo con el Visor Geoespacial de la Pobreza y la COVID-19 en los municipios de México, realizado por el Consejo Nacional de la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Ante esta situación y la recesión económica que atraviesa nuestro país derivado de la pandemia de la COVID-19, existen comerciantes como Amada Cruz y Huber Ramos, un matrimonio que depende día a día de los ingresos que les deja su pequeño negocio para sobrevivir.

En la tienda de abarrotes, ubicada en una colonia nororiental de la capital chiapaneca, “lo poquito que vendemos es lo que podemos surtir y tenemos que andar buscando un lugar donde esté más económico para poder hacerlo”, comenta Amada. “La gente ahorita en la situación que estamos no se puede ir lo alto, así que poquito a poquito, aunque sea apretado, pero ahí vamos”, continúa.

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Los micro empresarios han tenido que cambiar de proveedores y buscar precios económicos. Foto: Adriana Santos, Chiapas Paralelo.

Huber se queda al frente del negocio, mientras Amada sale a buscar proveedores a diario, arriesgando su salud.

Hace casi 10 años que Amada y Huber se sostienen gracias a sus ventas diarias. Con la contingencia sanitaria comenzaron a vender algunos tipos de carne para que sus vecinos pudieran encontrar todo en su colonia sin tener que trasladarse más lejos. Sin embargo, la crisis económica les ha llevado a priorizar las necesidades de sus clientes para seguir manteniendo su negocio a flote y con ello poder ofrecer productos de primera mano a su clientela.

“He tenido problemas para encontrar mis productos. Le compraba a un muchacho que tuvo que cerrar su negocio porque pagaba renta diaria y tengo que andan buscando donde den mejor precio y me ofrezcan calidad, pero no quieren bajar sus precios porque también no les sale. Ya no encuentra uno precios normales y ya no compramos por grandes cantidades o cajas, sino por docena, media docena o ya por piezas” añade Amada.

A pesar del escaso presupuesto económico con el que cuentan para hacer frente a la compra de sus productos, el pago de la luz, el agua y sus demás gastos domésticos, tienen que destinar una parte a la inversión del material adecuado para cumplir con las medidas sanitarias necesarias para el bienestar de sus clientes, proveedores y propio. Además para evitar ser objeto de multas o suspensión de parte de las autoridades.

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Relatan que algunos de sus clientes piensan que están enfermos porque usan cubrebocas. Foto: Adriana Santos, Chiapas Paralelo.

“Para agarrar el dinero lo hacemos con bolsita, tanto para recibir el dinero y dar el cambio. Aquí despachamos y rápido nos vamos a lavar, tenemos preparada el agua con cloro y el gel antibacterial a la mano, así como el cubrebocas, aunque a veces la gente que nos ve así se molesta o piensa que ya estamos enfermos. También tomamos nuestra distancia y les pedimos que vengan con sus cubrebocas” mencionó la micro empresaria.

Con la mentalidad de prevención y cuidado de la salud ante el creciente número de contagios de COVID-19 en la capital chiapaneca, todos los días mantienen limpios sus productos, enfriadores, aparadores, carnes y hasta las verduras, para garantizarles a sus clientes contar con la higiene necesaria para evitar la propagación de dicho virus, al menos en su colonia.

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