Carolina Rivera es una guionista mexicana con una amplia trayectoria en radio, cine y televisión que acaba de firmar un acuerdo global con Netflix, el primero de este tipo que se ha lanzado con mujer latina, para la realización diferentes proyectos dentro de la plataforma.

La creadora detrás de Madre solo hay dos, y episodios de series como Luis Miguel, Jane the Virgin o Devious Maids, está convencida es que aún falta camino para que la voz de más mujeres sea escuchada en la industria audiovisual en México, y aunque haya un avance, hay mucho talento detrás de cámaras que debe ser visto.

Ciudad de México, 8 de marzo (SinEmbargo).– Madre solo hay dos fue vista por 23 millones de hogares durante sus primeros 28 días de estreno. La serie mexicana producida, escrita y dirigida por Carolina Rivera se posicionó además en el Top 10 en 32 países, y por supuesto, en México fue la número 1 por 17 días.

Haber sido vista por 23 millones de cuentas en varias partes del mundo no es para nada una cifra menor, y más siendo una producción mexicana nueva y bajo el género de la comedia.

“Estamos súper contentos, todo el equipo, porque esto antes que nada es un trabajo en equipo, y creo que eso es muy importante mencionarlo porque hay mucha gente involucrada y sin el talento de todos, y ahora sí, que desde mí hasta el señor que está en el foro jalando los cables, los de alimentación, que están dando de comer a toda una producción, los ejecutivos de Netflix que creyeron y apoyaron, y dieron su tiempo para notas y para todo. Creo que sin el trabajo y sin el talento de todas esas personas que están involucradas en un proyecto esto no seria posible”, comentó Carolina Rivera en entrevista con SinEmbargo.

La serie sigue los pasos de dos madres que tras enterarse de que sus bebés fueron intercambiadas al nacer deciden convivir por el bienestar de sus hijas. Dos mujeres con personalidades contrastantes, que desean cosas diferentes, pero que capítulo a capítulo descubren que no son tan distintas a la par que cada una se conoce mejor así misma.

Madre solo hay dos significó el regreso de Carolina a México para trabajar tras casi una década de hacerlo sólo en Estados Unidos. Una historia inspirada en sus propias experiencias y cuyo éxito está, asegura Rivera, en tocar temas universales.

“No creo que esta historia sea particularmente o exclusiva del público femenino, pero sí toca muchos temas que nos tocan a las mujeres. Sí está protagonizada por dos mujeres fuertes, dos personajes que son mujeres fuertes, y que muestra cómo balanceas la vida entre familia y el trabajo, que es algo que muchas mujeres enfrentamos […]. Sí te hace reflexionar y decir que ésta es una serie que toca temas universales, y por eso encontró esos hogares en otros países. Me parece increíble”.

Carolina Rivera en el rodaje de Madre sólo hay dos. Foto: Netflix

Originaria de la Ciudad de México, Carolina Rivera se especializó en guionismo en la Universidad de Califor­nia, en Los Angeles. Su carrera profesional la empezó a desarrollar escribiendo en radio para luego dar un salto a la televisión como guionista en programas como Plaza Sésamo y El Diván de Valentina, entre otros, pero a la par de estos proyectos trabajó en el cine escribiendo reconocidas cintas como lo fue Cilantro y perejil (1997), y colaborar en El segundo aire (2001), Atlético San Pancho (2001), Amar te duele (2002), Las niñas mal (2007), Enemigos íntimos (2007), por mencionar algunas.

Su larga carrera la hacen testigo de una travesía en la industria audiovisual, una dominada por hombres en la que ha tenido que ir haciéndose lugar. Una lucha de mujeres que llevan años buscando ser escuchadas, y de la que asegura, que aunque se han ido abriendo espacios, aún hay mucho por hacer.

“Ésta es una lucha que tiene muchos años, y no es que las historias de mujeres no hayan estado ahí siempre, es simplemente que hoy por hoy se han abierto los espacios para que podamos contar esas historias, nosotras las mujeres, porque de que tenemos historias, tenemos historias. Hay una gran tradición de mujeres escritoras, de novelas, poetas, cineastas, creo que sí hay las historias y las mujeres que queremos contar esas historias. Sí existe el talento delante y detrás de la cámara”.

Rivera explica la importancia de que además que se cuenten historias haya espacios en donde puedan ser vistas, y en el caso de su serie, Netflix ha sido una gran ventana que da oportunidad a que las visiones femeninas sean vistas, y ahora más con la creación de un fondo para la Equidad Creativa en la que se invertirá 20 millones de dólares anuales durante los próximos cinco años con el fin de crear una estructura de contrataciones más inclusiva detrás de las cámaras.

“Creo que eso es súper importante. Está padre que pueda haber mujeres involucras en la creación, y que podamos ser cada vez más escritoras, y más creadoras pero también está padre que haya más ejecutivas en los lugares donde toman las decisiones de qué serie y de qué serie no. Necesitamos más mujeres en los puestos donde se toman las decisiones o más personas que tengan esta mentalidad inclusiva”.

Carolina Rivera, guionista mexicana. Foto: Netflix

Para ofrecer una visión del camino que aún falta para que las mujeres en la industria audiovisual en el país, basta con mirar las cifras del último Anuario Estadístico del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), durante el 2019 se produjeron 216 largometrajes nacionales, de estos, sólo el 20 por ciento (44 películas) fueron dirigidos por mujeres.

“Sin suda hay un avance, por supuesto que se han abierto los espacios, pero todavía hay mucho por hacer. Necesitamos más mujeres trabajando detrás de cámara y también necesitamos esas historias que reflejen mujeres frente a la cámara una manera distinta, porque mujeres frente a cámara siempre ha habido, pero una cosa es cómo nos hemos visto representadas y reflejadas, a cómo nos queremos ver. Nos queremos ver diferente, como mujeres poderosas, mujeres exitosas, como personajes complejos y no sólo unidimensionales, y por supuesto, queremos ver a más mujeres detrás de cámara también, más directoras directoras de fotografía, más escritoras, más iluminadoras, pintoras, en fin”.

Justo en este marco del Día de Mujer, Carolina Rivera expresa que la sororidad ha sido el pilar del movimiento feminista que lo ha mantenido fuerte por años, y es esta misma acción es la que la ha inspirado a seguir escribiendo, y ahora que se anunció la firma entre un acuerdo global entre ella y Netflix –el primero de este tipo que se ha lanzado con mujer latina– para diferentes proyectos, y ya adelanta nuevas producciones.

Además de la segunda temporada de Madre sólo hay dos, que fue confirmada hace unos días, y de haber participado en la escritura de episodios para series como Luis Miguel, Jane the Virgin o Devious Maids, Rivera ya trabaja en una nueva serie bajo el nombre de Guerra de Vecinos que será protagonizada por Vanessa Bauche y Ana Layevska.

“Es una historia en donde dos mujeres muy diferentes, así como son Ana y Mariana, pero en otro contexto, se encuentran y resuelven cosas entre ellas. Para mí rollo ahorita, mi tema ahorita, mi premisa es que las mujeres aprendemos muchísimo de otras mujeres, siempre estamos aprendiendo constantemente de nuestra mamá de nuestras hermanas, nuestras amigas, de nuestras hijas”.

La también comedia creada junto a Fernando Sariñana nos presentará a Leonor y Silvia que tras un altercado termina por reencontrarse por obra del destino como “vecinas en una exclusiva colonia de alta alcurnia en México, en la que lucharán por lo que cada una cree que es lo ‘mejor para su familia'”.