Ciudad de México, 08 de noviembre (SinEmbargo).– Algunas de las historias de mexicanos que emigraron a Estados Unidos en busca de trabajo para tener una mejor calidad de vida no siempre inician desde que se suben a un tren y cruzan el desierto; Mario César Ramírez salió de San Luis Potosí en 1979 y aunque el factor por el que abandonó México fue por motivos económicos, hoy es  líder en la creación de marcas propias, marcas de negocios y un ícono de la comunidad hispana en Estados Unidos.

César llegó a Estados Unidos sin un estatus migratorio. Hoy, además de empresario, es también escritor y conduce el programa radiofónico México Sin Pasaporte, que busca llevar un poco del país a los connacionales que no pueden salir de Estados Unidos.

Durante su última visita a México presentó su libro más reciente: Paisanología Empresarial, en el que se relata 12 historias de mexicanos que “la hicieron en grande sin tener una educación formal, ni empresarial ni académica y ahora tienen grandes empresas”, comentó Ramírez.

El empresario se ha desempeñado también como observador internacional del Instituto Nacional Electoral (INE), durante procesos electorales en el conteo de los votos de mexicanos que residen en el extranjero. En 2005, el entonces Presidente de Estados Unidos,  George W. Bush, lo invitó a la Casa Blanca para anunciar la iniciativa de Reforma Migratoria que no prosperó. También fue uno de los invitados a la toma de posesión del actual mandatario, Barack Obama.

La primera actividad que desempeñó César fue vendiendo pan de dulce y Coca-Cola en Texas, razón por la cual vivió el fenómeno de la migración en primera fila. Explicó que han sido dos etapas en las que la migración mexicana ha aumentado, “en 1979 (sexenio de José López Portillo),  se nos dijo que este país estaba nadando en petróleo, que no teníamos nada que hacer afuera y que podíamos regresar, muchos lo hicieron y disminuyó la migración. Posteriormente, tres años después, colapsa el peso y dice (el Presidente) que lo defendería como un perro (…) pasan unos años más y con Carlos Salinas de Gortari bajó la migración por algunas reformas importantes, pero cinco años después provocó un colapso; quizá la palabra pueda ser fuerte, pero quienes lo vivimos sabemos que fue así. Es cuando migramos muchos mexicanos”.

En la actualidad, según sus estimaciones, la migración mexicana ha disminuido, una de las razones que argumentan este hecho, es el número de hijos por familia, en 1970 tenían en promedio seis o siete hijos, hoy, en 2014, las mexicanas tienen escasamente dos hijos.

Aunado a este factor, la presencia del crimen organizado a lo largo de la ruta migratoria, es lo que ha provocado que los índices de violencia e inseguridad hayan aumentado, además que resulta más costoso contratar un pollero o un coyote, ya que son estas redes criminales las que manejan esta industria.

LA MIGRACIÓN “FRESA”

Habló de la otra migración, a la que llamó “fresa”, que es aquella que tiene medio millón de dólares para invertir en una visa y viaja como futuro emprendedor, “los mexicanos no somos los mismos que nos fuimos hace dos o tres décadas, pero siempre está en nuestra mente el sueño de emprender un pequeño negocio y hasta en regresar al campo”.

Abordó el tema de la importancia que la comunidad mexicana tiene para la economía del país vecino, “la ciudad de Dallas ha traído aproximadamente 600 millones de dólares en los últimos cinco años para invertir en desarrollo económico, de los cuales 20 por ciento provienen de familias mexicanas”.

“La razón por la cual los contribuyentes (de Estados Unidos) confiamos en nuestros sistema fiscal es porque lo vivimos y lo consideramos legítimo; podemos ver que los impuestos son aplicados en las escuelas, carreteras, caminos. Aquí (en México) no hay confianza y el proceso es tardío, quizá las reformas traerán mucho progreso, pero se tiene que reflejar en un sistema fiscal que sea legítimo y en la manera en que vivimos cada uno de nosotros”, añadió.

Agregó que para 2050, las y los migrantes serán el 50 por ciento de la población total de Estados Unidos; la cifra actual es de 439 millones.

En entrevista para SinEmbargo, ahondó sobre las experiencias personales como migrante, empresario y como figura importante en la comunidad hispana que reside en Estados Unidos.

— ¿Cómo vivió la comunidad hispana la crisis de menores migrantes que se desató a mitad de año?

— Fue algo que tuvo gran impacto, más que nada porque se trató de una crisis humanitaria, hubo mucha empatía y sobre todo, porque se trató de niños. Lo vivimos muy de cerca, ya que los albergues, refugios y comedores se asentaron cerca de las zonas donde vivimos muchos hispanos y así pudimos recibirlos.

— A partir de esta crisis humanitaria fueron latentes muchas prácticas discriminatorias por parte de la población estadunidense, cuando usted llegó, ¿fue víctima de este tipo de prácticas?

— Creo que no lo pensaba, me concentré en aprender inglés, en integrarme y no apartarme;  aprendí elementos de la cultura y más que nada intenté asimilarme, educarme y no me tocó verlo directamente… quizá lo ignoraba  y prefería hacer cosas más productivas para la integración. Lo que resultó más difícil fue no tener un estatus migratorio, allá, desde siempre, es algo que pesa mucho.

— ¿Cómo le afectó la crisis económica de 2008?

— A todos nos afectó mucho, las ventas bajaron, mano de obra en exceso y sin poder contratar gente, había mucha gente necesitada de empleo, muy interesante y de buenas habilidades, pero que no podías contratar. Nos afectó pero al mismo tiempo nos fortaleció para ser más creativos, levantarnos más temprano y continuar trabajando.

—  ¿Los migrantes son “rehenes” de campañas políticas en México y Estados Unidos?

— Sí. Somos material de campaña en dos países: cuando hay elecciones en algún estado con alta exportación de migrantes, el gobernador o algún funcionario público hace campaña con nosotros; las elecciones presidenciales en Estados Unidos, que ya vienen, el tema de la migración siempre genera debate y hay (políticos) que la apoyan y que van por una Reforma Migratoria; saben que ganarán una masa muy importante de votantes, que son hispanos; sin embargo, hay ocasiones en las que tampoco se toman el riesgo  porque es un tema delicado en la sociedad norteamericana. Cuando hay elecciones nos ponemos de moda.

— ¿Se aproxima la Reforma Migratoria o seguirá siendo una promesa?

— No habrá Reforma Migratoria. Pero si habrá un tipo de inclusión por un decreto presidencial que tiene la facultad de hacer el presidente Barack Obama para los que no tienen un estatus migratorio. No será permanente, pero sí de forma temporal, con algún tipo de acción como la diferida, que podrá mantenerlos de una forma legal en el país.

— ¿Se siente más mexicano o más estadunidense?

Es como si me preguntaras, “¿a quién quieres más, a tu mamá o a tu papá?”. Quiero a los dos.

— ¿Qué mensaje le daría a los mexicanos que buscan llegar a Estados Unidos?

— Que lo reconsideren si es que lo van a hacer arriba del lomo de un tren. Yo sé que la pobreza justifica muchas cosas, pero tienen que cuidarse y deben saber que están arriesgando su vida. A los que piensan contratar un coyote o pollero, que no es 1985, antes estas figuras eran amigas de nosotros y hasta financiamiento daban, hoy en día es el crimen organizado el que los maneja.

Piénsenlo bien, de verdad, mucho, se puede convertir en un gran problema.