Ciudad de México, 9 de junio (SinEmbargo).- La Alcaldesa de Monterrey, Margarita Alicia Arellanes Cervantes, le entregó simbólicamente las llaves de la ciudad a Jesucristo “para que su reino de paz y bendición sea establecido”, dijo la primera regidora.

Arellanes Cervantes, que gobierna el muncipio desde el 2012, hizo la entrega de la capital regia a Jesucristo, en un evento denominado “Monterrey Ora”, organizado por la Alianza de Pastores de esa ciudad.

La funcionaria dijo que al pedir “guía, consejo y fortaleza” a Dios para preparar el evento, abrió el Salmo 40 de la Biblia que ocupó para elaborar su discurso.

“Es curioso como algunos se escandalizan si hablamos de Dios públicamente, hasta se muestran intolerantes, pero toleran y callan ante el odio y el mal, se vuelven pasivos sin proponer y construir un mejor país, se callan y enmudecen”.

“Vivimos en una nación  que canta día a día que el destino de los mexicanos por el dedo de Dios se escribió, pero al mismo tiempo lo confinamos a actuar en secreto, ignorándolo casi en todas las esferas de la sociedad. Está de más explicar lo que una sociedad sin Dios puede tener: dolor, pobreza y violencia”.

Cervantes hizo la entrega de las llaves de esa ciudad a  Jesucristo y levantando las manos al cielo pidió “humildemente a Dios que entre a esta ciudad y la haga su habitación, señor Jesucristo, bienvenido a Monterrey, la casa que nos has edificado, ésta es tu casa, gracias”, señaló.

“Yo Margarita Alicia Arellanes Cervantes entrego la ciudad de Monterrey, Nuevo León, abro las puertas de este municipio a Dios como la máxima autoridad, reconozco que sin su presencia y su ayuda no podemos tener éxito real”, dijo.

Al terminar su discurso la alcaldesa le entregó  a dos niños de manera simbólica las llaves de la ciudad como si se las entregara a Jesús.

“Nosotros las recibimos en nombre de nuestro señor Jesucristo”, dijeron los niños mientras decenas de acompañantes gritaban “Cristo vive, Cristo vive”.

El video, difundido en la red social de YouTube, desató las criticas de los usuarios de redes sociales, quienes reclaman la laicidad del Estado y sus instituciones, advertida en el artículo 130 constitucional.