El Dr. Morgan Katz, profesor asistente de medicina en la Universidad Johns Hopkins, dijo a la AP que el hisopo “tendría que atravesar capas de músculo y tejido, así como la base del cráneo, que es un hueso grueso, para poder acercarse a la barrera hematoencefálica, y yo diría que no es posible”.

Por Abril Mulato, AP

LA AFIRMACIÓN: Los hisopos que se usan para realizar las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) para detectar la COVID-19 dañan la barrera hematoencefálica dejando al cerebro expuesto a cualquier tipo de infección.

VERIFICACIÓN AP: Falso. Las pruebas de COVID-19 no dañan el cerebro. Los hisopos que se usan para tomar muestras del tracto respiratorio superior no alcanzan a llegar a la barrera hematoencefálica.

LOS HECHOS: Una publicación que se ha compartido miles de veces en las redes sociales asegura que los hisopos que se utilizan para realizar las pruebas que detectan la COVID-19 dañan la barrera hematoencefálica. Esta es una capa de vasos sanguíneos y tejido que evita que sustancias peligrosas que circulan en la sangre entren al cerebro.

“No permitas que te hagan la prueba de COVID-19 si quieres vivir más allá del 2021. La inserción del bastoncillo muy profundamente en los pasajes nasales causa un daño de la barrera hematoencefálica a la profundidad del cráneo”, dice el mensaje. “Por eso las pruebas son tan terriblemente dolorosas. Esta prueba profunda tiene como objetivo dañar esta barrera y así crear una entrada directa al cerebro para cualquier infección”.

El mensaje detalla que si se daña dicha barrera las personas que usen mascarillas que estén colonizadas con bacterias pueden infectar su cerebro. Pero esta información no es real, pues los hisopos que se usan para realizar las pruebas PCR sirven para tomar muestras del tracto respiratorio superior y no tienen contacto con la barrera hematoencefálica.

De acuerdo con expertos de la salud, el cerebro tiene muchas capas de protección y para que el hisopo pudiera alcanzar la barrera hematoencefálica tendría que romper varias capas de tejido y hueso. Además se le tendría que aplicar una fuerza significativa.

El Dr. Morgan Katz, profesor asistente de medicina en la Universidad Johns Hopkins, dijo a la AP que el hisopo “tendría que atravesar capas de músculo y tejido, así como la base del cráneo, que es un hueso grueso, para poder acercarse a la barrera hematoencefálica, y yo diría que no es posible”.

Alejandro Macías, infectólogo y miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México, señala que el hisopo que se utiliza en las pruebas PCR busca el virus un área entre la parte posterior de la nariz y la parte posterior de la garganta. Agregó que dicha prueba es una de una variedad de técnicas de frotis, las cuales se utilizan para evaluar los glóbulos rojos, glóbulos blancos y las plaquetas.

Esta no es la primera vez que se asegura erróneamente que las pruebas PCR provocan daños al cerebro. En las redes sociales, desde principios de julio, usuarios de nacionalidades distintas compartieron dicha afirmación.

También en julio surgieron publicaciones que aseguraban que en Estados Unidos los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades enviaron pruebas de COVID-19 “sembradas” con el virus. Dicha aseveración también resultó falsa.