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Gustavo De la Rosa

10/02/2024 - 12:04 am

Los “notables” y la Señora X.

Ella, como aquella delegación de mala memoria para México, sueña con lograr lo que Maximiliano creyó, es decir, ser recibida en México con aplausos y manifestaciones como salvadora de la patria.

“(…) ya sabe uno en dónde va a terminar la triste historia de alguien que empezó vendiendo gelatinas”. Foto: X @XochitlGalvez

El 3 de octubre de 1863, una delegación mexicana de 10 “notables” conservadores, que habían sido derrotados en la Guerra de Reforma entre 1858 y 1861, encabezada por José María Gutiérrez y José Manuel Hidalgo, invitaron a Maximiliano de Habsburgo a convertirse en emperador de México. Este, apoyado y manipulado por Napoleón III con el ejército francés por delante, llegó al puerto de Veracruz el 28 de mayo de 1864 a bordo del barco Novara. Creyendo que gobernaría un país que lo esperaba con los brazos abiertos y que lo recibiría con palmas y aplausos, se encontró únicamente con una comitiva de conservadores.

Tres años después, el ejército que lo apoyaba se retiró a Francia para enfrentar la guerra contra Prusia (Alemania), nunca logrando tomar el territorio mexicano y pacificar al país. Benito Juárez, quien se había refugiado en Paso del Norte, regresó para tomar el poder en la Ciudad de México.

Maximiliano se quedó a enfrentar la derrota total y el pelotón de fusilamiento en las cercanías de Querétaro.

Han pasado 160 años y otra delegación de “notables” recorre el mundo en busca de apoyo externo para recuperarse de la derrota electoral que sufrió el actual partido conservador, enmascarado como PRIAN. Esta delegación es recibida, se le organiza una conferencia, se le ofrece apoyo moral y es despedida amablemente. Ella, como aquella delegación de mala memoria para México, sueña con lograr lo que Maximiliano creyó, es decir, ser recibida en México con aplausos y manifestaciones como salvadora de la patria. Sin embargo, solo esperará tres meses en lugar de 3 años para darse cuenta de que está frente al pelotón ciudadano electoral que la enviará al basurero de la historia.

Y Claudia Sheinbaum tal vez visite el antiguo Paso del Norte, pero  tardará 3 horas en regresar a la Ciudad de México y esperar a que llegue su momento.

No se necesita ser Gabriel García Márquez para narrar esta crónica, la tragicomedia que representa la actual delegación de “notables” es tan mala que el anuncio de la próxima derrota electoral al partido conservador es totalmente previsible, como las malas películas, en las cuales a los 5 minutos y después de ver el rostro serio y adusto de la protagonista, y la risa perversa de la antagonista, ya sabe uno en dónde va a terminar la triste historia de alguien que empezó vendiendo gelatinas.

Gustavo De la Rosa
Es director del Despacho Obrero y Derechos Humanos desde 1974 y profesor investigador en educacion, de la UACJ en Ciudad Juárez.

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