¿Fuego amigo, irresponsabilidad o contubernio? Parece ilógico, pero el mismo gobierno a través la Secretaría de Gobernación (Segob) sabotea los esfuerzos de la Secretaría de Salud para erradicar los hábitos que distorsionan la buena nutrición, en especial de los menores de edad.

La semana pasada comenté en este espacio que la dependencia que encabeza Miguel Ángel Osorio Chong dio a conocer el proyecto de nuevos lineamientos de clasificación de programas en la radio y la televisión. En un proceso nada transparente, la nueva regulación fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el miércoles 4 de noviembre.

Uno de los problemas centrales de esta norma es que se reduce la protección de los menores de 12 años, al permitir que se puedan transmitir en televisión abierta programas no aptos para esta audiencia a partir de las 16:00 horas.

De esta manera, niñas y niños podrán ver más programas para adolescentes y adultos (clasificación B) desde las 16:00 horas y no a las 20:00 horas, como antes; para mayores de 15 años (clasificación B15) a partir de las 19:00 horas y no a las 21:00 horas, y para adultos (clasificación C) desde las 21:00 horas y no desde las 22:00 horas, como lo establecía el reglamento anterior.

Escenas con violencia física “justificada”, desnudos en segundo o tercer plano, desnudos eróticos, relaciones sexuales veladas, drogas implícitas, consumo de tabaco y alcohol eventual, y palabras soeces y cualquier tipo de lenguaje, podrían formar parte de los contenidos a los que estarán más expuestos niñas y niños porque con base en un estudio realizado por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) es justo entre las 19:00 y 22:00 horas cuando se alcanza la mayor audiencia infantil en la televisión.

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¿Y esto que tiene que ver con la obesidad, que se ha convertido en uno de los más graves problemas de salud pública en México, y en el fomento de los buenos hábitos de nutrición?

Resulta que el año pasado, en abril de 2014, como parte de las acciones preventivas para reducir la exposición de niñas y niños frente a la publicidad de productos con alto contenido calórico, la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), de la Secretaría de Salud, publicó los “Lineamientos por los que se dan a conocer los criterios nutrimentales y de publicidad que deberán observar los anunciantes de alimentos y bebidas no alcohólicas para publicitar sus productos en televisión abierta y restringida, así como en salas de exhibición cinematográfica”.

Estos lineamientos de la Cofepris disponen prohibiciones en televisión para transmitir publicidad de productos de la llamada “comida chatarra”, entre las 14:30 horas y las 19:30 horas, es decir, durante 5 horas, de lunes a viernes. Durante sábado y domingo esta prohibición es mayor: de las 7:00 horas hasta las 19:30 horas, esto es, 12 horas y media.

Ahora bien, aquí viene lo importante: en programas como telenovelas, deportes, noticieros y series cuya clasificación oficial o de origen no se considere apta para menores de edad, SÍ se puede transmitir dicha publicidad de alto contenido calórico (una flexibilidad legal que en su momento fue cuestionada por El Poder del Consumidor y otras organizaciones).

De esta manera, al ampliarse el horario para la transmisión de programas para adolescentes y adultos (clasificación B), para mayores de 15 años (clasificación B15) y para adultos (clasificación C) se incrementa en consecuencia la posibilidad de incorporar anuncios de publicidad de “comida chatarra” por cuatro horas más y el bombardeo publicitario a la niñez en programas no clasificados para esta audiencia.

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En los lineamientos publicados por la Cofepris se afirma que el principio del interés superior de la niñez, establecido en la Constitución, implica que “las políticas, acciones y toma de decisiones del Estado relacionadas con dichos menores deben orientarse al beneficio directo del infante a quien va dirigido y que por lo tanto las autoridades administrativas, al actuar en sus respectivos ámbitos de competencia, otorguen prioridad a los temas relacionados” con niñas y niños.

En el caso que nos ocupa, es más que obvio que la Segob, vía la Subsecretaría de Normatividad de Medios, que encabeza Andrés Chao Ebergengy, privilegió las necesidades de la industria televisiva y de los anunciantes, que los derechos de la niñez. Y de paso sabotea los escasos logros de la Secretaría de Salud y la Cofepris en esta materia.

También en los lineamientos de la Cofepris, luego de exponerse el grave problema de obesidad en la niñez, se afirma que se recurrió a especialistas de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para corroborar lo que ya se sabía: que entre los 6 y los 12 años de edad los niños no son capaces de lograr un pensamiento abstracto, por lo que pueden asumir la publicidad como “mensajes absolutos”.

En este sentido, argumentó la Cofepris, “los niños no cuentan con conocimiento, experiencia y madurez para evaluar objetivamente la información publicitaria relacionada con las características, propiedades y modo de uso de los alimentos y bebidas no alcohólicas en el contexto de una dieta correcta”.

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En conclusión: con la nueva clasificación de programas, la Segob abre la puerta a los contenidos ya descritos y a más anuncios de jugos, néctares, salchichas, pasteles, pan de dulce, galletas dulces, helados, chocolates, cereales, bebidas saborizadas y otros productos que no se ajustan a los criterios nutrimentales y a los cuales se les atribuyen cualidades maravillosas que niñas y niños pueden creer sin cuestionar.

Es un retroceso más en derechos de las audiencias, uno más, pero habrá que presionar para que el gobierno federal someta a consulta estos lineamientos para que la sociedad, los expertos, el mismo IFT (con facultades constitucionales para supervisar programación y publicidad dirigida a la niñez) participen y se construya un documento consensuado y apegado a las mejores prácticas internacionales, junto con acciones que fortalezcan los derechos de las audiencias, como la alfabetización mediática.

gabrielsosaplata.com

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