La clase media fue testigo en los últimos 30 años de un encarecimiento en el estilo de vida, específicamente en los costos de vivienda, educación y servicios de salud. En México, la OCDE consideró que la clase media de México está cada vez más calificada, con el 20 por ciento de trabajadores en este rango y, frente a los demás países miembros, el gasto en vivienda ascendió al 22 por ciento, 10 puntos por debajo del promedio de la organización.

Ciudad de México, 11 de abril (SinEmbargo).- En promedio, el 61 por ciento de la población mundial tiene ingresos correspondientes a la clase media, en México este grupo se ha mantenido estable y se situó en el 45 por ciento de la población, uno de los más bajos de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En el análisis “Bajo presión: La clase media exprimida”, la organización detalló que a nivel mundial, la calidad de vida de la clase media se estancó o decreció durante las últimas tres décadas frente a quienes más ganan, un grupo que continuó acumulando ingresos y recursos.

De acuerdo don la OCDE dos terceras partes de la población mundial se identificó como parte de la clase media. Esta percepción es mayor en países nórdicos, como los Países Bajos, Luxemburgo o Suiza, en los que cuatro de cada cinco personas se ubicaron en este grupo.

En México la percepción generalizada de los habitantes, registrada por el organismo, fue de pertenecer a esta clase, independientemente de “sus propias circunstancias socioeconómicas objetivas”, este sesgo es similar en Italia o India. La OCDE lo asoció, en parte, al nivel que se considera como umbral mínimo para ser considerados clase media, pues este “tiende a ser sustancialmente más bajo para las personas más pobres y notablemente más alto para las personas más ricas”.

La OCDE definió la clase media como el grupo social cuyos ingresos se sitúan entorno al 75  y el 200 por ciento del sueldo medio de cada país.

De acuerdo con el informe, el 10 por ciento de las personas con más recursos acumularon casi la mitad de la riqueza mundial, en tanto que el 40 por ciento más pobres subsistió con el 3 por ciento.

Los hogares de la clase media de los países integrantes de esta institución están “cada vez más angustiados por su situación económica” y muchos consideran “injusto” el sistema socioeconómico.

La clase media fue testigo en los últimos 30 años de un encarecimiento en el estilo de vida, específicamente en los costos de vivienda, educación y servicios de salud, mismos que aumentaron por encima de los salarios. Como consecuencia, uno de cada cinco núcleos familiares de clase media gastan más de lo que ganan.

Entre 2007 y 2016, el aumento anual real de ingresos fue de 0.3 por ciento en los países miembros, 0.7 puntos porcentuales menos al 1 por ciento dado en los años ochenta y mediados de los noventa, pero 1.3 por ciento menor al de finales de los noventa e inicios de la primera década del 2000

La OCDE advirtió en su informe que desde mediados de los años ochenta, hasta la mitad de la segunda década de este siglo, la clase media se redujo del 64 al 61 por ciento de hogares de los países miembros. Un porcentaje que varía entre cifras que van desde el 50 por ciento como en México, Chile, Estados Unidos o Israel; hasta el 70 por ciento de las familias que pertenecen a la clase media en los países nórdicos y algunos países de la europa continental.

MÁS CALIFICADA, MÁS DESIGUAL

El informe, que también llama la atención sobre la persistencia de las desigualdades de género, dio cuenta que 1 de cada 6 trabajadores de clase media tiene un puesto de trabajo con altos riesgos de automatización, cifra dispar frente a quienes más ingresos registran, pues en este caso el dato se colocó en 1 de cada 10.

En México, la OCDE consideró que la clase media de México está cada vez más calificada, con el 20 por ciento de trabajadores en este rango y, frente a los demás países miembros, el gasto en vivienda ascendió al 22 por ciento, 10 puntos por debajo del promedio de la organización.

A nivel global se pudo observar un decrecimiento en el acceso a la clase media de la juventud, por ejemplo: cuando quienes nacieron en el periodo de la post guerra (1942-1964), conocidos como “Baby Boomers”, tenían 20 años casi el 70 por ciento pertenecía a la clase media; esta cifra bajó al 64 por ciento en la “generación X” (1965-1982); ahora, el promedio se localiza en el 60 por ciento para quienes son considerados “millenials” (1983-2002).

En el caso de México estas cifras fueron levemente dispares a la media de los países miembros y se mantuvo más bien estable, pues 48 por ciento de los Baby Boomers en sus veintes, eran de la clase media; 46 por ciento de la “generación X”; en el caso de los millenials, el porcentaje superó al anterior grupo poblacional y se colocó en el 47 por ciento.

URGEN POLÍTICAS

La OCDE recordó un anterior estudio en el que destacaba que una persona nacida en una familia pobre necesita entre 4 y 5 generaciones (unos 150 años) en alcanzar el nivel de ingresos medios.

Así, insistió en que esta tendencia es “política y económicamente insostenible” porque, según establece el estudio, “una clase media próspera y fuerte es crucial para cualquier economía con éxito y una sociedad cohesionada”.

De este modo, planteó que en el sistema político actual mientras la clase media se ha convertido es el sector más vulnerable, es a su vez el que “sostiene el consumo, dirige una gran parte de la inversión en educación, sanidad y vivienda y juega un papel clave en apoyar los sistemas de protección social a través de sus impuestos”.

Sociedades con una clase media fuerte, apunta la OCDE, tienen bajos niveles de crimen y disfrutan de mayores niveles de confianza y satisfacción, así como de una mayor estabilidad política y buen gobierno.

“Los Gobiernos deben tener un amplio abanico de herramientas políticas para abordar los retos que presentan estos gastos injustos e inabordables y la vulnerabilidad laboral, por lo que se necesitan reformas en el mercado de trabajo, la educación, los sistemas de formación, así como de las políticas sociales y fiscales”, asegura el estudio.

-Con información de EFE