El escritor tiene varios libros en preparación, entre ellos una nueva novela histórica. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

El escritor tiene varios libros en preparación, entre ellos una nueva novela histórica. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

Ciudad de México, 10 de septiembre (SinEmbargo).- El escritor mexicano Eduardo Antonio Parra (Guanajuato, 1965) escribe en estos tiempos una novela histórica, un libro de ensayos y otro de cuentos. Cuando se estanca en uno, va al otro y así. Lo hace a sabiendas de que la literatura es un trabajo solitario, la mayoría de las veces ingrato y que saca lo mejor de un escritor para dar poco a cambio.

Todo lo anterior lo dice la cronista, porque la realidad es que el autor de varios libros de relatos, entre ellos, Los límites de la noche (1996), Nadie los vio salir (2001), Parábolas del silencio (2006), y de las novelas Nostalgia de la sombra (2002) y Juárez, el rostro de piedra (2008), no usa la queja para referirse a su oficio.

Considera eso sí que los premios son un gran espaldarazo en la a menudo poco reconocida carrera literaria y de eso sabe bastante, pues ha obtenido varios reconocimientos y becas.

Parra ganó el Certamen Nacional de Cuento, Poesía y Ensayo de la Universidad Veracruzana (1994), y por el relato breve “Nadie los vio salir” el Premio de Cuento Juan Rulfo 2000, que convoca Radio Francia Internacional. Fue becario de la John Simon Guggenheim Memorial Foundation en 2001 y del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

Un escritor siempre está sometido a varios juicios, el del lector, la crítica, los jurados de concurso, la academia, sin contar la presión propia que no es poca en la mayoría de los casos.

¿Cómo se contrarresta la presión? Para Eduardo Antonio, lo mejor es evadirse.

Foto: Especial

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“Soy un maestro de la evasión”, dice en entrevista con SinEmbargo, llevada a cabo cuando fue a dar apoyo a los organizadores del Premio Lipp Brasserie y de paso anunciar su participación en el “Programa de Catas Literarias Lipperaturas”, donde se conjugan el arte de tomar buen vino merced a una selección del sommelier Miguel Ángel Cooley con las letras de autores mexicanos.

“Escribo, publico, hago la promoción y luego de la promoción procuro hacerme güey. Procuro esconderme y estar lo menos visible que se pueda, sin dejar de dar mis cursos y talleres, por supuesto”, confiesa el autor del reciente libro de cuentos Desterrados, que salió en 2013 por el sello Era.

“Lo que hago es meter la cabeza en la tierra o esconderme en una cueva para que no me encuentren, así puedo trabajar mejor”, afirma el escritor, quien hace poco también dio a conocer Ángeles, putas, santos y mártires, un libro con cuatro cuentos de su autoría, considerados clásicos de la literatura mexicana.

EL CUENTO NO ABURRIRÁ NUNCA

–¿De qué tratará tu próximo libro de ensayo?

–Estoy haciendo un libro de ensayo de la literatura universal. Un ensayo por cada cuento elegido.

–Me imagino que pondrás a Guy de Maupassant, a Juan Carlos Onetti, a Edgar Allan Poe…

–También va a estar William Faulkner…

–Siempre se destacan más las novelas de Faulkner que sus cuentos

–A mí, “Una rosa para Emily” (publicado por primera vez en 1930) me parece un cuento perfecto de la literatura universal.

­–Buenos cuentistas mexicanos fueron Francisco Tario, Juan José Arreola, Juan Rulfo…

–…Inés Arredondo, que me subyuga

–Siempre terminamos hablando del cuento, no va a aburrir nunca

­–Exactamente, me gustaría que eso lo entendieran los editores y sería de desear también que se abrieran más espacios en suplementos y revistas para poder publicar cuentos.

Su reciente libro de cuentos es "Desterrados", publicado por Era. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

Su reciente libro de cuentos es “Desterrados”, publicado por Era. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

­–Suele decirse que en México se lee poco, lo que no se dice es que en México se publica muchísimo

–Se publica muchísimo. Más bien lo que creo es que se leen muchos libros pero pocos ejemplares de esos libros. En México tenemos el problema, o al menos yo lo veo como un problema, que las ediciones son de 2 mil o 3 mil ejemplares como mucho. Eso quiere decir que son los escritores los que agotan los libros de sus colegas. En México hay más escritores que lectores. Eso es algo terrible.

–¿Y cómo te ubicas en ese contexto?

–Me ubico bien. Es el contexto donde empecé a escribir y donde me tuve que acomodar, haciendo la mejor promoción posible para ir ganando lectores.

Foto: Especial

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–¿La novela que se viene será histórica?

–Estoy haciendo una histórica que transcurre durante y después de la época de la Reforma y otra de ficción. Están por la mitad las dos, así que será la primera que salga. Ahora sí que me presiono, pero no me apuro.

–Ahora que apoyas el premio Lipp Brasserie, ¿cuál es tu historia con los premios literarios?

–Híjole, allá por los 90 empecé a ganar algunos concursos nacionales de cuento. Debo decir que el dinero de los premios es lo primero que te gastas y lo primero que se te olvida. Son una gran palmada en la espalda que te dice que vas por buen camino. Y luego cuando vienen premios más grandes, tu libro se vuelve noticia, hay más atención, reconocimiento y la gente conoce más tu obra.