El último rastro que se tiene de Luz Angélica es que fue vista en Chihuahua, Chihuahua, pero cuando la madre acudió a buscarla ya no la localizó. La familia está convencida que la joven, desaparecida desde el año 2008, es víctima del delito de trata de personas.

Ciudad de México, 12 de noviembre (SinEmbargo).- Luz Angélica Mena Flores salió a buscar empleo a la zona centro del municipio Benito Juárez, en Veracruz, la mañana del 4 de agosto de 2008. No regresó.

Luz del Carmen Flores Ramos, mamá de la joven de entonces 19 años, cree que su hija es víctima de una red de trata de personas, pues ha obtenido pistas e información que la joven ha sido vista en Chihuahua, donde habría sido llevada por unas personas que la explotaban en diversos cruceros de la capital de esa entidad.

La madre denunció que, hasta ahora y pasados 12 años, la Fiscalía de Veracruz en distintos gobiernos no ha investigado con la debida diligencia y premura, se retrasa y no actúa a tiempo, cuando ella misma le ha llevado información o rastros que ha logrado recopilar.

“Hay muchas pistas que desgraciadamente la Fiscalía no sigue hasta después de mucho tiempo y es por eso que yo me he convertido en una investigadora. Aunque yo no estudié, creo que la vida me enseñó a ser investigadora y espero graduarme algún día con la localización de mi hija”, compartió Luz del Carmen en entrevista con SinEmbargo.

QUERÍA CONSEGUIR EMPLEO

Luz Angélica tenía 19 años de edad cuando desapareció. La joven se dirigía a un local comercial en el centro de Benito Juárez, Veracruz, para dejar una solicitud de trabajo. Meses atrás había renunciado a su empleo para dedicarse al cuidado de la salud de su madre que había sido intervenida quirúrgicamente.

Carmen vio a su hija por última vez un día antes, era domingo. Ambas acudieron juntas al centro de Juárez, Veracruz, porque Angélica quería hacer unas compras, fue entonces que vio una boutique donde solicitaban una empleada y le interesó.

“Ella me dijo que ya quería trabajar. Me preguntó que si ya se podía, porque ella me cuidaba a mí. Yo le dije que sí, que ya estaba mejor”, platicó la madre.

Al concluir sus compras se dirigieron al hogar de Claudia, una de sus hermanas mayores. Ahí estuvieron hasta las 10 de la noche, después las dos hijas acompañaron a Carmen a su domicilio y luego Angélica se fue a su vivienda.

A la mañana siguiente, cerca de las 11 horas, Carmen recibió una llamada de la pareja de Luz; le marcaba para preguntar si estaban juntas porque –según su argumento– la chica salió desde las 8 de la mañana con la intención de ir sólo a dejar la solicitud de empleo al local, mismo que estaba cerca de su vivienda.

La señora Flores llamó a su hija Claudia, pero tampoco estaba con su hermana mayor.

Luz Angélica tenía 19 años cuando desapareció en Veracruz. Foto: Especial

“Entonces le marqué a su celular, al principio sí daba tono, pero no respondía. Todo el día le marcamos, pero no contestaba. El teléfono empezó a enviarnos a buzón a partir de las seis de la tarde, aproximadamente”, narró la mujer.

La familia acudió a la tienda que solicitaba empleadas, pero les dijeron que Luz no llegó al local. La versión de las personas en la boutique fue corroborada con las cámaras de videos: “En las imágenes no se ve mi hija, no se ve llegar en ningún momento”.

Posteriormente, se dirigieron a diversos lugares y establecimientos donde Angélica trabajó, ahí en el centro de la ciudad. Las familiares tenían la esperanza que la joven estuviera con alguna de sus amistades y excompañeras, “pero nadie la vio ese día. Nadie nos dio razón de ella”, abundó la madre.

Claudia, la hermana, fue quien acudió a las autoridades a levantar el reporte esa misma tarde, pues Luz del Carmen se resistía a la idea que su hija había desaparecido.

LAS PISTAS

Luz del Carmen denunció que la labor de las autoridades en la investigación ha sido muy limitada y lenta. Afirmó que hay muy poca actuación y se sumergen en procesos burocráticos que son una pérdida de tiempo y, por ende, de oportunidades para encontrar a su hija.

“Las autoridades siempre le dejan a uno las investigaciones. Ahí no se mueven para nada, todo lo que hay es porque yo lo he llevado. Yo he hecho muchas investigaciones”.

Al igual que otros familiares de personas desaparecidas, Carmen se ha convertido en una buscadora y rastreadora, pues insistió que el Estado poco hace por localizar a los desaparecidos.

La búsqueda de Luz ha dado algunas pistas. Dos años después de la desaparición, la familiar obtuvo información referente a que la joven fue vista en Chihuahua. Una persona conocida de Angélica la observó en la capital del estado.

“Esa persona dijo que la había visto en los cruceros en el centro de Chihuahua, Chihuahua. Dijo que andaba como vendiendo chicles o ahí haciendo cualquier cosa”.

Sin embargo, apuntó la madre, esa persona le avisó ocho meses después.

“Yo fui a buscarla a Chihuahua. Duré como 15 días allá, llevaba fotos con las que la anduve buscando. Me dijeron que sí la vieron, que la traían algunas personas en cruceros, que en la tarde las dejaban en el centro y después las volvían a recoger. Que siempre la miraban por la avenida 20 de noviembre a la altura del centro”, relató.

La ahora buscadora acudió a la Fiscalía para que la apoyaran con las diligencias y búsqueda en Chihuahua, pero aseguró que las autoridades no actuaron rápido, sino meses después, al grado que cuando regresó a Chihuahua en compañía de personal de la Fiscalía, “ya nadie nos daba razón, ya nadie nos decía nada de ella. Había desaparecido otra vez”.

“Ellos siempre dicen que primero hay que pedir autorización del jefe y luego dicen que no tienen recursos para moverse de inmediato. No sé por cuantos jefes tiene que pasar la orden para que la autoricen, pero después de cuatro o cinco meses, a veces hasta más de un año, es lo que duran para buscar la pista que uno les lleva. Imagínese todo el tiempo que se perdió”, abundó.

SOSPECHAS

La madre tiene sus reservas en cuanto a la versión que brindó la expareja de la chica, incluso sospecha de él porque, según comentó, ha caído en contradicciones en su declaración y no se mostró preocupado por la búsqueda de la joven.

“Él dijo primero que se fue a las 8, luego dijo a las 9 de la mañana. Yo siempre he tenido sospechas que él sabe dónde está o qué pasó. Desde que ella desapareció él se alejó. En lugar de ayudarnos a buscar o salir a pegar las pesquisas él no se preocupó”, aseguró.

Las autoridades sí investigaron al novio, detalló Carmen, pero no encontraron elementos de prueba que lo relacione o vinculen con la desaparición. “Al menos eso es lo que me han dicho”.

La indagatoria establece que Angélica desapareció el lunes 4 de agosto, pero Carmen cree que su hija pudo haber desaparecido desde un día antes.

“Yo tengo la sospecha que desapareció desde el domingo en la noche, yo pienso que ella no regresó a la casa, porque cuando yo fui a su vivienda, por la forma en la que hallé todo, no había indicios que ella hubiera pasado la noche ahí. Siempre se ha dicho en las investigaciones que ella desapareció el día 4 de agosto, pero yo como madre tengo la sospecha que ella no regresó a la casa el domingo en la noche después que me dejaron a mí”, abundó.

La madre detalló que las autoridades no han querido abrir esa línea de trata en la investigación de manera formal.

“Por las señas que me dan yo pienso que sí es trata de personas. Incluso he intentado que acepten seguir esa línea de investigación, pero piden pruebas. ¿Cómo puedo llevar pruebas? Me piden nombres y me piden tantas cosas, ¿cómo? Si yo supiera quienes la tienen ya hubiera ido yo por ella”.

La mamá insistió en que “todo lo que hay en la investigación no es por las autoridades, sino por mí, porque yo soy la única que la sigue buscando, aunque tristemente ahorita con la pandemia no he podido seguir”.

Y añadió: “Yo ya no espero que ellos [Fiscalía] se muevan, siempre que obtengo una razón de mi hija yo me muevo con mis recursos, hasta yo me he ofrecido que si no tienen gasolina yo les coopero, yo veré cómo la consigo, hasta soy capaz de pedir limosna con tal que me lleven al lugar donde la han visto. Es una desesperación muy fuerte, porque se pierde un tiempo precioso”.