Pasó poco tiempo entre que se declarara el galardón y la publicación de la novela. Este libro –”Una novela criminal”– tiene razón su autor, lo hubiera editado Alfaguara, hubiera seguido el camino de la promoción en México y no hubiera llegado como llegará ahora a todo Latinoamérica y España.

Es un caso sin resolver todavía, donde el protagonista, Israel Vallarta (ahora desesperado y angustiado) sigue en la cárcel y es ejemplo de cómo se manejaba la seguridad, e incluso las fake news, durante el Gobierno del ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa, de la mano de Genaro García Luna, quien “era un hombre muy poderoso”, dice el escritor.

Ciudad de México, 13 de abril (SinEmbargo).- Una novela criminal es un largo tratado sobre la injusticia que se vive en México. Es esa espiral por donde un día, si ingresas, de pronto serás culpable sin poder decir nada y sin que nadie defienda tus derechos.

Para escribirla, Jorge Volpi leyó un expediente de más de 20 mil páginas, entrevistó a sus protagonistas y construyó una historia “donde una caja de Pandora va a destapar una cloaca”.

Como Émile Zola (en el Caso Dreyfuss), como Fiodor Dostoievski, como Franz Kafka, sus mentores, el escritor aquí se revuelve en denunciar esa estructura invencible donde nos movemos todos y que se llama “justicia mexicana”: la víctima siempre es el culpable, ¿el culpable dónde está?, ¿cuándo sabremos la verdad?

Como Javier Cercas, como Emmanuel Carrère (acaso evocando a Sangre fría, de Truman Capote), Volpi utiliza la técnica narrativa basándose en los hechos periodísticos, usando la autobiografía para poner sus reflexiones y dudas, dejándole al lector la conclusión.

Desde La tejedora de sombras hasta Una novela criminal, el autor se ha convertido en un maestro de la narración, quizás (caso El cerebro de mi padre) por incluirse cada vez más él, por estar cada vez más involucrado en la historia, sacándose un poco de ese “contador frío” con que lo miden sus críticos.

Desde el punto de vista de la justicia, este es un libro valioso, tanto como para hacer decir al periodista Salvador Camarena, en su columna en El Financiero: “¿Esa parte de la estrategia, esa de los montajes mediáticos y la fabricación de testigos y pruebas de Genaro García Luna contra los Vallarta, también la defiende Margarita? ¿La reinstalaría? Ojalá antes de responder, lea a Volpi”.

Este martes 17 de abril, Carmen Boullosa y Jorge Zepeda Patterson, acompañados por Guadalupe Vallarta (la hermana de Israel) presentarán Una novela criminal, en la Biblioteca México.

“Lector, estás por adentrarte en una novela documental o novela sin ficción. Ello significa que, si bien he intentado conferirle una forma literaria al caos de la realidad, todo lo que aquí se cuenta se basa en el expediente de la causa criminal contra Israel Vallarta y Florence Cassez, en investigaciones periodísticas previas o en las declaraciones y entrevistas concedidas por los protagonistas del caso. Si bien me esforcé por contrastar y confirmar los testimonios contradictorios, muchas veces no me quedó otra salida que decantarme por la versión que juzgué más verosímil. Para llenar los incontables vacíos o lagunas, en ocasiones me arriesgué a conjeturar —a imaginar— escenas o situaciones que carecen de sustento en documentos, pruebas o testimonios oficiales: cuando así ocurre, lo asiento de manera explícita para evitar que una ficción elaborada por mí pudiera ser confundida con las ficciones tramadas por las autoridades”, dice el escritor.

¿Esa parte de la estrategia, esa de los montajes mediáticos y la fabricación de testigos y pruebas de Genaro García Luna contra los Vallarta, también la defiende Margarita? ¿La reinstalaría? Ojalá antes de responder, lea a Volpi, dice Salvador Camarena. Foto: Especial

­–Casos como el de Florence Cassez y el de Israel Vallarta debe de haber muchos en México. Reaccionar para estudiarlo, un poco menos, por el clima de la violencia que se vive.

­–En efecto, a mí me interesó este caso, pero este caso sólo lo conocemos por las coincidencias, la mayor es que Florence fuera francesa, si no fuera así seguramente uno más de los muchísimos casos de irregularidades policíacas en el sistema de justicia mexicano.

­–Valeria, en ese caso, es la persona que inicia la investigación, ¿es inconsistente?

­–Yo creo que la memoria humana es inconsistente. Entonces en realidad esto se ha estudiado mucho en el campo de la neurociencia es muy difícil con los testigos y quienes han sido víctimas de un delito que guarden una memoria permanente. Nuestra memoria es muy engañosa. No. Yo creo que ella es bastante consistente, pero al mismo tiempo creo que es fácil que la memoria cambie y también es fácil manipular la memoria.

­–Tú comentas incluso que Israel Vallarta es buena persona.

–Sí, bueno, en el relato que hace su familia y en el relato que hace Florence, pues sí, parece que era un joven sobre todo muy emprendedor.

­–Cuando tú lo conoces, ¿qué impresión te llevas?

–Las condiciones de ver a Israel son muy distintas a cualquier personaje de esta historia. Está en esta prisión de máxima seguridad, en el Altiplano, donde estaba “El Chapo” Guzmán, tienes que pasar 45 minutos de distintos controles, para llegar finalmente a un locutorio, donde no hay contacto alguno, hay un vidrio medio verdoso, con una reja, que apenas te deja ver a la otra persona. Entonces, lo que me llamó la atención desde el inicio es su sentido del humor, que seguía funcionando permanentemente. Él mantiene su inocencia cuando se le confronta frente a eso. Y las veces que yo lo he visto tenía ese buen ánimo. Ahora me han dicho lo contrario. Que ahora está cada vez más desesperado, que tiene muchos momentos de gran angustia, ciertamente son demasiados años sin sentencia.

Florence Cassez es escoltada por su padre y elementos del Instituto Nacional de Migración momentos antes de su liberación del penal de Tepepan, el 23 de enero de 2013. Foto: Especial, Cuartoscuro

–Genaro García Luna, ¿que dirías de él?

­–Ciertamente es uno de esos casos inauditos donde el jefe de policía, el jefe de la AFI [Agencia Federal de Investigación], reconoce en la televisión, en vivo con Denisse Maerker, que la policía se presta a realizar un montaje de estas características, lo que es una violación absoluta de los derechos humanos no sólo en el caso de las víctimas y de los presuntos secuestradores, además de utilizar a la policía sobre lo que no debe ser y eso es reconocido por el propio Felipe Calderón, quien lo nombra Secretario de Seguridad Pública. Ya sólo esto habla en qué país estamos.

–Genaro García Luna durante el Gobierno de Felipe Calderón era llamado “el hombre nazi que impartía seguridad sin ningún derecho”.

­–Pues parecía en efecto en ese sexenio un hombre con un enorme poder y un hombre con una absoluta influencia sobre el Presidente. Fue en esa época que comenzó la guerra contra el narco, que en buena medida le corresponde a él.

–Florence Cassez, ¿que te pareció?

–El encuentro con Florence fue durante un día entero. Estuve con Dunkerque con ella y fue un encuentro difícil. Muchas personas que la han conocido hablan de su lado más encantador, pero a mí no me tocó esa parte; para ella era doloroso estar recordando cada episodio, mi sensación era que estaba muy enojada por todo lo que vivió en México, muy enojada también por saber que en México se la sigue considerando culpable aunque haya sido liberada por la Suprema Corte, muy enojada con los hombres mexicanos, con Israel, con su ex pareja en ese momento…

–Tal es así que ella dice de Israel que era más un amigo e Israel habla de ella como la mujer de su vida…

–Bueno, pero otra vez la memoria y la manera en que uno cuenta las cosas se corresponde más con el presente que con el pasado. Así lo cuenta ella ahora, pero testigos en esa época hablan de una relación absolutamente pasional entre ambos.

Para mí es muy distinto al libro anterior que escribí. Todo está basado no digo en los hechos sino en las fuentes, eso significa que para mí era completamente novedoso, dice Volpi. Foto: SinEmbargo

–Tu estilo de narrar cada vez es mejor, ¿qué piensas de este libro?

–Para mí es muy distinto al libro anterior que escribí. Todo está basado no digo en los hechos sino en las fuentes, eso significa que para mí era completamente novedoso. Por ejemplo, al inicio, durante el secuestro de Valeria, yo quería decir de qué color iba vestida, qué uniforme llevaba y para hacer eso tenía que entrar en la página de la escuela a la que iba y ver de qué color era la ropa. Frente a mi trabajo de novelista anterior, donde simplemente dices: Va de azul y ya. Eso es por un lado. Por el otro, una enorme documentación, son 20 mil páginas del expediente, más cientos de las entrevistas que yo hice, más ciento de las entrevistas que hicieron otros, más los libros de los otros. Tratar de darle un cierto orden narrativo, en un caso tan lleno de lagunas, de inconsistencias, de contradicciones, que de todas maneras no es un relato completo. Es el atisbo de un relato de lo que pudo haber ocurrido.

–Hablas de los otros libros, valiosísimos, pero leer la novela es otra cosa.

–Los otros libros que son muy buenos en su estilo, el libro de Manuel Alejandro Vázquez Flores, se centra sobre todo en la familia, el libro de José Reveles es la primera aproximación al caso, el de Luis de la Barrera es un libro jurídico sobre el caso, yo lo que me planteé desde que leí el libro de Manuel es cómo contar la historia completa. Y eso es lo que hice con la novela. Eso es lo que intenté hasta donde me fue posible. El del secuestro que se vincula al caso, el de Valeria Cheja, que afortunadamente pude encontrarla y hablar con ella, hasta donde llegamos ahora.

–Yo escribí sobre el caso y ahora me resulta patético.

–Eso nos pasó a todos. Eso es por la manera en que lo que uno sabe o la manera en lo que uno cree que sabe es lo que dicen los medios y muchas veces los medios interesados. Yo también, al principio, me parecía que Israel Vallarta era culpable. Porque el relato que se había formado desde el momento del montaje era de su culpabilidad absoluta. Volviendo a ver el video, los periodistas constantemente están diciendo presuntos secuestradores, pero inmediatamente dicen son los culpables. Es obvio que van a defenderse, pero aquí nos queda claro que son culpables: ese relato fue muy fuerte durante el primer tratamiento del caso, muy policial al principio y fue muy fuerte en la segunda parte del caso, cuando Felipe Calderón decide no entregar a Florence Cassez y otra vez toda la información es “Existe la banda del Zodíaco”, “Toda la familia de Vallarta está en el secuestro y Florence es la líder de la banda”, todo lo cual, cuando vas al expediente, descubres que es falso.

–¿Te sientes parecido a Franz Kafka, a Fiodor Dostoievski?

–Mis modelos son en principio Emile Zola, que aparece mencionado repetidas veces en el libro, y también Dostoievski y Kafka, casos criminales sólo que aquí, en este molde, de la novela sin ficción.

–¿Qué dirías de la gente que va a leer este libro?

–Yo espero que intente el lector entrar al caso como yo intenté entrar. Una vez que decidí hacerlo, intenté eliminar todos mis prejuicios, de lo que he leído anteriormente, de si creo lo que he leído de los libros anteriores o si creo en la policía, para tratar de ver el expediente y de ir reconstruyendo con los protagonistas lo que va pasando. Creo que si uno entra así, independientemente de cualquier cosa, uno se va a dar cuenta de la infinita cantidad de irregularidades por las autoridades provocadas. No diría que va a cambiar totalmente sus impresiones, pero al menos permitirá que se instale esa duda por cómo fue el caso.

–Tu libro es ejemplo de lo que fue el sexenio de Felipe Calderón y un ejemplo de las fake news.

–Yo digo que si no inventamos las fake news con este caso, al menos es el extremo de las falsas noticias en el mundo. Horas de transmisión televisiva diciendo que eso que estamos viendo es la verdad, cuando en realidad nos damos cuenta de que no es la verdad. Eso es el extremo de las fake news. Tienes razón de que fue un caso de ejemplo del sexenio de Felipe Calderón, sobre todo por la figura de Genaro García Luna, pero el libro se ha mantenido hasta hoy porque refleja también el México de Enrique Peña Nieto, pues no han cambiado sustancialmente las cosas. Afortunadamente no estamos hablando de guerra ni de manipular las cosas, pero el sistema de justicia sigue siendo totalmente el mismo, sigue sin funcionar en la misma medida. Esta es la metáfora de un México donde los ciudadanos todos estamos desprotegidos frente a la autoridad, si tenemos la mala suerte de involucrarnos en un caso penal.