Economía

FAO: 4.8 millones de mexicanos no han comido hoy, en su mayoría mujeres y niños

13/08/2022 - 5:25 pm

Los datos de la ONU muestran que América Latina sumó cinco años consecutivos revirtiendo los avances logrados en la lucha contra el hambre, incrementando el número de personas en dicha situación. En el contexto de los dos años de pandemia de coronavirus, la recomposición del mercado laboral y la acelerada inflación que se enfrenta en el mundo han sido factores importantes en esta tendencia.

Ciudad de México, 13 de agosto (SinEmbargo).- Hasta 2021, alrededor del 3.7 por ciento de la población mexicana sufría inseguridad alimentaria, mientras que se estima que hay 4.8 millones de mexicanos y mexicanas que probablemente no han comido y tal vez no lo harán en el resto del día, reveló la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

De acuerdo con el organismo especializado de la ONU, la inseguridad alimentaria no sólo contempla a las personas en situación de hambre, sino quienes también viven con incertidumbre respecto de su capacidad para alimentarse o tener que comprometer la calidad o cantidad de su comida. En ese sentido, la cifra para México de quienes enfrentan algunas de estas dos situaciones asciende al 26.1 por ciento de la población, es decir, que 3 de cada 10 personas presentan algún grado de inseguridad alimentaria.

Si bien el problema no es reciente, la pandemia de COVID-19, y la crisis económica deriva de ésta, ha profundizado las complicaciones que enfrentan los hogares para pagar la comida y otros bienes y servicios básicos, lo cual impacta de manera desigual, pues los más perjudicados son aquellos países amplias brechas de desigualdad y altos niveles de pobreza.

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La FAO expresó que debido al incremento de la pobreza alimentaria, en 2021 se registró que entre 702 y 828 millones de personas alrededor del mundo que tenían algún tipo de inseguridad en su alimentación. “Hay casi 6.4 veces más personas que padecen hambre en el mundo que toda la población de México”, recalcó el organismo.

Según el estudio, América Latina y el Caribe ocupan la tercera posición continental con un 8.6 por ciento de prevalencia en su población que se encuentra subalimentada, lo que son 56.5 millones de personas que padecen hambre. Esto significa que 4 de cada 10 personas en América Latina y el Caribe viven con inseguridad alimentaria y “en sólo dos años, 13 millones de personas han caído en el hambre”.

“A pesar de la esperanza de que el mundo saldría más rápido de la crisis y de que la seguridad alimentaria comenzaría a recuperarse de la pandemia en 2021, el hambre aumentó todavía más ese año a nivel mundial, tras un repunte acusado en 2020, en plena pandemia de la COVID-19. Las disparidades en la repercusión y en la recuperación de la pandemia, junto con la limitada cobertura y duración de las medidas de protección social, dieron lugar a un incremento de las desigualdades que ha contribuido a que en 2021 se sumen nuevos retrocesos en lo que respecta al logro del objetivo del Hambre cero para 2030”, explicó la FAO.

Además, un 14.2 por ciento de las personas en América Latina padecen inseguridad alimentaria grave, es decir, que son parte de la población que se queda sin alimentos y que pasa varios días sin comer. Mientras que el 40.6 por ciento tienen un índice de inseguridad alimentaria de moderada a grave. Con ambas cifras, la región ocupa el segundo lugar en el mundo con inserguridad alimentaria.

El primer y segundo lugar de hambre en el mundo lo ocupa África y Asia, que tienen prevalencias de hambre 20.2 por ciento (278 millones de personas) y 9.2 por ciento (424.5 millones de personas), respectivamente. En cuestión de inseguridada alimentaria, las cifras para dichos continentes son de 57.6 por ciento de moderada a grave. 23.9 por ciento inseguridad grave en África (lo que lo coloca en el primer puesto de la estadística), y de 24.6 por ciento de inseguridad alimentaria moderada a grave y de 10.5 por ciento grave en Asia (con lo que ocupa el tercer puesto de la estimación de la FAO).

“Tras permanecer relativamente estable desde 2015, la prevalencia de la subalimentación se incrementó del 8 por ciento al 9.3 por ciento de 2019 a 2020, y creció a un ritmo más lento en 2021 hasta llegar al 9.8 por ciento”, se lee en el reporte del organismo especializado de la ONU.

Por su parte, Oceanía, América del Norte y Europa tienen índices de inseguridad alimentaria moderada a grave de 13 y 8 por ciento respectivamente, y de 4.5 y 1.5 por ciento de inseguridad grave cada una.

Regiones del mundo con mayor índice de subalimentación. Foto: Captura de pantalla, FAO.

Además, tras incrementarse entre 2019 y 2020 en África, América Latina y el Caribe y Asia, el hambre siguió aumentando en esas regiones en 2021, pero a un ritmo menor. En 2021, el hambre afectaba a 278 millones de personas en África, 56.5 millones en América Latina y el Caribe y 425 millones en Asia. Las previsiones apuntan a que cerca de 670 millones de personas seguirán padeciendo hambre en 2030, es decir, el 8 por ciento de la población mundial, igual que en 2015, cuando se puso en marcha la Agenda 2030.

“Luego de experimentar un acusado incremento en 2020, la prevalencia mundial de la inseguridad alimentaria moderada o grave permaneció en general estable en 2021, pero la inseguridad alimentaria grave alcanzó niveles más elevados. En torno a 2 mil 300 millones de personas en el mundo se encontraban afectadas por la inseguridad alimentaria moderada o grave en 2021”, subrayó el reporte.

Derivado de la inseguridad alimentaria y la subalimentación, se calcula que en 2020 entre los menores de cinco años había unos 149 millones (22 por ciento) que padecían retraso del crecimiento, 45 millones (6.7 por ciento) que sufrían de emaciación y 39 millones (5.7 por ciento) con sobrepeso a escala mundial. Si bien se realizaron progresos en relación con las metas de 2030 sobre el retraso del crecimiento, en cuestión del sobrepeso infantil se empeoró.

“Las niñas y los niños con sobrepeso u obesos se enfrentan a posibles repercusiones en su salud tanto inmediatas como a largo plazo, incluido un riesgo mayor de padecer ENT más adelante en su vida. A escala mundial, la prevalencia del sobrepeso en los menores de cinco años de edad se ha incrementado ligeramente, de un 5.4 por ciento (33.3 millones) en el año 2000 a un 5.7 por ciento (38.9 millones) en 2020. En alrededor de la mitad de los países del mundo se observan tendencias al alza.”

Las niñas y los niños de las zonas rurales y de los hogares más pobres, y aquellos cuyas madres no habían recibido una educación formal, eran más vulnerables al retraso del crecimiento y la emaciación. Los de las zonas urbanas y los de los hogares más ricos corrían un mayor riesgo de padecer sobrepeso.

UNA PROFUNDA BRECHA DE GÉNERO

En todas las regiones del mundo, la pobreza alimentaria es mayor entre las mujeres y los menores de edad. Las cifras de la FAO mostraron que América Latina presenta la brecha de género más amplia en materia de inseguridad alimentaria: de 11 puntos porcentuales. Esto es una brecha incluso mayor que las que presentan África y Asia.

Mientras el 45 por ciento de las mujeres latinas enfrentan algún grado de incertidumbre para alimentarse, esta cifra baja significativamente a 34 por ciento si se considera a la población masculina.

Y México se torna con una tendencia similar ya que 38 de cada 100 mujeres (38.1 por ciento) tienen problemas para cubrir sus necesidades alimentarias mientras que 26 de cada 100 hombres (25.8 por ciento) se encuentran en esta situación. Uno de los problemas principales de esto se debe a que los ingresos de la población femenina son significativamente menores que los de la población masculina, especialmente cuando las mujeres son racializadas, indígenas o pertenecen a la comunidad LGBT+.

Inseguridad alimentaria grave y moderada por regiones del mundo. Foto: Captura de pantalla, FAO.

Asimismo, la prevalencia de la anemia en las mujeres de entre 15 y 49 años de edad se estimó en un 29.9 por ciento en 2019. El número absoluto de mujeres con anemia ha aumentado de manera constante de 493 millones en el año 2000 a 570.8 millones en 2019. Esto tiene implicaciones para la morbilidad y la mortalidad femeninas y puede dar lugar a embarazos adversos y problemas en el recién nacido.

La FAO comentó que el contexto de la posible recesión actual dificulta aún más que muchos gobiernos incrementen sus presupuestos para invertir en la transformación de los sistemas agroalimentarios. Sin embargo, consideró que se puede y se debe hacer mucho con los recursos existentes.

“Una recomendación clave de este informe es que los gobiernos comiencen a replantearse cómo pueden reasignar sus actuales presupuestos públicos para hacerlos más eficaces en función del costo y más eficientes a la hora de reducir el costo de los alimentos nutritivos e incrementar la disponibilidad y la asequibilidad de las dietas saludables, de manera sostenible y sin dejar a nadie atrás”.

Valeria González Cervantes
Es feminista y Comunicóloga por la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la Universidad Nacional Autónoma de México. Tiene una gran afición por la lectura de ficción. Comenzó su carrera en La Hora Nacional.
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