Al joven Gerson Quevedo Orozco, desaparecido desde hace un año, desde pequeño le gustó el futbol soccer. Foto: Cortesía

Al joven Gerson Quevedo Orozco, desaparecido desde hace un año, siempre le gustó el futbol. Foto: Cortesía

Ciudad de México, 15 de marzo (SinEmbargo).– La mañana del 15 de marzo de 2014, Gerson Quevedo Orozco fue secuestrado cuando se encontraba con dos amigos dentro de una tienda Oxxo, en el municipio de Medellín de Bravo, en Veracruz. Ese mismo día, sus padres entregaron a los plagiarios 80 mil pesos a cambio del muchacho, de entonces 19 años. Pero Gerson no apareció. Desde entonces, el joven estudiante de Arquitectura forma parte de esa estadística oficial según la cual en México hay, a la fecha, 25 mil 736 personas no localizadas.

Hoy se cumple un año de la desaparición de Gerson. Aunque tanto la Procuraduría de Veracruz como la federal tienen abiertas sendas investigaciones sobre el caso, hasta ahora las autoridades no han conseguido dar con el paradero del muchacho, ni tampoco detener a algún sospechoso del secuestro y posterior desaparición, dicen los padres de Gerson, Maricela Orozco Montalvo y Gerson Quevedo Camarillo.

“Ellos lo que argumentan es que están trabajando, que están en el caso y sobre ello [pero] pues nosotros ya estamos desesperados. Un año y no hay nada, nada, absolutamente nada”, suelta el padre de Gerson.

Su madre procura matizar: “Sí hemos tenido apoyo, sí hemos tenido buen trato de las personas, pero no se ha llegado a resultados. No puedo decir que no se ha hecho pero, ¿qué te podemos decir si no tenemos a nuestro hijo?”.

Para cuando Gerson fue secuestrado y posteriormente desaparecido, se encontraba estudiando el segundo semestre de la carrera de Arquitectura. Era bueno para las matemáticas, cuenta su madre, quien a pesar de reconocer ese talento en su hijo no estuvo de acuerdo con que eligiera esa carrera. A ella le parecía que era una profesión muy demandante. Pero Gerson se aferró a su decisión y nunca se arrepintió de ella.

También le gustaba el fútbol soccer; desde pequeños, tanto Gerson como su hermano Alan Enrique lo practicaban con entusiasmo. Incluso Gerson había estado en el equipo local de los Tiburones Rojos.

Por ese gusto en común, cuando Maricela habla de Gerson inevitablemente se refiere también a su otro hijo, a ese que mataron el mismo día que secuestraron a Gerson.

LA TRAGEDIA

Mientras los padres de Gerson aguardaban inútilmente la entrega de su hijo –tras haber pagado su rescate–, en la casa de la familia Quevedo Orozco esperaban su otro hijo, su hija, su yerno y la novia de Gerson. Ahí los encontró un supuesto amigo del joven, quien les dijo que sabía dónde estaba.

El yerno de Maricela, Miguel Eliacim Caldelas, y su hijo Alan, de 15 años, salieron en su búsqueda. Al llegar al lugar donde Gerson supuestamente estaba, una camioneta los empezó a perseguir y acribilló a Alan y a Miguel.

Maricela y su esposo regresaban a su casa cuando escucharon los disparos.

Como el secuestro de Gerson y el asesinato de Alan y Miguel ocurrieron en la misma colonia donde vivían, los Quevedo Orozco supieron que ya no estaban seguros en ese lugar y ese mismo día abandonaron su casa. Sólo regresaron, escoltados por la policía, para recoger la ropa con la que velarían a Alan.

Tras vivir itinerantemente en casas de familiares, los Quevedo Orozco decidieron trasladarse a otro estado donde estuvieran más seguros. Los padres de Gerson Quevedo Camarillo se sumaron a ese exilio forzado, en el que se mantienen desde entonces. Atrás quedaron todos sus bienes, su casa y el negocio de tráileres del que vivían.

“Fue por todos lados. Una, el dolor de los hijos, porque pues son los dos, y mi yerno que también ya era como un hijo para nosotros”, dice Maricela sobre ese día, que hoy llega a su primer aniversario. “De momento nos quitan todo, aparte económicamente, imagínate. No hay ni palabras, es demasiado, demasiado”.

Desde su exilio forzoso, los Quevedo Orozco han tenido que enfrentar otro problema: la falta de apoyo económico de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), la cual han solicitado en su calidad de víctimas.

La CEAV fue creada en el actual gobierno para atender a los ciudadanos que han sufrido delitos o violaciones a sus derechos humanos, en sustitución de la Procuraduría Social de Atención a Víctimas, impulsada durante la presidencia de Felipe Calderón Hinojosa.

Esta instancia fue creada para fungir como el órgano operativo de la Ley General de Víctimas, la cual establece medidas para alojamiento y alimentación para personas que se encuentren en situación de vulnerabilidad, amenazadas o desplazadas de su lugar de residencia a causa del delito cometido en su contra.

La ley plantea que estas medidas están en manos del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF). Sin embargo, a la CEAV le corresponde coordinar que las dependencias involucradas en la atención a las víctimas cumplan con sus obligaciones.

Pero tanto la CEAV como el DIF les han negado la ayuda solicitada, afirman los Quevedo Orozco. Por ello es que en noviembre pasado, los padres de Gerson interpusieron un juicio de amparo contra la Comisión ante la omisión del organismo para atender sus peticiones de ayuda económica.

Sin embargo, tampoco el proceso de amparo ha tenido avances, a decir del padre de Gerson. Desde el pasado 8 de diciembre tenía que celebrarse la audiencia constitucional en el Juzgado Noveno de Distrito en materia administrativa en el Distrito Federal (ante el cual se interpuso el amparo). Pero, de acuerdo con Quevedo Escamilla, hasta ahora la audiencia ha continuado postergándose.

“Tengo a mis dos hijos, uno ya fallecido y el otro no sabemos y ellos insisten en que no somos víctimas. El juez es el que va a determinar si somos víctimas o no, lo cual la demanda la iniciamos en noviembre y hasta la fecha el juez no puede tampoco tomar la decisión si somos víctimas o no”, expresa con desazón el padre de Gerson.

Al señor Quevedo Camarillo también le molesta que a pesar de que haya varios elementos de investigación posibles, la indagatoria sobre la desaparición de su hijo Gerson no prospere.

“Un año y no tener un detenido que haya participado en los hechos, con tantas líneas de investigación que quedaron. Quedó una camioneta, quedaron armas, quedaron documentos. Muchas, muchas cosas. teléfonos. Y no han podido consignar a nadie”. se queja.

Tras un año sin saber de Gerson, los Quevedo Orozco viven sin ánimo. Se dicen desesperados, desilusionados.

Habla Maricela: “Digo desilusionados porque para nosotros la esperanza era de encontrarlo ya, porque nosotros tenemos la esperanza, tenemos la fe en dios de que Gerson está vivo. Entonces nuestra esperanza era encontrarlo rápido. No vamos a poder quitar el dolor que tenemos por Alan y Miguel, pero por lo menos lograr encontrar a Gerson, tenerlo con nosotros”.

Si todos los días son difíciles para ellos, pesan aún más los eventos familiares, las fiestas decembrinas, los cumpleaños. Apenas el pasado 4 de febrero, Gerson llegó a los 20 años.

Hoy su ausencia cumple un año.

Su padre habla de lo que ha sido para ellos la vida sin el muchacho: “Nuestra prioridad es encontrar a nuestro hijo. No te puedo decir que tengamos algún tipo de vida, porque con esto que nos pasó no podemos tener una vida normal, como la que teníamos antes. Yo creo que no la vamos a tener ya en lo que nos quede de vida”.