El caso Hank Rhon va cumpliendo, uno a uno, los pasos que condujeron a los caminos de Michoacán. Primero, una acción mediática justo antes de un proceso electoral importante. Luego, al Ministerio Público se le cae la causa frente a un juez por falta de pruebas. Después, la intervención de los partidos: el gobierno de Felipe Calderón utiliza su aparato de seguridad, dice el PRI hoy como antes lo dijo el PRD, con fines electorales. Le sigue el empecinamiento, como en el “michoacanazo”: lo que no pudo comprobarse en una primera instancia se va a otras, y a otras, y a otras. Posteriormente, la Procuraduría General de la República acusará de corrupto al sistema judicial y al final, el indiciado, acusado, en este caso Jorge Hank Rhon, dará su rondín por los medios para acusar a Calderón de politizar la impartición de justicia y para plantearse como una blanca paloma.
El final también es conocido: La PGR y –en este caso– el Ejército mexicano saldrán raspados; el detenido también, y habrá reclamo entre partidos y gobierno federal. Pero, al final, se logrará lo que parece que se buscaba: dar un golpe mediático a un oponente político justo antes de ciertas elecciones importantes.

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Como le dijimos aquí, el caso Hank Rhon terminará por salpicar al secretario de Gobernación. Aunque Francisco Blake Mora (PAN) ha sido cuidadoso y ha negado su participación, ya está involucrado hasta los tuétanos. Los dos más probables precandidatos a la gubernatura de Baja California para 2013 eran, o siguen siendo, estos dos personajes. Jorge Hank (PRI) salió libre; ahora tendrá todos los reflectores desde hoy y hasta después de diciembre del 2012, cuando el funcionario federal se quede sin empleo. ¿Y saben a quién dedicará su defensa pública? A su paisano: a Blake Mora. Y aunque no sea candidato del 2013 por el PRI, se dedicará, y vaya que tiene tiempo y dinero, a golpear a su declarado adversario político.
Nadie quisiera estar en los zapatos de un enemigo como Jorge Hank. Gulp. Hasta inspira miedo.

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¿Cómo que Marcelo Ebrard está organizando a los estados en temas de seguridad? ¿El perredista, el precandidato presidencial de oposición? Pues sí: el jefe de gobierno organizó el Primer Operativo Conjunto de Seguridad “Conago 1”, que inició el primer minuto del lunes pasado con 310 mil policías estatales, de investigación y ministeriales de 31 estados y el DF. Ese mismo lunes, la gente del secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, tuvo que recordarle a los secretarios de Seguridad Pública estatales que tenían otro compromiso con él. Al día siguiente, en el DF, los reunió en el Centro de Inteligencia de la Policía Federal para revisar casi la misma agenda que habían desarrollado los gobernadores con Ebrard.
Aunque Felipe Calderón dijo por Twitter que celebraba el esfuerzo del DF (“Felicidades a la Conago y al DF por su iniciativa de iniciar operativo contra secuestro, robo y extorsión, delitos del ámbito estatal”), nos dicen que no cayó nada bien en la SSP federal que se metieran en “sus” terrenos.
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Pian pianito, sin mucha cobertura de prensa, Andrés Manuel López Obrador construyó en México su Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Y ahora su estructura es la más competitiva dentro de las tribus del PRD, y podría enfrentarse a casi cualquiera. Si son 2 millones o 20 millones de afiliados, son muchos para un individuo que se la ha partido en contra de lo que quisiera el PRD aliancista (dirigido un buen tiempo por su adversario Jesús Ortega); en contra de su contrincante Marcelo Ebrard; en contra del gobierno de Felipe Calderón; en contra de la prensa oficialista y en contra de sí mismo.
Ahora, AMLO va por Estados Unidos. La semana pasada, en su visita a Los Ángeles, durante su asamblea informativa en el City Hall del ayuntamiento llamó a formar comités allá entre esa enorme nata de votantes –y fuente de recursos indiscutible– que son los migrantes. Aunque el 2012 está cerca, su operación hormiga puede funcionar. En eso anda.
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Son miles y miles de mensajes a sitios y blogs, y miles y miles de correos personalizados. Va uno: “Tengo 18 años y soy estudiante de la Preparatoria Regional de Puerto Vallarta incorporada a la Universidad de Guadalajara, y he sufrido todo lo que Emilio González ha hecho a la Universidad. Mi preparatoria está a punto de cerrar gracias a que el gobierno de Emilio no nos ha dado el dinero suficiente para las cosas básicas […] …y espero que EMILIO GONZALEZ NUNCA, PERO NUNCA LLEGUE A SER PRESIDENTE DE MÉXICO”, bla, bla. El gobernador de Jalisco, precandidato presidencial, cosecha lo que sembró: su enfrentamiento con la UdeG le está pasando facturas.