La catástrofe sólo puede ser comparada con un “holocausto nuclear” por el tiempo de hábitat propenso al fuego, la temperatura extrema, una sequía voraz y, claro, la inanición del gobierno australiano, dicen expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Ademas, destacan, para entender la magnitud de los estragos de estos incendios, los animales que han muerto equivalen a una séptima parte de la población humana mundial.

Ciudad de México, 16 de enero (SinEmbargo).– La vida de varias especies de animales está bajo amenaza por los incendios que ya han acabado con más de mil millones de animales en toda Australia desde septiembre pasado.

Para ir más halla que sólo un número, que aunque ya es imponente cuesta imaginar a lo que nos estamos enfrentando, los animales muertos equivalen a un séptimo de la población humana. Así lo dieron a conocer investigadores del Instituto de Ecología (IE) y de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Esta catástrofe que aún lastima con el fuego ardiendo justo ahora en Australia tendrá un impacto importante en la vida del planeta entero. Aunque aún no se tiene, evidentemente, datos concretos, los expertos estiman que habrá un severo impacto a la salud humana y en el cambio en el clima global.

“El cambio climático ha alcanzado ya niveles que amenazan a corto plazo la diversidad biológica del planeta y el futuro de la humanidad. Sabemos qué se tiene que hacer: parar el crecimiento de la población humana, reducir el consumo excesivo, las emisiones de gases de efecto invernadero y evitar la extinción de especies, desgraciadamente no se está haciendo”, alertó Gerardo Ceballos, investigador del IE.

Rafael Ojeda y Gerardo Ceballos. Foto: UNAM

Australia, por ejemplo, albergaba linajes evolutivos muy antiguos, por lo que las perdidas son invaluables, según acentuó Rafael Ojeda, académico de la FMVZ, en una conferencia destacada de la UNAM.

De hecho, el investigador Gerardo Ceballos asegura que la catástrofe sólo puede ser comparada con un “holocausto nuclear” por el tiempo de hábitat propenso al fuego, la temperatura extrema, una sequía voraz y, claro, la inanición del gobierno australiano.

Ambos expertos destacaron la diversidad biológica que vivía en Australia sumaba cerca de 2 mil 350 especies de vertebrados terrestres (mamíferos, aves, reptiles, anfibios), en su mayoría endémicos. Éstos animales, incluso desde antes de los incendios, ya tenía a más del 50 en peligro de extinción.

James Trezise, analista político en la Fundación Australiana de Conservación, habló en entrevista con la periodista Lisa Cox para The Guardian sobre las especies que corren peligro de extinción tras los incendios.

Esta lista, que a continuación vamos a mostrar, fue publicada grupos ecologistas. Sin embargo, no es a definitiva.

CACATÚA LUSTROSA DE LA ISLA KANGAROO

En Gofundme se piden fondos para salvar a la especie. Foto: Gofundme

De acuerdo con Trezise, esta especie que habita la isla Kangaroo habría perdido dos tercios de su entre el 50 y el 60 por ciento de su hábitat. Incluida su zona de anidación.

RATÓN MARSUPIAL DE LA ISLA KANGAROO

Ratón marsupial de la isla Kangaroo capturado por las cámaras de la ONG KI Land for Wildlife. Foto: KI Land for Wildlife

Esta es parte de las especies de las cuales ya se temía por su extinción antes del fuego. Tras los incendios, se cree que ya pudiera estar extinta ya que sólo habitaba dentro de la periferia de la isla Kangaroo.

KOALA

La especia ya se encontraba en peligro. Foto: EFE

Los Kolas ya se encontraban en peligro de extinción debido a la deforestación de su hábitat. Según los expertos de la UNAM, se estima que han muerto más de 30 mil, y miles más están heridos.

RATÓN DEL RÍO HASTINGS

Ratón del río Hastings . Foto: Twitter vía @Seqwater

La especie también en extinción habitaba en el norte de Nueva Gales del Sur. Los grupos ecologistas temen que no hayan podido reaccionar ante el fuego y se haya perdido la población que habitaba en ese lugar.

MIELERO REGENTE

Mielero regente. Foto: Twitter vía @RoyalSocBio

Expertos temen que también que los 400 ejemplares que no haya podido sobrevivir por el fuego de Nueva Gales del Sur.  Según los análisis preliminares de la ONG Birdlife Australia destacaron que sus principales zonas de reproducción se quemaron.

EULAMPRUS LAURAENSIS

Eulamprus leuraensis en el río Murray. Foto: Twitter vía @skinks_IUCN

El fuego acabó con gran parte del patrimonio mundial de las Montañas Azules, lugar donde era endémico este reptil.

WALABÍ COLA CEPILLO DE LAS ROCAS

Un walabí cola cepillo de las rocas come zanahorias lanzadas desde helicópteros durante los incendios. Foto: EFE

La especie se encuentra en riesgo a nivel nacional. Aunque unos ejemplares sobrevivieron al fuego, su hábitat quedo sumamente afectado, así como la vegetación nativa con la que aumentaban.

PSEUDOPHRYNE CORROBOREE DEL SUR

Pseudophryne corroboree del sur. Foto: Twitter vía @MyFrogCroaked

El incendio de Dunns Road, en Nueva Gales del Sur, está en llamas. En la parte norte de estas montañas, donde habita, las llamas aún no llegan, pero ya se acercan .

QUOKKA

Su desaparición implicaría un gran impacto en el ecosistema. Foto: vía Twitter

El hábitat clave para el quokka, en la cordillera de Stirling, fue devastada. Se teme por la población que vive en aquel continente haya sufrido la inclemencia del fuego y de los depredadores.

PERICO TERRESTRE OCCIDENTAL

Perico terrestre occidental. Foto: Twitter vía @ParrotOfTheDay

Siendo una de las especies más amenazadas, con 150 ejemplares silvestres, ahora el fuego los amenaza en en el parque nacional de Cabo Árido.

PICOCERDAS ORIENTAL

Picocerdas oriental. Foto: THE THREATENED SPECIES RECOVERY HUB | AUSTRALIAN GOVERNMENT’S NATIONAL ENVIRONMENTAL SCIENCE PROGRAMME

Desde antes ya solo quedaban 50 ejemplares en estado silvestre. Con su hábitat reducido 50 por ciento desde los 80 y ahora con los incendios, no se tienen muchas esperanzas.

PETAURO GIGANTE

Petauro gigante . : Twitter vía @Wilderness_Aus

La especie estaba considerada como vulnerables por la ley nacional de medio ambiente. Aunque su hábitat no se ha visto afectado por las llamas, se teme que los incendios aumentes la presión.