Economía

México tiene ya 21 millones 600 mil personas sin empleo por el golpe de la COVID-19, dice Observatorio

16/07/2020 - 5:40 pm

 Al menos 12 mil millones de empleos se perdieron por la pandemia del coronavirus, por lo que el número de desempleados se ubica en 21 millones 600 mil, informó el Colectivo Acción Ciudadana Frente a la Pobreza al proponer al Gobierno un “ingreso vital” que se entregue solamente a quienes perdieron sus trabajos.

Ciudad de México, 16 de julio (SinEmbargo).- La pandemia de coronavirus provocó ya la pérdida de 12 millones de empleos y disparó la tasa de desempleo a 33 por ciento, de acuerdo con los datos del Observatorio del Trabajo Digno del Colectivo Acción Ciudadana Frente a la Pobreza. En el país hay ahora 21 millones 600 mil personas sin empleos, de las cuales 11 millones 600 mil son mujeres.

De acuerdo con estos datos, la cifra presentada por el Instituto Mexicano el Seguro Social (IMSS) sería solo “la punta del iceberg”, al señalar que los empleos perdidos en el periodo de la pandemia son 1 millón 113 mil y maneja una tasa de desempleo de 4 por ciento.

Con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), los empleos perdidos son casi 12 millones, el IMSS reporta 1 millón 113 mil al 30 de junio, pero eso solo cubre una parte de la fuerza de trabajo, que son los registrados en el IMSS, explicaron Rogelio Gómez Hermosillo y María Ayala, investigadores del Observatorio.

Al inicio del 2020, el IMSS registró poco menos de 20 millones de trabajadores y el Inegi, más de 55 millones de personas ocupadas.

“El Inegi llama la tasa de desocupación. En abril era de 4.7 por ciento. Nosotros decimos que es solo una parte del empleo, porque son las que se quedaron sin empleo y las que están buscando, ahora en la crisis. La Población Económicamente Activa (PEA) tenía 57 millones, para mayo 45 millones, pero no se van a desocupados, el Inegi señala que no están ocupadas pero que no buscan trabajo pero porque no pueden salir a buscar por la pandemia”, comentó Gómez Hermosillo.

La cifra del Observatorio suman los desocupados y los disponibles, “es un desempleo abierto, desocupado y para entender que son personas sin trabajo, disponibles para trabajar y que quieren empleo, es la PEA disponible”, agregó.

Así hay 21.6 millones de personas sin trabajo, y la tasa de empleo es de 33 por ciento.

La situación afecta más a las mujeres, “la pandemia vino a destapar el mundo de trabajo lleno decadencias y pega más a las mujeres. El trabajo es precario pero afecta más a lo que es el tercio de la fuerza laboral; es alarmante cómo la puerta al trabajo, a tener un ingreso y solventar a la familia, para las mujeres, tiene una barrera que lo impide”, agregó Ayala en conferencia de prensa.

El otro grupo poblacional claramente afectado son los jóvenes, lo que hace a las mujeres jóvenes doblemente afectadas. Para este grupo, en jóvenes mejores de 30 años tienen una tasa de desempleo de 40 por ciento, mientras que para la población de 30 a 64 años, es de 28.2 por ciento.

También están los que conservaron su trabajo pero perdieron ingresos: de cada 10 personas que conservan su trabajo, seis no ganan lo suficiente para la canasta básica de una familia de 2 personas (el que trabaja y uno más).

Solo el 7 por ciento de los ocupados ganan más de 12 mil 800 pesos al mes, son 1.2 millones menos que a inicios de año.

Hay subocupación, se triplicó, ya que las personas que quieren y necesitan trabajar más horas pero la situación laboral no lo permite, son 13 millones de personas, 8.4 millones más que a inicios de año.

“La pérdida de empleos formales ya supera la crisis de 2008. Es un pronóstico: si se alenta la contratación, si las empresas contratan menos –se traía un ritmo de 800 mil 900 mil por años, tasa de 4 por ciento–, tardará más en recuperarse, se tendría que promover la creación de empleos […] después de la crisis pasada pasaron 10 años para recuperar los niveles de empleo del periodo anterior”, agregó Hermosillo.

También se hizo un llamado a cuidar que en este afán de generar empleos, éstos no sean precarios y se hizo énfasis en que en el país se requieren trabajos dignos, “no es crear solo empleos porque eso puede ser una fábrica de pobreza, una trampa de pobreza. Debe haber una discusión sobre cómo rompemos el cordón umbilical entre salud y trabajo, porque la salud es un derecho de las personas. Una parte importante de la informalidad, que es dejar a la gente sin derechos, tiene que ver con que se les de trabajo pero no se les afilie, hay que separar eso, empezar a caminar a que los derechos estén garantizados: la pensión, servicios de salud y servicios de cuidado”, añadió el investigador.

Acción Ciudadana ha insistido en este periodo de crisis en iniciar con un “ingreso vital”, que se entregue solamente a quienes perdieron el ingreso, no universal, sino una transferencia monetaria a esa población.

Daniela Barragán
Es periodista por la UNAM, con especialidad en política por la Carlos Septién. Los últimos años los ha dedicado al periodismo de datos, con énfasis en temas de pobreza, desigualdad, transparencia y género.
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