Foto: Ilse Huesca, Greenpeace

Por Edith Martínez*

Somos esclavos del tráfico y la contaminación que afecta a nuestra salud porque no tenemos alternativas para transportarnos sin depender de la quema de combustibles fósiles, una de las principales causas del calentamiento global, la amenaza ambiental más grande que enfrenta la humanidad.

Mientras vemos imágenes desgarradoras de osos polares en pequeños bloques de hielo a causa del descongelamiento de los polos y corales muriendo por el aumento de la temperatura en los océanos, nuestros gobiernos se niegan a abandonar la dependencia a los combustibles y el autotransporte en México es un claro ejemplo de ello, pues contribuye con casi un cuarto de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) por consumo energético del sector transporte.

El tiempo para hacer frente a esta emergencia climática se agota. La comunidad científica ha advertido que para evitar consecuencias devastadoras que nos alcanzarán a todas y todos sin importar el lugar en el que vivamos, es necesario reducir drásticamente las emisiones de GEI (45%) hacia el 2030 y prácticamente a cero en el 2050 para que la temperatura del planeta se mantenga por debajo del 1.5°C.

El actual sistema de movilidad en todo el país, además de ser uno de los sectores más contaminantes nos somete a trasladarnos en condiciones inhumanas, pasar horas en el tráfico y sufrir los impactos a la salud que genera la contaminación del aire causada por los millones de vehículos que circulan a diario, todo porque la inversión pública y la infraestructura favorecen al auto aunque seamos la mayoría quienes usamos el transporte público. ¡Es momento de independizarnos!

La independencia es tener el poder de elegir a dónde quieres ir y cómo llegar; es tomar tus propias decisiones y tener la posibilidad de disfrutar la libertad que te da transportarte como tú quieras con opciones dignas, de calidad, seguras y saludables para las personas  y para el planeta.

Independizarnos del auto significa reducir su uso para disminuir la quema de gasolina y hacer frente al cambio climático; significa también exigir a los gobiernos que el transporte público sea de bajas emisiones y para ello Greenpeace propone que sea eléctrico y que esa electricidad se genere de fuentes renovables. Independizarnos del auto es poder caminar o andar en bicicleta de forma segura en nuestras ciudades.

Personas alrededor del mundo se están organizando para contar con alternativas que permitan una movilidad distinta, a la par de exigir a los gobernantes acciones contundentes para frenar el cambio climático.

Desde México, hace unos días la Coalición Cero Emisiones encendió el Ángel de la Independencia con un llamado a la gente y los gobiernos para romper las cadenas que nos atan a un sistema de movilidad que resulta perjudicial para nuestro bolsillo, nuestra salud y nuestro planeta. Esta semana también veremos a millones de personas alrededor del mundo inundar las calles para exigir a los gobiernos actuar a la altura de la emergencia climática que vivimos y que nos obliga a dejar los combustibles fósiles.

Es por ello que independizarnos del auto es un acto de valentía para salvar al planeta que hoy más que nunca reclama la unión, fuerza y solidaridad que caracterizan a la sociedad mexicana.

*Edith Martínez es estratega de Involucramiento en Greenpeace México

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