Mancera se hizo de una imagen lejana de la gente y muy cerca de la cúpula priista: analistas

17/09/2015 - 12:03 am
En junio pasado, Miguel Ángel Mancera, quien hoy rinde su Tercer Informe de Gobierno en el DF, anunció  su interés . Foto: Cuartoscuro.
En junio pasado, Miguel Ángel Mancera, quien hoy rinde su Tercer Informe de Gobierno en el DF, anunció su interés por competir por la Presidencia de la República en 2018, sea como candidato independiente o como representante del PRD. Foto: Cuartoscuro.

Ciudad de México, 17 de septiembre (SinEmbargo).– Miguel Ángel Mancera Espinosa, Jefe del Gobierno del Distrito Federal (GDF), llega a su tercer informe desgastado, con una caída sostenida en su popularidad y, además, con una crisis de imagen pública; el Gobernante de la capital del país está hoy muy lejos de la aprobación social, pero muy cerca de la cúpula política federal priista, coincidieron expertos entrevistados por SinEmbargo.

Pero la impopularidad entre la población que votó por él en forma masiva en 2012 parecen ser lo menos importante para el mandatario, quien ve su carrera política en otras dimensiones. A pesar de las cifras que arrojan las encuestas y los cambios obligados en su gabinete, que realizó a la mitad del camino, sus aspiraciones presidenciales siguen en pie y se avivan mientras más se acerca 2018, dijeron los especialistas.

“Miguel Ángel Mancera atraviesa por un momento difícil. Los niveles de aprobación no logran remontar desde hace tiempo, ya sea por algunas variables que le son ajenas, como las relacionadas con la economía o la persistencia de la preocupación ciudadana en el tema de la inseguridad, o por decisiones equivocadas de su administración”, dijo José Antonio Sosa Plata, consultor en Comunicación Política y Coordinador del Diplomado en Redes Sociales 2.0 en la Universidad Iberoamericana.

Mancera Espinosa es el Jefe de Gobierno que ha conseguido el cargo con la mayor cantidad de votos: 63.5 por ciento de los capitalinos que votaron en 2012 lo hicieron por él. Sin embargo, tras tres años de gestión su popularidad ha caído significativamente, como han mostrado las periódicas encuestas de los diarios Reforma y El Universal.

Una encuesta de Reforma de diciembre indicaba que la  desaprobación ciudadana del Jefe de Gobierno alcanzaba el 60 por ciento. Dicho porcentaje, que se había mantenido así desde julio de 2014, era el más alto desde que el diario comenzó con el ejercicio, en abril de 2013, cuando el nivel de reprobación del mandatario local fue de 26 por ciento.

En abril de este año, Mancera continuaba con los mismos niveles de desaprobación, pues sólo 40 por ciento de los capitalinos aprobaban su gestión. Para agosto la encuesta de Reforma reveló que los habitantes de la Ciudad de México calificó con 5.7 la gestión del mandatario y el porcentaje de aprobación bajó a 37 por ciento.

El 67 por ciento de los líderes de opinión consideraron que Mancera no tiene un buen desempeño y 49 por ciento de los capitalinos dijo que a pesar de los cambios en el gabinete, las cosas seguirían igual.

“En relación con los asuntos de la ciudad está claro que se han acentuado los niveles de molestia e inconformidad. La corrupción en ciertas áreas de gobierno y en las delegaciones, los problemas de movilidad (falta de transporte público, tránsito) o el escándalo que se ha generado con la Línea 12 del Metro han sido, por ejemplo, son factores que han incrementado la desconfianza en la gestión del Jefe de Gobierno”, estimó el experto de imagen y comunicación política Sosa Plata.

El analista planteó que la popularidad que gozó el Jefe de Gobierno a su llegada, jugó un papel importante la aceptación del ex mandatario Marcelo Ebrard Casaubón, quien dejó el poder como uno de los mejores jefes de gobierno de la Ciudad de México.

Justo antes de cumplir seis meses de gobierno, la fundación City Mayors nombró a Mancera Alcalde del mes de junio y según la página de internet de la organización, uno de los motivos que se tomaron en cuenta para su elección fue porque “cuando en diciembre de 2012 Miguel Ángel Mancera asumió como Alcalde de la Ciudad de México era inevitable que fuera comparado con sus dos predecesores inmediatos. Después de todo, tanto Manuel López Obrador (2000-2006) como Marcelo Ebrard (2006-2012) implementaron cambios radicales en la ciudad”.

La organización dijo que Mancera supo “tomar lo hecho por Obrador y Ebrard como una base sólida para comenzar a construir una ciudad que pueda competir de manera exitosa con otras metrópolis como Nueva York, Sao Paulo, London y Tokyo”.

Y sí, los analistas coincidieron en que el Jefe de Gobierno sólo proyectó ser el Alcalde que retomó y aprovechó los frutos de la administración de Marcelo Ebrard Casaubón e incluso de Andrés Manuel López Obrador. Pero sin brillo propio, coincidieron.

“Se está construyendo una gubernatura sobre los éxitos de sus antecesores; creo que en estos seis meses hay pocos resultados concretos que se pueda decir: son fruto de su gobierno”, dijo en esa ocasión Luis Miguel Pérez Juárez, profesor Investigador de la Escuela de Graduados en Administración Pública y Política Pública del Tecnológico de Monterrey.

Durante sus primeros seis meses el mandatario no había logrado imprimir su “sello personal” en temas como inseguridad, violencia y contaminación.

A tres años de distancia, Miguel Ángel Mancera imprimió ya ese “sello personal” pero de forma negativa: ante algunas organizaciones civiles es el represor de las calles y el que dejó que el crimen repuntara en una ciudad que dejó de ser “una isla”, a la que el crimen organizado no tocaba.

Sosa Plata explicó que el desgaste de la imagen de Mancera Espinosa obedece a factores externos e internos. Entre los externos destacó una población cada vez más crítica y exigente, un contexto nacional adverso y un gobierno que no se ha comunicado con eficacia.

Entre los internos destacó el factor Partido de la Revolución Democrática (PRD), la fuerza política que lo llevó al poder y que padece de una severa crisis, que incluye derrotas electorales y divisiones internas.

“La izquierda acentuó su división y mantiene el conflicto como una característica que no ve bien la ciudadanía. El PRD fue castigado en forma severa en las pasadas elecciones locales. La fuerza que registró Morena fue leída no solo como un fracaso del PRD, sino del mismo Gobierno de la ciudad. Aún más. La comunicación política ha sido uno de sus principales puntos vulnerables porque el Gobierno de la ciudad ha mantenido modelos tradicionales y no se ha adaptado a las necesidades que plantean los nuevos medios y las redes sociales. El mismo Jefe de Gobierno así lo ha reconocido en muchas ocasiones”, dijo.

Fernando Gutiérrez Cortés, director del Departamento de Comunicación del Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México, estimó que la causa del desgaste de la imagen de Mancera se debe a sus decisiones “impopulares” y una ruptura con la izquierda que se fue acrecentando conforme pasaron los años.

Hoy Mancera, añadió, llega a su tercer año de Gobierno en el DF como un político moderado y más coincidente con el Gobierno federal que encabeza Enrique Peña Nieto.

“Tiene coincidencias en diversas áreas con el Gobierno federal. El tema de la Línea 12 fue primordial, pues dejó claro que no cubriría a su antecesor, donde pareciera que pactó con el Gobierno federal para atacarlo”, comentó.

Medidas como el Doble No Circula y el aumento del precio del boleto del Metro, no fueron bien recibidas por la población capitalina.

Aún así, para Gutiérrez Cortés, el Jefe de Gobierno sí está interesado en mejorar esa imagen que se granjeó durante su primer trienio.

“A eso obedecen los cambios en su gabinete, que si dan buenos resultados, quizás la percepción de la población mejore”, dijo.

DEL CASO HEAVEN A LA REPRESIÓN EN LAS CALLES

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Mancera heredó de su antecesor Marcelo Ebrard la imagen de una ciudad segura, una “isla” donde el crimen organizado parecía no penetrar, pero  desaparición de 12 jóvenes del bar Heaven el 13 de mayo de 2013, en la Zona Rosa, una de las más vigiladas de la ciudad, echó abajo esa impresión.

La ineficiencia de la policía capitalina para enfrentar el caso de los 12 jóvenes desaparecidos y la del propio Mancera y su equipo cercano –quien debería ser el primero en mostrar experiencia en el manejo del caso, pues estuvo al frente de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF)–, lo colocaron en desventaja ante la opinión pública.

De acuerdo con activistas, el talón de Aquiles de la administración de Mancera es la seguridad y los derechos humanos.

Unos días después de su primer aniversario, el mandatario incrementó de tres a cinco pesos el boleto del Sistema de Transporte Colectivo Metro, lo que provocó un malestar generalizado en la sociedad y movilizaciones como #PosMeSalto.

El Jefe de Gobierno contestó al descontento que generó el aumento a la tarifa con una propuesta de reforma a la Ley de Cultura Cívica en el Distrito Federal, para castigar a quienes no pagan el transporte público y se saltaban las barras del Metro en protesta.

Después del golpe del boleto del Metro, el mandatario asestó uno mas a su historial: relanzó el programa Hoy No Circula y limitó la circulación de los fines de semana, sólo para autos nuevos.

Según una encuesta de Reforma, que coincidió con el primer año y medio de la administración de Mancera, la medida fue uno de los factores más significativos para el resultado que arrojó su encuesta sobre la aceptación del Jefe de Gobierno.

Pero el ejercicio también incluyó otros temas, como comercio ambulante, empleo, seguridad pública y corrupción (este último rubro con 74 por ciento de desaprobación) donde Mancera fue reprobado por los habitantes de la Ciudad de México.

Artículo 19 ubicó a dos años de la gestión de Mancera Espinosa a la Ciudad de México entre las tres entidades más violentas para ejercer el periodismo por el número de agresiones, comparado con Veracruz y Quintana Roo.

Pero las agresiones a comunicadores no fueron la excepción: en la ciudad se desató desde que tomó posesión como Jefe de Gobierno, una racha de intolerancia y criminalización de la protesta en las calles.

Jesús Robles Maloof, activista que ha seguido los casos de los jóvenes detenidos durante las protestas en las calles del Distrito Federal durante el último año y medio, dijo que el mandatario hizo a un lado los derechos humanos.

“No tomó a los derechos humanos como base de su actuar, estableció una política de cero diálogo social, de nula posibilidad de un diálogo y recurre sistemáticamente a la fuerza”, expuso.

Al cumplirse sus tres años de gobierno, el tema de los derechos humanos en la ciudad no parece ser importante para el mandatario capitalino.

De hecho, hay retrocesos importantes, como la pérdida de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), organismo que dejó de ser un contrapeso al gobierno de la ciudad, dijo Juan Martín Pérez García, director de la Red por los Derechos Infancia en México (REDIM).

“Capturó a la Comisión de Derechos Humanos. Colocó a una persona que no es defensora de los derechos humanos y que ha estado bajo la tutela y la anuencia positiva de Mancera. Perdimos a una institución que había sido como un contrapeso real desde hace 15 años atrás”, explicó.

Aunque Miguel Ángel Mancera realizó cambios en su gabinete, no tocó a los encargados de la seguridad pública y procuración de justicia en la ciudad.

No tocó a los autores de varias represiones en las calles.

“No removió al Jefe Apolo [Luis Rosales Gamboa] y otros policías responsables de la represión, siguen operando. La aprobación para Mancera seguirá cayendo”, afirmó.

Juan Martín explicó que Mancera nunca fue un candidato cercano a las organizaciones civiles, sino un político que aprendió que los acuerdos “se hacen en otro lado”: las cúpulas.

Para Francisco Cerezo Contreras, integrante del Comité Cerezo, el Jefe de Gobierno trabaja para el PRI.

“Nosotros creemos que el entra fundamentalmente para entregar el Distrito Federal para el PRI: tiene que jugar bajo las reglas del PRI y del Gobierno Federal, por eso está modificando leyes”, opinó.

MANCERA ECHÓ A PERDER SU CAPITAL POLÍTICO

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El pasado 19 de febrero, el Centro de Investigación para el Desarrollo, AC (CIDAC), publicó en su boletín semanal un análisis en el que apuntaba que Mancera “echó a perder” el capital político que tenía cuando llegó a la Jefatura de Gobierno, con el más alto número de votos que ha conseguido un candidato a Jefe de Gobierno. Fueron 45 puntos de ventaja sobre su rival más cercano, aprobación que gradualmente se ha desdibujado desde que llegó al poder.

Quien se beneficiará del debilitamiento de Mancera, será Morena, pues el partido liderado por López Obrador buscará catapultar sus triunfos en las delegaciones principales, que son también las más redituables política y económicamente, para forjar un camino hacia la elección de 2018.

“Morena aprovechará las críticas a la gestión de Mancera, el debilitamiento estructural del PRD, y pondrá la mayoría de sus recursos en la obtención de triunfos en las principales delegaciones del DF”, planteó el texto de CIDAC.

El director de Análisis Político de CIDAC, Antonio de la Cuesta, indicó que Mancera no “jalará hacia abajo al partido”, pero tampoco le ayudará, a pesar de no contar con niveles tan bajos de popularidad como el Presidente Peña Nieto. “Puede afectar, pero no será un factor decisivo; aún así Morena sí le pegará fuerte al PRD”.

Pero para el politólogo Telésforo Nava, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la merma en la popularidad de Mancera podría favorecer también al PRI. El experto en la izquierda mexicana sostiene la hipótesis de que Mancera deliberadamente ha emprendido políticas o acciones impopulares para perjudicar al PRD y fortalecer al PRI, partido al que identifica como cercano (como la Línea 12, el Doble Hoy No Circula y el incremento del boleto del Metro).

A ello podrían sumarse el problema de la inseguridad, que el mandatario capitalino ha minimizado, el escándalo del Oficial Mayor, Edgar Armando González Rojas, quien renunció en octubre de 2014 tras la divulgación de audios en los que se le involucra en supuestas compras de insumos con sobreprecios, o el avance de proyectos inmobiliarios en varias zonas de la ciudad pese al rechazo de los vecinos.

“Son una serie de políticas muy impopulares, que cualquiera diría qué lo que está haciendo Mancera, tal parece que [es] trabajar para desprestigiar al PRD y que éste en el futuro pierda las elecciones”, consideró Nava.

No obstante, señaló el politólogo, el más perjudicado por sus acciones impopulares será el PRD, no él. “Esto sí va a repercutir definitivamente en la votación del PRD en este año en las elecciones, pero sobre todo en el 2018”.

José Antonio Sosa Plata explicó que el tercer año de gobierno es una oportunidad para “corregir, consolidar, proyectar y ofrecer más logros en beneficio de los habitantes de la ciudad”.

“Tengamos presente que los habitantes del DF destacan por su interés en los asuntos públicos, porque son más exigentes con la autoridad y porque aquí se registra una actividad intensa en el uso de las redes sociales. Además, según las encuestas, el estado de ánimo de la ciudadanía pasa por un momento difícil que se manifiesta con una opinión muy negativa en contra de los políticos en general”, dijo.

Para el analista el repunte en la imagen de Mancera es viable y factible, debido a que cuenta con la experiencia de sus tres primeros años, los recursos económicos y materiales para hacer los ajustes necesarios en su estrategia de comunicación; la cual debe ser revisada urgentemente.

Pero para el activista Juan Martín Pérez es “poco probable” que Mancera Espinosa tenga un interés genuino en recuperar su popularidad o mejorar su imagen.

“Con quien está acordando es con políticos y empresarios. No ha sido su preocupación la imagen, como lo fue para Marcelo y Andrés Manuel [López Obrador], quienes trataban de mantenerse en un estándar en las encuestas”, explicó.

El activista expuso que Mancera desprecia a la sociedad civil de la Ciudad de México, la cual se fortaleció a raíz del sismo de 1985, el cual detonó a una sociedad fuerte, participativa y que además, le abrió las puertas al PRD en 1997.

“Esa sociedad civil fue traicionada por el PRD siendo gobierno. Mancera no llega por las luchas sociales sino por un acuerdo político, por un sentido pragmático”, finalizó.

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