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El próximo viernes veremos protestas en todo el planeta encabezadas por jóvenes que reclaman a gobiernos y corporaciones detener el cambio climático, señalando a las generaciones adultas su responsabilidad en heredarles un mundo donde las condiciones de sobrevivencia serán profundamente más difíciles para ellos.

Millones, decenas de millones y, seguramente, cientos de millones de personas, en los próximos decenios, enfrentarán dificultades de acceso a agua, alimentos, sufrirán los eventos climáticos extremos: sequías, inundaciones, huracanes, aumento del nivel del mar. Todos estos fenómenos se están agudizando y, muy posiblemente, entren en una espiral de retroalimentación convirtiéndose en más catastróficos.

El viernes será uno más de “Fridays for Future” (viernes por el futuro), un movimiento que inició una niña sueca, Greta Thunberg, y que en unos meses sumo a millones de jóvenes en todos los continentes. Será un “Fridays for Future” más, pero con una convocatoria a una huelga global y con el respaldo de las Naciones Unidas que dará la voz a esta niña de 16 años en la Cumbre de Acción Climática que se desarrollará la siguiente semana en Nueva York.

Los jóvenes cuestionan a la sociedad de la usura y el hiperconsumo, al sistema económico que profundiza las desigualdades y concentra la riqueza en el 1 por ciento de la población, la obsolescencia programada del úsese y tírese, la contaminación por los plásticos y los químicos persistentes, el sistema alimentario basado en la comida basura, la destrucción de los ecosistemas y la reconocida ya Sexta Extinción Masiva de Especies.

Puede alguna institución educativa, decir que educa, sin detenerse con sus jóvenes, sin unirse a este llamado generacional por la justicia social y ambiental, sin reflexionar las causas de la situación que enfrentamos y que será un mayor reto para ellos. Podemos guardar silencio y no tener respuesta a nuestros hijos y nietos cuando nos pregunten si hicimos algo al respecto.

Desgraciadamente, en nuestro país, la miseria, la desinformación, la ausencia de formación sobre el devenir de nuestra civilización es casi absoluta. La televisión comercial y la mayor parte de los medios masivos sumidos en la banalidad y la vulgaridad, mantienen a la población en una profunda ceguera.

El viernes próximo habrá que sumarse a la “Huelga Global”.