Nashieli Ramírez Hernández, la nueva presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México reconoce que la violencia contra las mujeres en la capital del país se ha elevado hasta colocarla en lo más alto a nivel nacional debido a la impunidad.

La ombusperson capitalina reconoce que esa violencia no sólo se da en el hogar o en las calles, sino que es ejercida por las propias autoridades de justicia, por lo que su trabajo se encaminará a la erradicación de todas las acciones ilegales que continúen perpetuando acciones que se traduzcan en desigualdad y falta de acceso a la justicia.

Ciudad de México, 18 de diciembre (SinEmbargo).– Nashieli Ramírez Hernández, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDH-CdMx), reconoce que en la capital la impunidad ha escalado y, por tanto, también la violencia en contra de las mujeres. “Estamos en una ciudad que, en términos de indicadores de violencia comunitaria, está en primer lugar a nivel nacional y esto se da en las calles, en el transporte público, en el hogar. Es una violencia del día a día, de cotidianidad extrema. Tenemos grandes problemas que derivan de una parte cultural que tendríamos que estar atacando”, afirma la ombudsperson capitalina.

“Cuando hablo de cultura no sólo me refiero al ámbito privado –en donde se perpetúan este tipo de violencias o se justifican–, sino también al servicio público y quienes deberían atender a las mujeres violentadas, que también tienen una pared de estereotipos. Todavía es común que si se denuncia el maltrato familiar la misma policía trate de desactivar el asunto de la denuncia (…) y el problema es que nueve de cada 10 feminicidios tiene historias de violencia y esas historias de violencia no fueron escuchadas, no fueron atendidas”, plantea Ramírez Hernández en entrevista con SinEmbargo.

Ramírez es apenas la segunda mujer que llega a la Presidencia de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México desde que en 1993 se creó ese organismo; es también nieta e hija de mujeres trabajadoras: su madre era maestra y tuvo una abuela profesora y otra costurera. Ellas le transmitieron la empatía por el trabajo “en la calle” y con la comunidad, afirma.

Desde muy joven se involucró con las luchas sociales, la defensa de la educación y los derechos humanos. Su llegada al organismo máximo de promoción y defensa de las garantías en la Ciudad de México, como ella misma piensa, fue el camino natural de su búsqueda como luchadora social.

Entró en el servicio público cuando este aún se encontraba “lleno de hombres”. Trabajó en la Secretaría de Educación Pública (SEP), en la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y en la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol). “Ser la única mujer en un mundo muy masculino”, como lo es servicio público estatal, le permitió descubrirse en las diferencias entre hombres y mujeres. A pesar de nunca haberse identificado con las lógicas que determinaban que las mujeres tendrían mayores impedimentos para crecer profesionalmente, reconoce que la división entre la vida pública y privada aún es una problemática que a traviesa la vida profesional de muchas mujeres.

“Si yo te describo mi vida, sobre todo a partir de cómo postergas y cómo decides en tu vida personal y lo equilibras, siempre es algo que poco se cuestionan del lado masculino, son las lógicas desde el lado de lo femenino. Porque las mujeres siempre tomamos las decisiones o nos equivocamos en el ámbito privado. Cuando tomamos las decisiones no son nada más del ámbito público, si no que impacta nuestra vida y nuestras lógicas de decisiones privadas, algo que en el mundo masculino no se da”, reflexiona la ombudsperson capitalina.

La mujer, “nacida en las luchas de izquierda”, tuvo que postergar su maternidad y en determinado momento aligerar su carga de trabajo para poder ser madre y profesionista a la vez. A pesar de ello, Nashieli reconoce que su posición ha sido privilegiada, lo que disminuyó los obstáculos a lo que estuvo expuesta. A diferencia de muchas otra mujeres siempre ocupó puestos en los que “no se le recriminó sus papel como madre”, por lo que puedo desempeñarse en aquellos que le permitieron estar cerca de su hija.

A pesar de que las presiones ejercidas por el mundo laboral, Nashieli consiguió romper el “techo de cristal” –término usado por la teoría de género para hablar sobre la limitación del ascenso laboral de las mujeres al interior de las organizaciones– estableciéndose como directora de la CDH-CdMx, logro que insiste no hubiera sido posible sin su posición privilegiada ante las desigualdades que impiden a otras “con más entusiasmo o más preparadas” avanzar.

Estar al frente del organismo de derechos humanos es una muestra de que no existen espacio laborales idóneos para los hombres y las mujeres. Un mito que continúa perpetuándose en países como el nuestro, en el que a penas el 48.8 por ciento de la población ocupada representa a las mujeres.

“Este tipo de puestos o niveles no están destinados para el mundo masculino, no tendrían porque tener etiqueta de género, podría decir estoy aquí porque soy mujer, pero estoy aquí porque soy una defensora de derechos humanos (…) El mensaje tiene que ser un mensaje en donde las mujeres tienen que empoderarse, en términos de ver que ese este tipo de puestos no son lejanos. Y aunque muchas veces tengamos que romper y tengamos que señalar, y aunque todavía con todo y la paridad, nos vemos siendo menos en las posiciones de poder, se puede, si se puede, siempre y cuando naturalmente entendamos que hay cosas con las que que tenemos que trabajar y que estar. Tienes que combinar y buscar integralidad en dos mundos que muchas veces parecen que no son coincidentes”, añade Rodríguez.

La brecha salarial y la falta de ascenso de las mujeres en sus espacios laborales son la muestra de la violencia que aún se ejerce sobre este sector de la población, que puede tener consecuencias tan graves como el feminicidio. Al respecto, la ombusperson de la CdMx opina que el trabajo de la CDH debe estar encaminado en la erradicación de cualquier tipo de violencia que continúe perpetuando acciones que se traduzcan en desigualdad y falta de acceso a la justicia.

A partir de enero de 2019 se pondrá el marcha un Consejo Interinstitucional con visión de género en la Ciudad de México, una propuesta del Gobierno local, a cargo de Claudia Sheinbaum Pardo, que se encargara de dar seguimiento a las políticas públicas que se implementen para atender a las mujeres en las diferentes dependencias capitalinas. La violencia en contra de las mujeres y el feminicidio es uno de los puntos más relevantes de la agenda de la Jefa de Gobierno, un proyecto de trabajo a la que se ha sumado el mecanismo de protección.

El trabajo de la CDH debe estar encaminado en la erradicación de cualquier tipo de violencia que continúe perpetuando acciones que se traduzcan en desigualdad y falta de acceso a la justicia, dice su nueva titular Nashieli Ramírez Hernández. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo

LOS CAMBIOS EN LA AGENDA DE GOBIERNO

La nueva agenda de gobierno de la Ciudad de México, calificada por algunos especialistas como progresista, se ha convertido en un reto para instituciones como la CDH que tendrá que alinearse al Gobierno local y a la nueva Constitución que entró en vigor en septiembre de este año. Es en esta coyuntura donde la Presidenta del organismo de derechos humanos, ubica la transición con el nuevo gobierno.

“En este momento coinciden dos cosas: coincide el cambio de Gobierno y la entrada en vigor a nuestra Constitución, tenemos en la ciudad una Constitución garantista, una carta de derechos que incorpora cosas como el derecho al cuidado. Eso es una cosa que no nada más incluye a las y los adultos mayores, si no también al trabajo femenino . Este tipo de nuevos derechos nos coloca como ciudad si de avanzada, pero también con mucho retos por donde avanzar, en términos de poder hacer realidad todos estos derechos. Por ejemplo, cuando se asume hay un derecho al cuidado se asume desde las que cuidan, que generalmente son mujeres y también de quienes son receptores del cuidado. Para mí es coincidencia en el tiempo y una gran oportunidad”, dijo Nashieli Ramírez.

Otra de los desafíos de la nueva administración ubicado por Ramírez es el replanteamiento del modelo de control de multitudes, que deberá reconfigurarse con la disposición de desaparecer el cuerpo de granaderos. Durante la toma de posesión de la Ciudad de México, la nueva jefa de gobierno, evocó el movimiento estudiantil de 1968 y aseveró que desaparecía a dicho cuerpo. Una propuesta que la misma Claudia Sheinbaum lanzaría como una muestra de justicia social a los estudiantes reprimidos y asesinados.

“Tenemos 356 quejas relacionadas con granaderos, algunas de ellas ya se han cerrado. Tenemos 13 recomendaciones relacionadas con el cuerpo de granaderos, generalmente todas tiene que ver con exceso en el uso de la fuerza y no apego a los protocolos que tienen que ver con moderar su actuación. La desaparición, en términos de estigma, es simbólica lo importante aquí es como te vas a estar replanteado estos procesos y controles de multitudes y en esta ciudad tenemos muchos (..) esta es una ciudad de multitudes y sí se requiere de protección, no de la lógica de la represión pero sí de la lógica de la protección. Esperamos que el estigma, las manera y los usos de la desaparición del cuerpo de granaderos sirva para que tengamos otros mecanismo para el manejo de magnitudes”, aseveró Ramírez al reflexionar sobre la impunidad con la que dicho organismo policial actuaba durante su actividad.

AUSTERIDAD TAMBIÉN GOLPEA A LA CDH

El llamado “programa de austeridad”, anunciado por Sheinbaum Pardo, contribuirá a las transformaciones internas de la Comisión estatal que tendrá que hacer acomodos para poder adaptarse al recorte presupuestal que estima una reducción del 4 por ciento.

“Vienen tiempos difíciles en cuestión presupuestaría y a pesar de que somos autónomos nos encontramos frente a un proceso que globalmente está marcando ciertas lógicas. Se harán acomodos, vamos a jugar con las mismas piezas, pero acomodadas. Uno de los retos es cómo hacer prevalecer lo mejor de la Comisión, cómo hacemos ajustes de un tablero y no una modificación muy fuerte. Pero vamos bien. La Comisión tiene mucho que aportar para el crecimiento de la ciudad y eso será reconocido por quienes deciden”, aseveró la titular del organismo.

Los recortes que hasta ahora han sido realizados fueron propuestos por la misma mesa de trabajo del organismo. La Presidenta explica que los primeros ajustes se hicieron para disminuir los celulares de los titulares, además de disminuirse cuestiones relacionadas con ahorros con luz y combustibles; se disminuyó también una parte importante para dejar de imprimir, así como presupuesto para materiales y suministros.

La labor que se relaciona que la extensión del trabajo a las 16 delegaciones de cada una de las alcaldías, un ordenamiento que se establece en los artículos transitorios de la nueva Constitución y que entrará en efecto a partir del próximo 1 de enero.

“Uno de los retos es cómo hacer prevalecer lo mejor de la Comisión, cómo hacemos ajustes de un tablero y no una modificación muy fuerte. Pero vamos bien. La Comisión tiene mucho que aportar para el crecimiento de la ciudad y eso será reconocido por quienes deciden”, dice Ramírez. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo

En los últimos días se ha relacionado a la CDH y a su Presidenta en rumores y quejas de los trabajadores de la institución. Se ha señalado a la titular de violentar sus derechos y de querer recortar algunas de sus prestaciones. Además se le han atribuido despidos injustificados como represalia a los trabajadores por firmar una solicitud de audiencia ante legisladores del Congreso de la Ciudad de México en la que se solicitaba no perder beneficios laborales como un seguro de gastos médicos mayores y de vida.

Al respecto, Nashieli Ramírez insiste en que se aviso a los trabajadores del posible retiro de de su seguro de gastos médicos, ante la imposibilidad de frenar una política de austeridad. El beneficio sólo se mantendrá si es así como lo determina la Ley.

“A pesar de que todavía no se ha aprobado la Ley de Austeridad, nosotros no vemos como no se va a aprobar; entonces se les avisó a los compañeros que en esa lógica íbamos a tener que quitar los seguros si es que la Ley no lo planteaba. La discusión de entrada, la que levantó la mayor inquietud entre los compañeros es esa: si es o no un derecho, si lo podemos o no sostener en la Comisión. Lo único que sí tengo claro es que si la Ley me lo pone lo voy a cumplir; si no me lo pone, no lo voy a cumplir. No tengo por qué comprar esta parte, pero si como yo preveo que la Ley lo va a traer vamos a tener que asumir esta parte. Esto es como cualquier organismo grande: somos 700 personas, nosotros lo que hemos tratado de cuidar y vamos a tratar de cuidar hasta el último momento, es que no haya reducción de plazas, que haya reacomodos y el presupuesto que nosotros pedimos nos alcanza para que la gente conserve su trabajo. Respeto a mis titulares y ellos tienen una valoración que hacen a fin de año y decidirán lo que se tiene que hacer, pero no tiene que ver una cosa con al otra”, afirma con seguridad Nayeli Ramírez.

Para la Presidenta de la CDH conflictos como el actual son una muestra de las implicaciones de estar al frente del poder, un “juego” en el que siempre habrá actores descontentos que deberán ser escuchados y con los que se tiene aprender a negociar en todas las circunstancias.