Actualmente se puede acceder a una vivienda, pero por cuestiones del salario, podría no ser cerca del centro de trabajo. Foto: Cuartoscuro

Actualmente se puede acceder a una vivienda, pero por cuestiones del salario y del costo es muy probable que ese hogar no esté cerca del centro de trabajo. Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México, 19 de enero (SinEmbargo).– Ya sea vivienda nueva o usada, casa o departamento, el mercado inmobiliario en México ha generado una variedad de retos para millones de mexicanos que aspiran a hacerse de un patrimonio, ya que el actual salario mínimo ubicado en 73.04 pesos deja a las personas con posibilidades mínimas de acceso a un hogar.

Si se toma en cuenta el precio por metro cuadrado de una casa nueva que está en 25 mil 721 pesos, un trabajador con salario mínimo tardaría alrededor de 360 días para pagar sólo uno.

De acuerdo con especialistas en el tema, el escenario para los años que vienen no es positivo, ya que ante una demanda de vivienda que aumentará considerablemente, los créditos bancarios y los subsidios gubernamentales alcanzarán para comprar un hogar, pero en la periferia. El Estado de México sería la primera opción para las personas que tienen en el Distrito Federal su centro de trabajo.

Quienes están interesados en la compra de un vivienda y no tienen la cantidad en efectivo tienen que recurrir a la solicitud de un crédito hipotecario. En México existen 31.5 millones de hogares y sólo 6.4 millones pueden acceder a uno, debido a los requisitos en los ahorros e ingresos de los que disponen, es decir, otra vez el problema del ingreso mínimo.

Según las estimaciones de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), el precio promedio por metro cuadrado en vivienda nueva en la Ciudad de México se encuentra en 25 mil 721 pesos, y en vivienda usada el precio queda en 20 mil 581 pesos.

Sin embargo, en el caso de las colonias de la Delegación Miguel Hidalgo y Cuajimalpa, el precio tiene un aumento de casi el doble, ya que puede ir desde los 34 mil hasta los 49 mil pesos por metro cuadrado en vivienda nueva, el equivalente a 500 días de salario mínimo.

Del otro lado de la tabla, como las zonas más económicas del DF, se encuentran Tláhuac, con un precio promedio de 9 mil 352 pesos; Venustiano Carranza, con 10 mil 188; Iztapalapa, con 12 mil 359; Iztacalco, con 13 mil 067, y Gustavo A. Madero, con 13 mil 302 pesos o 100 días de salario mínimo.

En entrevista para SinEmbargo, Alejandro Albas, director adjunto de Ventas de SOC Asesores Inmobiliarios, explicó que las viviendas de desarrolladores de inmuebles de interés social ofrecen casas por 200 o 270 mil pesos y que están dirigidas a la población con menos ingresos, que también cuentan con las prestaciones del Infonavit.

Por otro lado, continúa Alba, está la vivienda de interés medio y la vivienda residencial que son las que más auge han tenido en los últimos años y que tiene precios por arriba de los 600 mil pesos.

Desde su perspectiva, la gente que percibe un salario que ronde alrededor del mínimo sí tiene oportunidades de acceder a un inmueble, ya que el Infonavit, por Ley, debe brindar préstamos a todos sus derechohabientes, independientemente del ingreso o problemas en el Buró de Crédito. Aunado a esto, se puede acceder también a un subsidio y así una persona puede reunir entre 130 y 220 mil pesos, cifra que lo acerca a un hogar, pero que “los arroja a vivir en la periferia de la ciudad”.

“Sí hay casas de 220 mil, pero será necesario encontrarla en el Estado de México a pesar de tener una residencia anterior en el Distrito Federal, lo que repercute desgraciadamente en la calidad de vida, porque aunque se acceda a una vivienda ésta queda está lejos del lugar de trabajo y se acarrean otro tipo de problemas. Sí hay oportunidad, pero tiene también muchas desventajas”, agregó Alba.

En 2014, el mercado del sector vivienda dejó los proyectos de construcción de hogares de interés social para concentrarse en el mercado de la edificación de casas medias y residenciales, según cifras de BBVA Bancomer.

En ese mismo año se encontró que el 70 por ciento de las casas que colocó el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), correspondieron a vivienda usada.

El mercado inmobiliario crecerá en los siguientes años porque deberá cubrir la demanda de hogares que habrá en 2020, año en el que se estima que la población joven de México sea la más grande en la historia de México.

“Este indicador es importante en cuanto a la venta de inmuebles, porque los jóvenes dejan la casa familiar o al menos esa es la aspiración, la de empezar una vida de una manera independiente, por lo que se tendrá que trabajar en el acceso a la vivienda para todos”, añadió Alba.

Pero quienes también se enfrentan a un escenario adverso, son aquellos que trabajan en la economía informal, que en México son alrededor del 63 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), según lo indican estudios realizados por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Esta población, al no contar con ningún comprobante de ingresos, se aleja más de la posibilidad de conseguir algún tipo de crédito inmobiliario.

La tendencia continuará hacia la vivienda vertical, que es una de las mejores opciones para las personas con ingreso medio, ya que se ofrecen precios de hasta menos de 1 millón de pesos, aunque no en la Condesa o Roma, sino, por ejemplo, en la delegación Azcapotzalco.