“Raspa Mexa” es el nombre del negocio de Eloy, un joven mexicano. Los que buscan refrescarse le pueden entrar a los raspados de agua o leche en el Parque México. Hay de varios sabores: arroz con leche, nuez, cajeta, café, piña colada, rompope, mamey, pistache, piñón, guayaba, grosera, tamarindo, uva, fresa, kiwi… Y, obvio, limón.

Ciudad de México, 19 de julio (SinEmbargo).– Eloy Ortiz invirtió tiempo, dinero y esfuerzo en un proyecto que llevaba años en su cabeza. Fabricó, junto a su padre, un puesto con ruedas para vender raspados 100 por ciento artesanales y mexicanos. Sin embargo, una semana antes de que la meta se materializara, un virus que atravesó el mundo obligó a la Ciudad de México a confinarse, y a él a poner freno a todo.

“Empezamos este negocio hace unos ocho años, pero lo habíamos hecho de una manera casera. Luego por otras actividades, escuela y trabajo, lo paramos. Ahora decidimos hacerlo. Buscamos que fuera un nombre pegador para mexicanos y extranjeros. Son raspados, que últimamente ya no se ven tanto. Puedes encontrar ahorita neverías, paleterías, pero los raspados ya no. Los raspados son tradicionales en México”, cuenta Eloy desde el Parque México, ubicado en la colonia Condesa de la capital mexicana.

“Raspa Mexa” es el nombre del negocio de Eloy. Los que buscan refrescarse le pueden entrar a los raspados de agua o leche. Hay de varios sabores: arroz con leche, nuez, cajeta, café, piña colada, rompope, mamey, pistache, piñón, guayaba, grosera, tamarindo, uva, fresa, kiwi… Y, obvio, limón. El puesto comenzó a funcionar cuando el Semáforo epidemiológico nacional alcanzó el color naranja.

“Hacemos todas nuestras preparaciones de manera artesanal. Son raspados de fruta 100 por ciento natural. Tratamos de tener variedad para que la gente tenga diversidad al comprar y pueda elegir lo que más le gusta. Ya cuando íbamos a iniciar, una semana antes de iniciar, fue lo de la cuarentena”, cuenta Eloy. Hoy usa un cubrebocas y una careta para atender a los que se acercan al puesto, el cual da servicio los domingos en el ya citado Parque México.

Eloy Ortiz invirtió tiempo, dinero y esfuerzo en un proyecto que llevaba años en su cabeza. Foto: Carlos Vargas, SinEmbargo.

“Raspa Mexa” es el nombre del negocio de Eloy. Foto: Carlos Vargas, SinEmbargo.

“Justo este año tomé la decisión de comenzar esta microempresa para tener una entrada de dinero más. Nosotros hicimos toda la parte del carrito, incluida la parte de la madera, lo único que no hicimos fue la parte de la herrería, pero todo lo demás sí. La idea fue comenzar con este prototipo. Es un prototipo que hicimos en casa para que luego se pueda replicar. Hasta trae su placa de ‘Hecho en México’”, agrega el joven.

La cuarentena provocó que Eloy tuviera que consumir, vender o prestar los insumos que estaban listos para el arranque de “Raspa Mexa”. También se tuvo que rentar una bodega, durante tres meses, para guardar el puesto. “Nos pegó pero pues decidimos echarlo a andar. Sabemos que la economía se tiene que reactivar en México y las personas que podamos incursionar en esto, debemos hacerlo”, dice el joven. Frente a él una familia comienza a elegir el sabor de su raspado.

Hoy en “Raspa Mexa” se sanitiza constantemente. Eloy dice que es importante trasmitir confianza a los clientes para que regresen. Son días difíciles. Él lo sabe. La humanidad atraviesa una pandemia que no se había visto en un siglo. Pero hay que adaptarse, dice. Hay que cambiar los protocolos para echar a andar el país, agrega.

“Hemos tenido buenos comentarios. La gente ve que estamos constantemente limpiando. Aunque ya no tenemos el contacto personal, tratamos de ser más cálidos con la gente”, dice Eloy. “Es muy fácil criticar a los que salen de casa, pero no la gente no sabe qué otros problemas puedan tener. En la parte del comercio es indispensable. No somos una sociedad que se pueda dar el lujo de estar en casa todo el tiempo. Hay mucha gente que vive día a día”, opina.

Eloy señala que es duro comenzar otra vez, pero enfatiza que todos “los mexicanos tenemos la perspectiva de salir adelante y de aventarnos hacia adelante”, y que eso, inevitablemente, hará que el país logre recuperarse de la epidemia de la COVID-19.