Ante la desorganización y manejos negativos de los programas públicos del sexenio pasado, las aportaciones privadas, entre fundaciones e Infonavit, son las que han levantado una parte de Jojutla, Morelos, declarado zona de desastre por el sismo de hace dos años. Una mayoría de los damnificados ha tenido que endeudarse.

El Alcalde Juan Flores solicitó al Gobierno federal que condone la deuda fiscal heredada para obtener recursos públicos y retomar la reconstrucción de viviendas y comercios, aún en obra negra, incluyendo el edificio del Ayuntamiento.

Jojutla, Morelos 19 de septiembre (SinEmbargo).– César, entonces de ocho años, estaba con su papá cerca de la Alameda de Jojutla, el municipio que resultó más afectado de Morelos y que fue declarado zona de desastre. Entre el polvo levantado por los derrumbes del sismo de 7.1 grados, vio cómo una vara atravesó a alguien. En la calle donde estaba su casa, Ricardo Sánchez caminó entre personas enterradas en los autos; en la esquina falleció una mujer y su hija. Dos años después, ahora de 10 años, César entró sonriente junto con su hermano pequeño Marcos, de seis años, y su madre Lourdes Santiesteban a su nuevo hogar levantado en el mismo sitio, cerca del río Apatlaco.

–Este es el cuarto donde vamos a dormir –dijo con emoción Marcos, quien aquel 19 de septiembre estaba en el segundo nivel de su kinder–. “Mi mamá se saltó de la reja y vino por mí. Mi corazón sentí que estaba bombeando mucho. Fue muy fuerte y tenía mucho miedo”, recordó.

Después del movimiento, con epicentro en Axochiapan, Morelos, a unos 70 kilómetros de ahí, Lourdes y Marcos llegaron a casa. La loza se quedó sostenida, pero las paredes cayeron encima de los muebles. No pudieron recuperar sus pertenencias.

Así, los niños con uniforme y sin comer, se fueron a pasar la noche en un estacionamiento. Un tiempo vivieron en el municipio aledaño Tlalquitenango y después se refugiaron tres familias –su hermana, su madre y ellos– en un pedacito de terreno atrás de sus tres hogares derrumbados. La cocina y comedor improvisados se los regalaron.

Lourdes con sus hijos en su refugio de dos años, después de recibir una casa de Fundación Banorte y Fundación Hogares. Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo.

“Fueron dos años muy difíciles de sufrimiento. Ya la esperanza otra vez, porque cuando pasó el temblor teníamos el miedo y la angustia de que no íbamos a tener casa”, afirmó Lourdes.

“Del Gobierno no nos dieron apoyo de ningún lado porque mi hermana y yo todavía no teníamos escrituras. Viendo la casa mal y destrozada, no nos censaron y no tuvimos apoyo. A mi mamá que la censaron y le dieron Fonden, solo le dieron 15 mil pesos. De ahí no volvió a ver nada más del Gobierno hasta que la Fundación Banorte y Fundación Hogares fueron los que nos ayudaron”.

El Regidor independiente de Jojutla, Carlos Brito Ocampo, después de la entrega de 15 casas de ambas fundaciones, aseguró que ante la ausencia de apoyo gubernamental los damnificados que han podido ser ayudados, quizá los menos, ha sido por fundaciones privadas y embajadas como la de República Checa, Taiwán y China.

“Son aportaciones privadas quienes fundamentalmente han levantado al municipio, si cuentas a Infonavit, por tripartita, y le sumas las fundaciones. Por parte de los recursos municipales han sido las obras pequeñas como agua, drenaje y calles, pero no contamos con más recursos para ello”, reconoció. “Fundación Cruz Azul, Fundación Bancomer, Fundación Happy Hearts han demolido escuelas y vuelto a ponerlas de pie inmediatamente”, dijo.

Edificio aún dañado por el sismo. Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo.

Quienes recibieron recursos del programa público Unidos por Morelos –tarjetas de la administración estatal pasada de Graco Ramírez Abreu– no fue complementado con asesoría técnica para reconstruir.

“Las mismas personas han tenido que sacrificar mucho ante la falta de apoyo de programas públicos como Unidos por Morelos, Fonden y Sedatu en el sexenio pasado y ahora, que se ve un poco de esperanza con el Programa Nacional de Reconstrucción, está detenido, ha sido más lento de lo que se esperaba y han empezado a surgir protestas por los retrasos”, dijo Brito sentado a lado del muro de una cafetería que tuvo que ser reconstruido.

La gente, agregó, ha tenido que vender objetos, pedir prestado o esperar que un familiar le mande dinero de fuera. Hay personas que aún no empiezan su reconstrucción, y hay quienes se endeudaron por completo, y no tienen para cuándo pagar.

Un comercio cerrado tras el 19 de septiembre de 2017. Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo.

Cristina Rubio Miles, directora de Fundación Hogares, explicó que han recibido donativos de Infonavit para implementar proyectos en el Zócalo, el principal espacio público de Jojutla, y donativos de Fundación Banorte para levantar el mercado de artesanos y 15 viviendas prototipo con una estancia, una cocina, dos recámaras y un baño con permisos y documentos de propiedad.

“Casi nadie tenía sus papeles en regla y orden sobre la propiedad. Hay una persona que sigue viviendo en una casa de campaña, pero no tiene ningún documento que acredite que es el dueño para ayudarlo”, planteó Rubio. “El papel del municipio fue que nos apoyaron con toda la regularización de los predios y las licencias de construcción sin cobrar el trámite”.

LOS DESASTRES

Jojutla, al sur de Morelos con más de 55 mil habitantes, perdió de un día a otro decenas de personas, casas, escuelas, comercios, centros de salud, drenaje y telecomunicaciones. Entre sus calles siguen obras negras, paredes cuarteadas e incluso campamentos. A dos años del sismo, la parroquia principal San Miguel y el edificio de la Presidencia Municipal continúan con las secuelas.

En Tlatenchi, una de las nueve comunidades, su capilla de la Natividad de María del siglo XVI, que se cayó encima de la Plaza de toros, también sigue en reconstrucción y su biblioteca pública está cerrada. Aunque el centro de salud ya fue reconstruido, no ha sido inaugurado.

“Después de dos años necesitamos la biblioteca, y el depósito del agua que se fracturó y que las autoridades que estaban en su momento nunca informaron”, dijo Hediberto, el jardinero de la Alameda de Jojutla, la cual fungió como albergue en aquellos días. “Pasó Fonden revisando casas, pero muchos no tuvieron cómo demostrar la propiedad y se quedaron a un lado”.

La Presidencia Municipal, el reflejo del desastre. Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo.

El censo levantado por la Sedatu de Rosario Robles Berlanga –ahora en prisión– muestra un estimado de 2 mil 900 viviendas afectadas, pero, dijo el Regidor Carlos Brito, no se midió de manera metodológica y clara. Siguen 25 escuelas dañadas al igual que patrimonio histórico del siglo XVI o XVII.

“Lo que nos preocupa es que si ves un inmueble catalogado pero no asegurado, como es la Presidencia Municipal, donde hablamos de historia del zapatismo y de los movimientos sociales en Morelos, cada día que pasa que el SAT no le perdona la deuda al Ayuntamiento y no autoriza a la Secretaría de Cultura implementar el programa de restauración, eso se erosiona más, le crecen más plantas y no lo podemos tocar”, planteó el Regidor Brito.

Juan Flores Bustamante, el Presidente Municipal de Jojutla –donde arrancó el Programa Nacional de Reconstrucción en diciembre de 2018–, envió una carta el 19 de agosto al Presidente Andrés Manuel López Obrador para informarle que está detenida la reconstrucción por la deuda de impuestos heredada que impiden el flujo de recursos públicos.

“Muchas de las aplicaciones de programas públicos de las pasadas administraciones tanto federal como estatal resaltaron por su desorganización, poca cobertura, inflexibilidad, corrupción, promesas no cumplidas y manejos negativos […] De Fonden o Unidos por Morelos en muchos de los casos recibieron apoyos mínimos o que nunca llegaron por completo sin recibir la vital asesoría técnica”, expone la misiva.

La principal parroquia de Jojutla a dos años del sismo. Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo.

En la conferencia matutina del miércoles, David Cervantes Peredo, subsecretario de Ordenamiento Territorial y responsable del Programa Nacional de Reconstrucción, dijo que ya se revisa este caso con la Secretaría de Hacienda.

En la carta a López Obrador, el Ayuntamiento plantea que hay retrasos en la entrega de las tarjetas del Programa Nacional de Reconstrucción “impidiendo que se haya logrado concluir una sola acción de vivienda en el municipio” con ese apoyo. Sobre los asesores técnicos, se plantea que no se han completado los procesos de seguimiento porque no logran contactarse o dejan de ir.

“Solo existe una sucursal del Banco del Bienestar y no cuenta con el personal suficiente para brindar el mejor servicio posible a la ciudadanía y han continuado los abusos por parte de los proveedores de materiales al momento de realizar los cobros a través de las tarjetas”, acusa la misiva de agosto.

Campamento en una calle de Jojutla. Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo.

La capilla de Tlatenchi, comunidad de Jojutla, del siglo XVI. Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo.

De acuerdo con Cervantes, los apoyos se han agilizado. “Hubo casos en donde hubo cierta lentitud, cierto rezago en lo que se le llama técnicamente la dispersión de recursos, pero ya hemos visto esto con el director de Banco del Bienestar y esto se va a ir resolviendo progresivamente para que las familias tengan, en el momento en que terminan la primera ministración de su recurso para la vivienda, inmediatamente puedan contar con la segunda ministración y la obra no se detenga”, declaró el encargado de la reconstrucción en la conferencia matutina.

A nivel nacional, reportó, el avance global es de 30 por ciento. En vivienda es de un 26 por ciento frente a la meta de 2019; en educación, de 59 por ciento; en salud, de 17 por ciento, y en cultura, de un 47 por ciento.

“Pensamos que el próximo año podríamos concluir el grueso del proceso de reconstrucción”, aventuró.

Para dar seguimiento al proceso de reconstrucción, a partir de hoy se puede consultar la dirección de la página: www.reconstruyendoesperanza.gob.mx.