El diario estadounidense The New York Times, uno de los más influyentes del mundo, pone de ejemplo a México por su impuesto al refresco y recomienda al Gobierno de Barack Obama adoptarlo. Mientras, aquí, legisladores de PAN y PRI planean bajarlo. Las organizaciones civiles por la salud dicen que fueron “maiceados”

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Por Xanath Lastiri y David Martínez

Ciudad de México, 19 de octubre (SinEmbargo).– Los partidos Acción Nacional (PAN) y Revolucionario Institucional (PRI) en la Cámara de Diputados se pretende perdonar hoy, en el pleno, el 50 por ciento en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a la industria refresquera, mientras en Estados Unidos y Reino Unido se impulsa un gravamen a las bebidas azucaradas y con edulcorantes apoyados en el ejemplo de México.

The New York Times publica este lunes en sus páginas de opinión un artículo que reconoce el beneficio que ha implicado en México el impuesto a refrescos y bebidas azucaradas. Y en Reino Unido, el chef de la televisión Jamie Oliver instó este día al Primer Ministro David Cameron a ser “valiente” y hacer frente a los jefes de comida chatarra. Oliver, quien introdujo un “impuesto de los refrescos” en sus restaurantes, pidió a los legisladores británicos que esta medida se vuelva una Ley. Agregó que el impuesto serviría recordar a las empresas “quién es el jefe”.

El mundo vive una epidemia de obesidad. A la cabeza están México y Estados Unidos. Y gran parte de la culpa cae en la industria refresquera, de acuerdo con organizaciones civiles.

En México, diputados de Movimiento Ciudadano (MC) y Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) explicaron a Sin Embargo que existe una presión externa para que los legisladores fueran más flexibles con la industria refresquera, por lo que adelantaron que será uno de los que tenga más reservas en su discusión en lo particular.

Miguel Calderón Torreblanca, integrante de la Comisión de Hacienda por parte del Partido de la Revolución Democrática (PRD), dijo esta tarde que presentarán una reserva respecto a disminuir el impuesto en los refrescos “[porque] nosotros consideramos que este tema más allá de lo que significa en términos recaudatorios, que no es realmente significativo, sí tiene un gran impacto en un tema de salud pública”.

Recordó que en México las enfermedades crónicas derivadas del consumo de productos chatarra, como son los refrescos, tienen en crisis al sistema de salud pública y detalló que “más de 70 mil millones de pesos eroga el Estado Mexicano para atender enfermedades crónicas” y que el recurso que destina la federación para atender las enfermedades es insuficiente”.

“No debemos intensificar el consumo de estos productos bajando la tasa de impuestos. Al contrario, deben utilizarse medidas para que su producción sea la adecuada para la salud”, dijo.

El reconocido diario norteamericano refiere este lunes que dicho impuesto hizo caer las ventas de refrescos, especialmente entre los pobres que normalmente sufren altos índices de obesidad y diabetes. “El ejemplo mexicano debe ayudar a persuadir a los legisladores de los Estados Unidos a considerar impuestos igualmente rígidos”, dice la editorial que pone como ejemplo la medida implementada en el 2013.

El Times menciona que, aunque la industria de las bebidas ha sostenido durante mucho tiempo que tales impuestos “la hacen ver injustamente como la villana en la crisis de la obesidad”, un análisis realizado por investigadores mexicanos y estadounidenses muestra que un gravamen suficientemente grande impuesto en el punto exacto del ciclo de distribución “de hecho puede tener un impacto significativo”.

“Se impuso el gravamen a los distribuidores más que como una medida sobre las ventas, por lo que cualquier incremento de los precios para cubrir el impuesto sería visible para los consumidores cuando estuvieran decidiendo sobre la compra […] Los vendedores en México optaron por no absorber el costo del impuesto, sino para dárselo en forma de precios más altos, lo cual condujo exitosamente a la caída el consumo”, detalla la editorial.

The New York Times menciona que los impuestos en refrescos podrían ser una herramienta de salud pública para los estados con un alto número de adultos obesos o niños. Dice que los impuestos al tabaco establecidos por los estados del gobierno y muchas entidades federales han tenido éxito en la reducción de las ventas, especialmente entre los jóvenes.

“El consumo excesivo de bebidas azucaradas es un problema global. Un estudio publicado en agosto con base a datos de 2010 encontró que entre 187 países, Trinidad y Tobago tuvo el mayor consumo, México fue clasificado en el lugar 23 y en el 26 de Estados Unidos. Muchos países podrían muy seguramente mejorar la salud pública, haciendo coincidir o mejorando el impuesto de bebidas de México”, refiere la publicación.

El dictamen de la Miscelánea Fiscal, aprobado ayer por la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados y que hoy deberá ser aprobado en el Pleno, incluye una modificación al tercer párrafo del inciso G de la fracción I del artículo 2 de Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (LIEPS) en la que se reduce en un 50 por ciento la cuota de bebidas azucaradas que tengan hasta 5 gramos de azúcares añadidos por cada 100 mililitros.

Alejandro Calvillo Unna, director de El Poder del Consumidor (EPC), dijo que a los diputados “los cabildearon”.

“Finalmente los legisladores cedieron a la industria”, dijo Calvillo quien mediante distintos actos públicos denunció el cabildeo que estaban haciendo Coca-Cola y Pepsico en la discusión de la Ley de Ingresos de la Federación 2016.

Calvillo comentó a SinEmbargo que el efecto de disminución en el consumo de refrescos en el país, que quedó demostrado en 6 por ciento el año pasado por el único estudio independiente, quedará “diluido” por la propuesta de los legisladores.

Ya desde el año pasado, otros legisladores como Mario Delgado, entonces Senador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), proponían que el impuesto a los refrescos dejará de ser de un peso por litro, y se iniciará a gravar conforme a la cantidad de azúcar de cada refresco. Algo parecido al modelo impuesto sobre licores y su cantidad de alcohol.

El director del EPC afirmó que sorprende la propuesta de los legisladores del PRI y del PAN, sobre todo, por aparecer en un momento donde la economía del país padece de los altibajos generado por la venta de petróleo nacional.

Sin embargo, representantes de ambas bancadas en la Cámara de Diputados rechazaron que la medida pretenda favorecer a la industria refresquera, aunque las empresas dejaran de pagar más de 522 millones de pesos.

El Diputado priista Estefan Chidiac, secretario de la Comisión de Hacienda, afirmó que la propuesta no busca reducir el gravamen sino generar un incentivo para promover que las empresas refresqueras elaboren solo productos con bajo índice calórico, lo que promoverá beneficios a la salud de los mexicanos.

“Esto va a generar un incentivo para que las empresas reduzcan las calorías de sus bebidas y con eso mejorar la salud de los mexicanos. Principalmente va a beneficiar a todas esas bebidas que tienen endulzantes naturales, orgánicos, que va a permitir impulsar más este tipo de endulzantes; va dirigido con esta focalización, no es para todas la bebidas”, dijo.

El priista afirmó que la industria refresquera no tendrá otra opción más que bajar el contenido calórico de sus bebidas a cinco gramos o menos, aunque utilicen endulzantes artificiales para lograr ese propósito.

“Obviamente si tienen azúcar no va a de ser de cinco o menos, tienen que ser esas bebidas que sustituyen al azúcar, pero no aspartame ni ninguna sustancia que utilizan las light. Esos ya, los que tienen cero calorías, no pagan IEPS adicional”, dijo.

¿REFRESCOS DE DIETA?

Entrevistado por separado, el coordinador de los diputados panistas Marko Cortés, aclaró que no se reduce la cuota por la venta de todos los refrescos, sino solo de aquellas bebidas saborizadas que tengan hasta cinco gramos de azúcares añadidos por cada 100 mililitros, aunque no especificó cuáles serán esos productos, los cuales podrían ser los refrescos de dieta.

“Esta es la diferencia y genera confusión. Lo que nosotros estamos impulsando es que las bebidas con bajo contenido calórico tengan una disminución en el impuesto especial, pero solamente aquellas que tengan un muy bajo contenido calórico”, dijo Marko Cortés en conferencia de prensa.

A pregunta expresa de Sin Embargo, el líder de los diputados panistas rechazó que exista presión por parte de la industria refresquera para que el Poder Legislativo sea más flexible con el impuesto a las bebidas saborizadas.

Sin salirse del guión que llevaba anotado y sin contar con datos que avalen la pertinencia fiscal o en materia de salubridad, el Diputado Marko Cortés, reiteró que la medida no beneficiará a la industria refresquera.

“Es precisamente el incentivo, lo que queremos es que en México las bebidas sean con bajo contenido energético, eso es lo que buscamos, que la industria vaya a producir bebidas que no generen bajos a la salud, es precisamente el estímulo que se está buscando con la propuesta”.

Los diputados afirmaron que la medida tendrá un efecto positivo tanto para el consumidor como para la industria ya que si el producto se vuelve más barato, vende más, y será más accesible al público.