Regreso a casa, cuarto libro de poesía del autor portugués José Luís Peixoto, nació durante la cuarentena y desarrolla sus páginas sobre y desde el aislamiento. Para este escritor el encierro ha representado una oportunidad de reinterpretar el mundo y también un semillero creativo.

“La poesía intenta llegar más allá del tiempo. Tengo la ambición y anhelo de que estos poemas se puedan leer en diez años y sigan teniendo sentido más allá de las condiciones específicas de tiempo”, reconoce el también novelista.

Por Mario Alberto Medrano

Ciudad de México, 19 de diciembre (SinEmbargo).- Si fuera posible definir a José Luís Peixoto (Galveias, Portugal, 1974), la mejor manera sería decir que es escritor del puerto. No cabe duda que la tradición navegante portuguesa es la razón por la que el autor de Regreso a casa (Cuadrivio, 2020) siempre tenga la inquietud de viajar.

En este libro de poesía, cuarto en su universo literario de este género, que aparece doce años después que el anterior, Gaveta de papéis, publicado en 2008, el escritor traza una ruta de viaje puertas adentro, de sí mismo al living, pasando por la sala, la habitación y el jardín. Ese mapamundi es el panorama que compone este nuevo título.

EL HOGAR ES UNO MISMO

“Creo que para que uno regrese a casa, primero se debe salir de ella, y ese camino, el que hacemos a partir del hogar, y después, cuando ya estamos lejos, para volver, es el que se puede ver desde un punto de vista literal, pero también simbólico, ya que la casa no sólo es el lugar físico, al que llamamos hogar, sino todo lo que nos hace sentir cómodos, nuestro origen, nuestro punto de partida, de algún modo.

Este libro tiene tres momento en los cuales escribo sobre sitios lejanos, que son Corea del Norte, Tailandia y China, y elegí esos tres países porque de ellos ya había escrito en otros libros, a los cuales siempre miramos como muy lejanos, que simbolizan esas ganas de conocer, de llegar lejos. Personalmente, en mis libros siempre hay dos dimensiones que en Regreso a casa están en presentes en simultáneo, por una parte, la lejanía, distinta, rara, ese confrontar con algo que es muy diferente; pero, al mismo tiempo, la cercanía, la intimidad, la dimensión personal. En este libro todo lo ocurre es dentro de la casa”, afirma el portugués.

LA POESÍA TE ACERCA A LO ESENCIAL

Narrador y ensayista, Peixoto convoca el lenguaje como punto de partida, como instrumento de creación. En este libro de poesía, el autor aspira a que la palabra sea transformación:

pero hay piedras en el alfabeto,
veredas por donde no pasa nadie hace mucho tiempo
[…]
El alfabeto del que disponemos es el vuelo: una piedra
lanzada al aire, pájaros que flotan a través de
vocales antiguas, un Boeing que imaginamos
por detrás de las nubes, una hoja en el otoño

“Desde el primer poema se hace la analogía de la poesía como un lugar esencial, como lugar donde estamos cerca de lo que es más importante, y de algún modo, un camino, porque la poesía, sobre todo entendida como la que se incluye en este libro, es una poesía que de algún modo propone un balance del pasado, de lo que uno ha vivido, y de lo que uno ha hecho, pero al mismo tiempo, la poesía como un pasaje que conecta dos puntos, el punto de quién escribe y de quien lee, de algún modo se puede decir que es un yo y el otro, siempre son dos dimensiones fundamentales de la compresión del mundo”, apunta el autor.

AISLAMIENTO CREATIVO

Para un escritor como Peixoto, el asilamiento ha representado una oportunidad de reinterpretar el mundo. Desde la asimilación de aislamiento hasta la negativa de buscar salir: “Este libro nació durante la cuarentena; escribí sobre y desde el aislamiento. Hay algunos poemas que fueron escritos en otro momento, pero son minoría… Imaginé este libro como una unidad cuando me quedé encerrado en casa.

“A los poemas que están presentes en el apartado ‘cuarentena’ añadí la fecha en los que los escribí, pues son poemas que tienen un fin con ese tiempo concreto en que fueron escritos. Poner la fecha fue asumir una conexión entre esa poesía y un género que muchas veces se ve como ajeno a la poesía, un género antítesis, que es el periodismo, una forma de escritura que está vinculada con el presente, mientras que la poesía intenta llegar más allá del tiempo. Tengo la ambición y anhelo de que estos poemas se puedan leer en cinco o diez años y sigan teniendo sentido y ese sentido llegue más allá de las condiciones específicas de tiempo”, reconoce.

Entonces descubrimos que teníamos
cantidades enormes de miel y de té
en la despensa. Acumuladores de miel y
de té, ¿qué dice esto de nosotros?
No tenemos la certeza de que tenga
algún significado, pero esperamos
que sí.

El tema del viaje está muy presente en la manera en cómo pensamos la respuesta a esta pandemia, o sea, creo que el fin de esta situación sólo lo encontraremos cuando volvamos a viajar y tengamos esa posibilidad, que también es parte del desarrollo de la humanidad. El mundo se encuentra en una situación inédita, pues nunca habíamos vivido tan encerrados y por eso la imposibilidad de viajar ha cambiado mucho mi visión del mundo. Esa es una característica muy marcada del tiempo que vivimos”, lamenta el autor.

LOS INTERLOCUTORES MISTERIOSOS

José Luís apunta que su libro tiene muchos interlocutores, la mayoría de ellos son amigos o conocidos. Por eso, reconoce, para los lectores podría no ser significativo cada interconexión.

“Es cierto que son misteriosos esos nombres, y aunque existen, para un lector que no conozca mi realidad pueden pasar desapercibidos por desconocidos, pero para mí ha sido importante nombrarles directamente porque creo que ahí se transporta esa dimensión personal que quise añadir a este libro. Estos interlocutores son personas cercanas, quienes se reconocen cuando leen estos textos.

Y por supuesto, siempre hay ese diálogo con autores, primordialmente poetas en idioma portugués, pero también de otras latitudes. Sin duda, existe un diálogo con Diana Alcaraz, la traductora del libro. Me alegra que se tradujo tan rápido a otro idioma, eso es un efecto muy interesante, y es increíble que estemos hablando de que Regreso a casa ya esté en México, en otra lengua. A este nivel, bajo estas circunstancias, este es un libro muy especial, el hecho de que atravesó fronteras muy rápidamente.

Regreso a casa, por un lado, lleva una provocación que existe naturalmente en la poesía, pero por el otro, lleva una necesidad de apaciguar, de llevar comfort a quien lo lea en este momento tan difícil para todos”, concluye el escritor.


Mario Alberto Medrano González es narrador, poeta y periodista. Su poesía formó parte de la antología Después del viento, trece homenajes a Jesús Gardea, en el Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes, Chihuahua. Ganó el Concurso Literario sobre la salud y Cultura de la Prevención 2013, convocado por la Secretaría de Salud. Actualmente es jefe de corrección en el diario Excélsior, donde también es periodista cultural y crítico literario. Colabora en las revistasEste País y Periódico de Poesía de la UNAM. Es autor de libro Nebde (Ediciones del Lirio, 2019).