La medida que prohibe embotellar agua en Hood River fue aprobada el pasado martes. Ahora los habitantes de dicho condado votaron por el no; es la primera sanción de la nación, mientras la oposición crece en California y Montana.

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Los agentes de la unidad de Nestlé Waters North America tildaron de “decepcionantes” a los resultados. Foto: Archivo/Shutterstock

Ciudad de México, 20 de mayo (SinEmbargo).- La industria del agua embotellada, sedienta por nuevos recursos a medida en que la demanda crece, se está secando en algunos lugares, debido a que diferentes comunidades en todo Estados Unidos luchan en contra de las plantas embotelladoras por la preocupación en torno a la sequía y al impacto al medio ambiente.

Esta semana, los votantes del condado Hood River, en Oregon, aprobaron la primera prohibición nacional para el embotellamiento de agua comercial, como parte de una medida que fue aprobada de manera arrolladora el pasado martes, según informó el medio estadounidense The Wall Street Journal.

La votación podría frustrar el esfuerzo de ocho años de una división del gigante suizo Nestlé para abrir una planta de agua embotellada en la capital del condado de Cascade Locks, a unas 40 millas al este de Portland.

Los agentes de la unidad de Nestlé Waters North America tildaron de “decepcionantes” a los resultados.

“Si bien creemos firmemente que esta decisión en una votación primaria del condado no está en el mejor interés de Cascade Locks, respetamos el proceso democrático”, dijo Dave Palacio, gerente de recursos naturales de la filial de Nestlé.

Los directivos de Nestlé no hicieron comentarios sobre la posibilidad de anular la prohibición en los tribunales, aunque antes de la votación, Rebecca Tweed, quien coordinó una campaña en contra de la medida, dijo que tal desafío legal, por alguien de la industria u otro grupo, sería probable.

En otros lugares del país vecino también se han registrado movilizaciones en contra de plantas embotelladoras de agua, como es el caso del condado de Flathead, en Montana.

Asimismo, en marzo, luego de unas quejas por parte de activistas, el Servicio Forestal de los Estados Unidos propuso un análisis medioambiental de toda la operación de embotellado de Nestlé Waters North America en las montañas de San Bernardino en California.

Además, una oferta de compra del agua de manantial en Fryeburg, Maine, por parte de Nestlé, fue confirmada por un tribunal del estado a principios de este mes, luego de una muy prolongada pelea por parte de los opositores locales. y, en 2009, Nestlé se retiró de una planta propuesta en McCloud, California, tras una larga lucha.

Lo anterior se suscita debido a dos preocupaciones, que por lo general, se ven implicadas en la oposición al bombeo de agua para su embotellamiento: que el manantial y la corriente de agua se reduzcan como resultado de la actividad económica, junto con otros daños ambientales, y que el agua es un recurso público que no debe ser privatizado, según escribió Noah Hall, profesor asociado de Derecho en Wayne State University, en un artículo de investigación de 2009.

“El agua no debe volverse una mercancía”, dijo Julia DeGraw , una de las organizadoras del Food and Water Watch, un grupo ambiental con sede en Washington que ha ayudado a conseguir apoyo en contra de las plantas embotelladoras en todo el país.

Por su parte, algunos directivos de la industria dijeron que sólo toman una fracción de la corriente de suministro local, que siguen sanas prácticas ambientales y que proporcionan agua embotellada como un complemento, no como reemplazo de los suministros de agua municipales.

Un portavoz de la Asociación Internacional de Agua Embotellada dijo que la cantidad de agua utilizada para embotellarla es “menor que cualquier otra bebida envasada… la industria del agua embotellada es un usuario muy pequeño y eficiente del agua”.

“Usamos el agua al igual que otros que usan el agua en la industria para hacer alimentos, bebidas y productos manufacturados”, dijo Jane Lazgin, vocera de Nestlé Waters North America.

Prohibiciones como la del Condado de Hood River Country podrían llegar a ser una nueva arma en contra de la industria, pues de acuerdo con la Señora Lazgin, la medida “sienta un precedente para otras prohibiciones de uso industrial o agrícola del agua”.

Situado en el pintoresco desfiladero del río Columbia, Cascade Locks había acordado previamente vender parte de su agua a Nestlé. Pero el acuerdo fue detenido por la burocracia reguladora, en medio de las protestas de los activistas, por cuestiones relativas acerca de si el agua debe ser retirada de una zona propensa a la sequía.

Aunque las precipitaciones son abundantes en Cascade Locks, el año pasado el condado de Hood River fue incluido en los informes de sequía de emergencia por el Gobernador Kate Brown, y a los agricultores locales les fue restringido el uso del agua, mientras que a los habitantes de la ciudad se les pidió conservarla.

“Usted sabe, ellos no necesitan estar aquí para embotellar el agua”, dijo Kathy Tittle de 58 años, ex propietario de una estación de servicio local.

Nestlé había previsto embotellar 118 millones de galones de agua al año en Cascade Locks, o bien,el 10 por ciento del suministro de agua de la ciudad.

La Señora Lazgin dijo que Nestlé se asegura de diversificar las fuentes que utiliza para evitar tomar demasiado de uno sólo.

Partidarios de Cascade Locks añadieron que la planta proporcionaría empleos que tanto se necesitan en una comunidad de mil 200 personas, donde la tasa de desempleo se ha elevado a casi el 19 por ciento tras el cierre de un molino de madera hace años. La mayoría de los residentes en Cascade Locks, de hecho, votaron en contra de la prohibición a la embotelladora en todo el condado.

“Toda nuestra campaña ha sido en torno a ésta [prohibición] que quita la capacidad del gobierno local para hacer negocios con el agua”, dijo Jesse Groves de 65 años, presidente del Puerto de la comisión Cascade Locks y uno de los líderes en el esfuerzo por suspender la medida.

La planta hubiera proporcionado 50 puestos de trabajo y otros 250 empleos de construcción para suedificación, así como 3.5 millones de dólares en impuestos locales en cinco años, según detallaron las autoridades.

El año pasado, las ventas de agua embotellada en los Estados Unidos fueron de 14.2 mil millones de dólares, y un 8.4 por ciento de aumento de 13.1 mil millones de dólares en el 2014.