Pros y contras de los enjuagues bucales; ¿cuánto ayudan o perjudicar a nuestra boca?

20/12/2019 - 12:05 am

Existen muchos tipos de enjuagues bucales en función del principio activo del que estén compuestos, según precisa el experto, al mismo tiempo que aprecia que en el mercado podemos encontrar enjuagues bucales que llevan flúor, otros llevan sustancias antisépticas, mientras que otros llevan productos contra la sensibilidad dentaria, o bien para combatir el mal aliento.

Madrid, 20 de diciembre (EuropaPrees).- En la televisión nos bombardean con anuncios de enjuagues bucales que prometen una boca más fresca, pero también más sana. Después, está la creencia de que estos amarillean los dientes. Pero como en todo, hay clases, por lo que vamos a conocerlos un poco mejor.

Se entiende por enjuague bucal, según explica en una entrevista con Infosalus el doctor Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas de España, por “una solución acuosa que lleva una serie de principios activos terapéuticos, cuya principal finalidad es la prevención y el tratamiento de determinadas afecciones bucodentales, tales como la gingivitis, la periodontitis, o la caries, entre otros. Normalmente actúan reduciendo la placa bacteriana”.

Existen muchos tipos de enjuagues bucales en función del principio activo del que estén compuestos, según precisa el experto, al mismo tiempo que aprecia que en el mercado podemos encontrar enjuagues bucales que llevan flúor (para ayudar a combatir la caries), otros llevan sustancias antisépticas (para combatir la placa bacteriana frente a la gingivitis o enfermedades periodontales), mientras que otros llevan productos contra la sensibilidad dentaria, o bien para combatir el mal aliento.

Los especialistas coinciden en que los enjuagues bucales no deberían ser un producto de autoconsumo. Foto: Infosalus

CÓMO DEBEN USARSE

A juicio del presidente del Consejo General de Dentistas de España, es muy importante resaltar que el uso de los enjuagues bucales siempre debe estar supervisado por el dentista. “Tienen muchos beneficios pero deben ser utilizados siempre bajo prescripción del dentista, ya que son específicos para cada situación clínica (infecciones, sensibilidad dentinaria, halitosis, gingivitis, entre otras afecciones)”, remarca.

Por este motivo, Castro insiste en que no deberían ser un producto de autoconsumo, puesto que un uso prolongado puede tener consecuencias como la aparición de sarro, tinciones dentarias indeseables de color amarillento, alteraciones del gusto, y sobre todo, lo más importante, la posibilidad de enmascarar determinadas lesiones que pueden ser graves, como por ejemplo una lesión precancerosa en la boca.

“Es fundamental entender que el enjuagues bucal es siempre un complemento al cepillado y nunca un sustituto. Es decir, todos deberíamos cepillarnos los dientes al menos dos veces al día con pasta dentífrica fluorada, y realizar una higiene interdental diaria (con seda dental o cepillo interdental); el uso del enjuague bucal debe estar reservado para determinados pacientes, porque su dentista así lo ha prescrito, y durante un tiempo determinado”, aclara.

Así con todo, y sobre los enjuagues bucales que venden en el súpermercado y anuncian en la televisión, el presidente del Consejo General de Dentistas de España sostiene que, como ya se ha señalado anteriormente, “para el conjunto de enjuagues bucales debe ser el dentista el que valore, en cada circunstancia concreta, si un paciente lo requiere o no”.

REGULAR LA PUBLICIDAD SANITARIA

En este punto, Castro Reino recuerda que desde el Consejo General de Dentistas de España se viene reclamando que la publicidad sanitaria destinada al público debe utilizar “mensajes comprensibles en su integridad, evitando usar términos que puedan confundir al ciudadano”. Además, indica que debería incluir las advertencias y precauciones que sean necesarias para informar al paciente de los posibles efectos adversos o riesgos derivados de la actividad sanitaria anunciada; en este caso de los enjuagues bucales.

Eso sí, el dentista detalla que la mayor parte de los enjuagues bucales, cuando son utilizados correctamente, pueden tener beneficios sobre la salud bucodental. “El mejor ejemplo estudiado es el de los enjuagues bucales que contienen flúor y que están indicados en determinados pacientes para reducir su riesgo de caries. A las dosis indicadas, pueden ayudar a reducir el riesgo de caries hasta en un 20 por ciento”, menciona.

También advierte de que sí que es cierto que conforme la población va utilizando cada vez más y mejor las pastas dentífricas fluoradas, a las dosis y frecuencia indicadas, el suplemento de un enjuague bucal de flúor añade menos beneficios que en ausencia de pasta fluorada.

Por otra parte, resalta que está comprobado que determinados agentes antisépticos son capaces de reducir los niveles de placa bacteriana y de controlar mejor la gingivitis. “Estos enjuagues bucales, sin embargo, como ya se ha señalado, deben ser de uso corto y supervisados. Finalmente, y por nombrar otras aplicaciones, algunos colutorios son capaces de reducir sensibilidades dentarias, siempre que no sean muy graves”, precisa.

Para concluir, y a modo de resumen sobre los ‘contras’ del uso de enjuagues bucales, Castro Reino apunta directamente a la falsa idea de que este producto constituye una alternativa a otras medidas como son el cepillado diario dos veces al día con pasta fluorada, o a la higiene interdental diaria.

“Es clave que la población entienda este mensaje de que los enjuagues bucales siempre son complementarios, y nunca sustitutos de la higiene. Otro riesgo ya señalado es considerar a los colutorios como un producto de autoconsumo, sin la debida supervisión del dentista”, agrega.

En este sentido, lamenta que son frecuentes las situaciones en las que un paciente, ante una lesión en boca, decide por su cuenta utilizar un enjuague bucal que puede enmascarar una lesión grave (precáncer o cáncer oral), dificultando de esta manera el diagnóstico precoz del cuadro clínico, y empeorando el pronóstico para el paciente por no acudir de inmediato a su médico o dentista.

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